P?rdida de confianza

H?ctor Tabares V?squez
Columnista

O de liderazgo, es lo observado en la actualidad, dentro de un g?nero ideol?gico denominado globalizado o coloquialmente, universal, en trat?ndose de la forma en la cual viene d?ndose direcci?n a las políticas del Estado. En un ambiente completamente mecanizado, comercial, donde no existe espacio para el pensamiento, aislada la parte human?stica del entorno, es evidente la escasez de una corriente de dimensiones capaces de capitalizar los anhelos de las gentes, de recoger turbaciones y de resolver las necesidades más apremiantes.

 

En esa medida, es f?cilmente perceptible c?mo los gobiernos contin?an perdiendo distancias y se van acortando los caminos entre ellos, la ciudadan?a y mayormente grave, frente a los gremios y entidades de contenido eminentemente econ?mico. Ante la ausencia indiscutible del poder y de la autoridad de raigambre constitucional y legal, son otros quienes llegan a tomar las riendas y a manejar los asuntos trascendentales de una poblaci?n.

 

Un ejemplo vivo y elocuente de este acontecer, lo advertimos cuando la industria es la encargada de suministrar determinados y esenciales servicios de clase diferente, en su principio y tradici?n, a las orientaciones presentes. El fen?meno es de una naturaleza tal y de unas consecuencias tan agudas y negativas, que el obrar y las aguas sobre las cuales navegan sus cabezas visibles, rayan en la soberbia, el orgullo y la desfachatez. Inoperantes las talanqueras jur?dicas u oficiales, emancipadas de las cadenas de la reglamentaci?n y el precepto, el monopolio, la libertad de empresa y las instrucciones afines, queda el campo expedito hacia la conquista de los mercados y de los dominios deseados.

 

Es el oscuro panorama contemplado a la luz de una realidad susceptible de angustiar y deprimir al optimista de gran proyecci?n, dando lugar a otras situaciones de riesgo y cuidado, valga decir, movimientos de todos los matices, producto de la insatisfacci?n, de la injusticia y de las desigualdades de todo orden. Y comienza el origen de unos ismos convencidos de considerarse los redentores y salvadores de la comunidad, creador del inicio y desarrollo de un populismo peligroso y generador de procesos conflictivos y an?rquicos .Es la explicaci?n y el significado de hallarse en un mundo regido por unas redes sociales igualmente confundidas, conducidos demencialmente a trav?s de instrumentos consumistas, alienistas y masivos.

 

Es la interpretaci?n reflexiva e inquietante, de un mar de incordios en un colectivo de diaria reclamaci?n, de permanente descontento, de la constante exclamaci?n de desconsuelo y de radicalizaci?n en los esp?ritus. Quiz?s una de las tantas sugerencias a seguir, en aras de un raciocinio menos agresivo y apocal?ptico, es la de hacer caso omiso a las noticias, no creer demasiado en los programas, ser mesurado en los razonamientos, calibrar con reservas las opiniones de los versados y recibir con beneficio de inventario cuanto acuda al conocimiento.

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