Gabriel ?ngel Ardila
Columnista
La noticia deber?a ser que ya no hay quien, para noticias verdaderas. Todo, en medio de esta ficci?n, es relativo y no verdadero. Las mentiras verdaderas son las que lanzan en las redes ?autorizadas? voces que jamás estar?n en condici?n para ratificar, sostener o responder por ? Nada.
Si comenzamos por el principio, en Colombia no hay verdadera profesi?n de Periodista y por lo tanto lo que se diga de periodistas, informadores y libertades sobre eso, es ? poco verdadero. En el pa?s se abri? por ?ltima vez (reciente) una ventana de debate, por un proyecto para esta profesionalizaci?n que una reuni?n de operadores de esas f?bricas de t?tulos inexistentes, abriga en esta esperanza: ?abre una posibilidad para reconocer y mejorar las condiciones laborales de quienes investigan, redactan, producen y divulgan la informaci?n sobre la realidad de nuestro pa?s, generando as? opini?n p?blica y fortaleciendo la democracia?, pero a rengl?n seguido clama porque en el proyecto sometido a segundo debate del senado, no se metan con la titulaci?n de los periodistas.
Pareciera que ese no es papel del Estado: y solo en la vigencia del Art?culo 76 de la Constituci?n del 91, se abre la posibilidad de abordar leg?timamente ese tema. Los oficios de los colombianos deben ser reglamentados y compete al gobierno nacional ejercer tal funci?n, como delegaci?n constitucional. Pero todos hacen o?dos sordos, mientras el ruido por la tan cacareada ?libertad de expresi?n? como derecho de todos, distrae lo sustancial. Hacen cosas: ?Afacom particip? en la audiencia p?blica convocada por el Senador Richard Aguilar el pasado mes de septiembre, y en dos reuniones de trabajo posteriores. Asimismo, se sum? a los espacios de an?lisis generados por la Asociaci?n Colombiana de Periodistas Deportivos, Acord, y por las agremiaciones de periodistas agrupadas en Fecolper. Finalmente, convoc? tres foros regionales (Barranquilla, Villavicencio y Bucaramanga) con los que se busc? articular la academia con quienes ejercen la profesi?n?.
Falta decir solo la verdad: ese negocio no corresponde a dignificar un oficio que hoy se manosea y se administra desde el mercadeo: algunas de esas academias realizan sus ?estudios de mercadeo? previos a algunas promociones de sus diplomas y como hallan que tiene demanda (dizque gran demanda en los que saldr?n bachilleres) entonces monta sus tinglados para seguir aprovechando esa posibilidad mercantil. Matr?culas caras y derechos hasta de grado, en un oficio que no est? reglamentado, ni sostenido por ninguna parte legal. Pero con gran demanda y mejores ofertas, ?engañosas!
La historia es larga y no la repetiremos, pero en ese gremio de facultades universitarias alegan que ? la exigencia de la formaci?n universitaria espec?fica no ri?e de manera alguna con los derechos relacionados con la libertad de expresi?n y de informaci?n?. Pero sus t?tulos no valen nada en un mercado laboral sin fronteras.

