Por: Álvaro Ramírez González
La renuncia al partido Centro Democrático de la Senadora y fundadora María Fernanda Cabal no es un evento aislado.
Es la muestra muy clara de profundos errores en la conducción del partido.
No hace muy poco se retiró también del CD, un gladiador como Carlos Felipe Mejía.
Ambos fueron los más destacados partícipes de ese “dique” legislativo que contuvo o atajó esa avalancha de barbaridades que llevó Petro al Congreso.
Dejan una huella imborrable en su paso por el Congreso y el CD.
Pero se tuvieron que marchar.
El CD, se convirtió en un territorio espinoso y pantanoso.
Soy amigo de la Cabal, amigo de Carlos Felipe Mejía, y dirigí el CD en mi departamento Risaralda por más de 5 años por petición directa de mi gran amigo el expresidente Álvaro Uribe.
O sea que conozco “el almendrón” por dentro.
Yo también me fui hace más de 6 años.
Mi tiempo se había cumplido y para mí esas responsabilidades públicas tienen fecha de ingreso, pero también de vencimiento.
Me retiré por decisión propia que no consulté con nadie.
Sin estridencias ni bullas para no incomodar a nadie.
Pero había una nube muy negra en el horizonte que, como buen piloto de avión, no quise enfrentar y decidí aterrizar, y dedicar ese tiempo a fortalecer mi columna de opinión.
Ya lo había pronosticado yo en pasado artículo titulado “La Cabal”.
Al interior de los partidos hay una lucha interna permanente por el poder y la figuración.
Están plagados de oportunistas y lagartos.
Como los gallinazos cuando hay carroña.
Pero es el deber principal del jefe del partido ponderar a sus líderes en su justa posición, tamaño y valor.
Y allí está la gran falla del CD.
Para ser más claro, la Cabal y Carlos Felipe se fueron por que el partido les cerró el camino.
Las consideraciones de gratitud o ingratitud son otra cosa en la que no me voy a meter.
En mi departamento, por ejemplo, tomó hace muchos años el control del partido un grupo que yo llamo “los restauranteros”, por qué hacen la política solo sentados a manteles.
Consiguieron al principio un Senador y un representante para esta tierra.
¡Magnífico!
Voté por ambos y me alegré mucho de ese gran avance.
Pero como lo pronostiqué y denuncié en mis columnas, se embriagaron con el poder y esa dosis de arrogancia los envenenó y los liquidó.
Entregaron el CD en ruinas, y a punto de su desaparición.
Y como los gallinazos, al terminarse la carroña, abandonaron al CD, y su veneración por Uribe, y se mudaron para Salvación Nacional sin sonrojarse siquiera.
Tengo información de que esos problemas están por todo el país al interior del CD.
Me enseñaron en la Universidad que “uno delega autoridad, pero la responsabilidad es indelegable”
Son pues el propio presidente Uribe y quienes lo han acompañado en esta directiva, como Nubia Estela Martínez y Gabriel Vallejo, los responsables de esa dolorosa purga.
¡Nadie más!
Sobremesa
Haber metido a la lista de precandidatos presidenciales a Miguel Uribe Londoño fue un error garrafal del propio presidente Uribe
¡Y como dicen en mi tierra, “le supo a cacho!”


Bastante cierto todo lo dices; pero para una mejor ilustración, le pediría el favor que mencionara con nombre propio a algunos, o por lo menos, lo principales lagartos y carroñeros a quienes hace referencia. Todo por el futuro no solo del CD sino también, para que muchos de nosotros tengamos muy claro por quien NO DEBEMOS VOTAR. Se lo pido en nombre de los muchos que leemos su columna y que sabemos que su información es de primera mano. Gracias por sus respuestas.