La preposición “para” se usa, entre otros vocablos, para significar junto a o al lado de. En la formación universal del Estado, “para” también implica un Estado paralelo, no el estatal determinado oficialmente. Dado que la alineación del Estado se hizo con la fuerza militar, no es difícil entender el significado de paramilitarismo, es decir, formas armadas no legítimas que defienden el Modelo de Ocupación imperante sin ser precisamente los ejércitos regulares.
Este término se puede entender cuando algunos pobladores, con relación directa a la propiedad privada reconocida por ellos mismos, deciden protegerla, con o sin justa razón. Por ejemplo, el uso de “para” aparece en expresiones como grupos armados para la defensa de intereses territoriales o milicias organizadas para proteger la propiedad privada, donde “para” denota esta idea de apoyo o acción paralela que no corresponde a la autoridad oficial.
En Colombia, la propiedad privada se origina en el Derecho Romano, lo que implica su existencia desde la época de la conquista, en un contexto donde inicialmente prevalecía la propiedad comunal sobre los medios de producción o colectivismo primitivo, según el materialismo histórico. Las jerarquías anarquistas, los lujos y las formas de adoración constituyen elementos culturales que expresan identidades y pertenencias. Asimismo, las confrontaciones internas entre estos grupos respondían a invasiones y disputas por territorios ocupados, donde se aseguraba el control mediante el poder militar para consolidar su apropiación.
Las guerras entre tribus y sus resultados dieron origen a la propiedad precolombina y su consecuente el Estado con fundamento a la posesión de unos frente a los otros por eso la construcción del Estado Chimcha, Pijao, Quimbaya, Motilón, Páez y otros tantos. Hoy estas organizaciones reclaman su propiedad pero sin mantener el carácter comunal.
No solo los indígenas establecieron el paramilitarismo, así también los negros y después los campesinos defensores a ultranza de su propiedad natural y jurídica expropiada no solo por Españoles sino también por criollos, como históricamente se demuestra hoy trascendiendo solo cuando sus luchas y esfuerzos permitan su resarcimiento.
La gesta libertaria de Bolívar fue paramilitar como también lo es la güerilla, emancipada defensora espontáneo de los campesinos, expropiados mediante formas para, con objetivos distintos opuestos. Los Paracos de hoy tienen el propósito de imponer el poder paraestatal mediante la confrontación, hacer de la tierra el medio de producción de los diferentes cultivos ilícitos, siendo esto el propósito del narcotráfico. La democracia colombiana históricamente se sustentó en el poder de la tierra como medio. La producción agrológica, la minería, el café, el petróleo y la coca son los hitos determinantes del poder político sustentado en democracia a través del “ParaEstado”.
Colígase, entonces, que la subversión en Colombia surgió después del paramilitarismo, debido a que los campesinos fueron expropiados, lo que hizo natural que intentaran resistir utilizando todas las formas posibles de lucha combinadas.
Hoy en día, guerrilleros y paramilitares se confunden; son en esencia los mismos actores con similares objetivos, principalmente el apoderamiento del territorio, no solo para combatir, sino para consolidar un Estado fallido. El narco penetra en la sociedad no solo mediante el tráfico de sustancias ilícitas, sino también envenenando a la población, lo que fortalece su control y negocio al contar tanto con combatientes adictos como consumidores cautivos.
En la pugna intensa entre la fuerza legítima del Estado y los paramilitares, deformados tanto de derecha como de izquierda, se requiere la participación de insumisos y sumisos para constituir las dos fuerzas contrarias que hagan posible la confrontación. Soldados y paramilitares se resisten para defender el común denominador: el carácter privado de la propiedad, que permanece en manos de unos pocos, siempre mayoritarios aquellos que combaten y minoritarios los aprovechadores finales del recurso estimado previamente, que no es otro que el poder político necesario para mantener su vigencia.
Para revolverse siempre se necesitarán mínimo dos, siendo claro que en el desafío se requiere reclutar pobladores pobres e imbéciles, nunca ignorantes. Continuará…
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