PEREIRA PRENDE SUS LUCES NAVIDEÑAS

Rubén Darío Franco Narváez

Una vez más, la Querendona Pereira nos da una lección de civismo y alegría desbordante. Con ese espíritu innato que la caracteriza, la ciudad se ha adelantado al calendario; transformando el final de noviembre, en el inicio oficial de la Navidad. Las luces festivas ya brillan, bañando las calles con un fulgor que irradia esperanza y felicidad.

Este adelanto, no es solo un capricho; es un reflejo del alma alegre de “La Ciudad de las 700 mil sonrisas”. Aunque hoy, es viernes 21 noviembre 2025, las familias ya saborean el festejo: en los 419 barrios. El aroma a natilla y buñuelos, avivan el apetito cada día; mientras que -en las emisoras- los villancicos se mezclan con la música parrandera del viejito 2025.

Imposible ignorar el clásico: “Ya llegó diciembre con su alegría, mes de parranda y diversión”, un himno de la alegría, creado por el compositor antioqueño Francisco “El Mono” González en 1938, y popularizado -en 1952- por la voz de la vallecaucana Lucy Figueroa. Esta melodía, es felicidad anticipada, en nuestra ciudad.

Rindo homenaje al cantautor envigadeño Joaquín Emilio Bedoya Gómez, hoy 21 noviembre 2025, once años después de su partida, vencido por un cáncer, pero inmortalizado con su disco de oro: AÑO VIEJO MALICIOSO -“Año viejo, viejo perro / Año viejo malicioso / Ya que no me diste nada /…/ Sólo me diste una esposa / Regañona y muy celosa / Un suegro que no trabaja / Y la suegra cantaletosa…” Bedoyita, le regaló una dosis  de humor y sátira a la despedida anual, recordándonos que, incluso en la parranda, hay espacio para la queja jocosa.

La evidencia de que la Navidad ya está instalada, es palpable. Los vecinos, de la mayoría de los barrios, lucen adornos navideños y luces multicolores, creando un espectáculo de color y brillo que es el deleite de todos. Miles de chiquillos, al ver el resplandor, corretean por las calles, dando rienda suelta a su desbordante y contagiosa alegría.

Pereira, la de siempre, nos enseña que -el futuro inmediato- se vive con júbilo; y que, para la Navidad, nunca es demasiado pronto.

Desde mi arbolito navideño, instalado en mi corazón, hago llegar a mis lectores: luces de amor y agradecimientos.

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