Obvio que ?No es por falta de norma?

Marta Elena Bedoya Rend?n

Columnista

Por esta misma calenda en el 2015, durante el Congreso Nacional de Municipios en Cartagena, el Presidente Santos? anunci? que presentar?a con mensaje de urgencia, el proyecto de ley derogando la Ley Estatutaria la 996 de 2005 o Ley de Garant?as. Argumentaba en ese entonces, ?que no tiene justificaci?n esa norma que impide la contrataci?n oficial en municipios y departamentos, en temporadas ?previas al debate electoral?. (El Espectador, edici?n electr?nica, 29 -03-2015)

 

Obviamente, fue aplaudida la declaraci?n por los alcaldes y entre otras declaraciones, su representante record? que era una propuesta que desde hace alg?n tiempo ven?an presentando al Gobierno nacional por ser un escollo que paraliza la gesti?n p?blica.

 

No pas? nada. El Proyecto de ley se present? pero qued? en los anaqueles del Congreso.

Cuatro años despu?s, el mi?rcoles de la semana que termina, en el Congreso Nacional de Municipios en Cartagena, el presidente Iv?n Duque, se comprometi? liderar y dar mensaje de urgencia al proyecto que se presentar? al Congreso para la eliminaci?n de la Ley de Garant?as, que afecta el desarrollo de la gesti?n de los alcaldes y gobernadores y que limita la ejecuci?n de los proyectos.?Aplausos de la sala.

 

Es urgente de una vez por todas, que se d? el tr?mite al proyecto de ley promesa de muchos años. La realidad a la que com?nmente nos enfrentamos en ?poca electoral, es a la aplicaci?n de la norma del ?no se puede? paralizante de la gesti?n del Estado y objeto de burla.

 

Paralizante, cuando se desempe?a con eficiencia, pero, que restricciones como la del art?culo 38 de la ley, que proh?be a los mandatarios dentro de los 4 meses anteriores a las elecciones, no celebrar convenios interadministrativos para la ejecuci?n de recursos p?blicos, es un absurdo, además de contradictoria.

 

Y objeto de burla, pues, a?n bajo el imperio del ?no se puede?, es de? todos conocido que al interior de algunas administraciones, existen? organigramas paralelos al institucional, de contratistas que fungen como jefes de zona y comunales que ponen y quitan puestos, ordenan obras y a los cuales tienen que acudir los presidentes y comunales, algunos de ellos con importantes honorarios y que hacen escasa presencia en los despachos, simplemente a presentar el informe y a cobrar el cheque.

 

Por tanto, no es por falta de normas que se incurre en el abuso de utilizar el poder en causas propias y particulares. Si no hay una disposici?n ?tica de las personas, no hay forma de blindar un sistema que es objeto de burla.

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