Diciembre tiene un extraño efecto psicológico: nos vuelve más emocionales, más impulsivos y, sobre todo, más gastones. La ciencia del comportamiento muestra que, cuando estamos alegres, nostálgicos o bajo presión social, tomamos peores decisiones financieras. Y diciembre es, precisamente, la mezcla perfecta de esas tres cosas. Por eso, cada año repetimos el mismo patrón: nos pagan la prima y, en cuestión de días, estamos preguntándonos a dónde se fue.
Algunos errores o sesgos de nuestro cerebro nos llevan a tomar estas malas decisiones. El sesgo del presente nos empuja a privilegiar el placer inmediato, la fiesta, la novena o el viaje de Navidad, sobre lo que realmente importa en enero. El famoso sesgo de rebaño nos hace pensar que, como todos gastan, nosotros también deberíamos hacerlo. Adicionalmente, existe la presión emocional de quedar bien, no decepcionar a los niños y no ser tacaños con la familia.
Una estrategia muy sencilla para combatir los excesos es etiquetar mentalmente el dinero, o sea, dividir la plata en “cajones”, ya sean imaginarios, digitales o físicos. Por ejemplo: un cajón para regalos, otro para uniformes y útiles escolares, otro para comida, etc. Cuando ponemos etiquetas, la emoción de gastar baja porque sabemos exactamente de dónde sale cada peso y qué impacto tiene. Etiquetar nos hace pensar en las consecuencias. ¿O cómo crees que te sentirías sacando dinero para fiesta del cajón “uniformes de los niños”?
Otra herramienta poderosa es el precompromiso. Antes de que empiece la temporada de compras, decide qué NO vas a hacer y déjalo por escrito. Por ejemplo: “no voy a endeudarme para comprar regalos”, “no voy a jugar al amigo secreto”, etc. Los límites funcionan mejor cuando se ponen antes del impulso y no durante. Aprovechemos que tenemos mayor autocontrol en frío.
El bienestar real no viene del televisor nuevo, ni de la blusa de moda, ni de intentar impresionar a otros. Viene de la tranquilidad. El mejor regalo que puedes darte para que diciembre siga siendo una época de magia y no de remordimientos es practicar la inteligencia financiera.

