Luis García Quiroga
Conducir e incluso ser pasajero en las vías de Pereira y Dosquebradas es un martirio y un atentado a la salud física y mental que rayan en el masoquismo. Los sábados son infernales porque no hay pico y placa.
El alcalde Mauricio Salazar me dice que no le gusta el pico y placa y menos lo que Bogotá propone de aplicarlo los sábados a las matrículas foráneas.
El instituto de Movilidad de Pereira registra un promedio anual de 14 mil vehículos matriculados. Todo sobre las mismas vías de siempre porque después de la Avenida Belalcázar y la calle 50 no volvimos a hacer un metro de vía nueva.
Megabús prioriza la movilidad pública sobre la privada. Es de película estar en un trancón y ver pasar articulados por el solo bus. El día que tengamos el sistema integrado de transporte público SITP, muchos dejaremos el carro en casa si el Megabús es seguro, ágil y cómodo.
Pienso que Pereira sería invivible si Juan Manuel Arango con los ingenieros José Jorge López y Álvaro Daniel García no hubieran pensado en 1995 el proyecto de transporte público masivo. Luego Martha Elena Bedoya y Elsa Gladys Cifuentes en el 2000 convenciendo al presidente Uribe de aprobarle a Pereira el proyecto ya en fase 3 y en 2006 cuando Arango Vélez en su segundo mandato tomó la decisión política de inaugurar el Megabús y ponerlo a rodar por las vías existentes.
Pereira solo tiene una entrada y salida al occidente del país y al mar (Cali, Popayán y el puerto de Buenaventura). En Cerritos hace falta otra avenida hacia el Valle. El alcalde Salazar reconoce que hace falta planeación, pero que más falta hace el músculo financiero para hacer nuevas vías.
Hace un mes en un foro de AIR, ACIEM, SCA y Camacol, volvimos a concluir que en Pereira-Dosquebradas tenemos un retraso de 30 años en infraestructura vial y que el largo letargo de esa hipertrofia del desarrollo local ha hecho crisis con el aumento exponencial del parque automotor incluyendo las motos, que están hasta en la sopa.
Se espera que con la intersecciones Corales y Galicia al menos haya un flujo vial más ágil pero al infarto vial siguen tributando los trancones en Turín, en la ruta hacia el viaducto, en la intersección El Pollo, en el tortuoso paso por el Batallón San Mateo y la aprobación de carreras de ciclismo por nuestras precarias vías, lo que un día de estos va a estallar en protesta ciudadana sobre todo en Cerritos, donde no se justifica el trancón absurdamente con el visto bueno de Invías.
No es posible dejar de hablar de los trancones viales en el centro de Pereira donde a todas las carretillas transitan en contravía sin que haya autoridad para ellos.
En materia vial estamos en la inmunda y si seguimos así, iremos de mal en peor.


Y eso no es lo peor , los que han tenido la oportunidad de hacer algo se roban el dinero y peor aún salen de la cárcel por vencimiento de términos , si es que los agarran , y nadie protesta , somos unas de las ciudades donde la cultura de pagar el impuesto predial es prioridad y nadie hace respetar nuestros derechos