JORGE EDUARDO MURILLO MEJIA
Que tristeza que nuestro chip en materia de objetividad para los debates políticos sea el mismo de hace 50 años, esa situación hace que muchos parlamentarios nos pasen por la galleta y cada cuatro años sea lo mismo: la seguridad ya no existe, hace marras no vivimos en ambientes seguros, el tema es la inseguridad; la maldita corrupción ni se acabó, ni se acabará; la educación crece diametralmente opuesta a la calidad y cobertura; la salud no llega igual que en los estratos altos, mientras los pobres sufren dramáticamente; las obras de infraestructura dependientes del orden nacional o de los peajes, es exageradamente pequeña comparada con otras regiones; la representación de nuestra región en cargos públicos de importancia como ministerios, viceministerios o directores de entes administrativos del orden nacional es nada, viendo cómo otras regiones acaparan estos cargos en beneficio de sus regiones; por último, entre otros temas que ya conocemos, en el departamento votan 200.000 personas por senadores de otras regiones con resultados desastrosos de su gestión en beneficio de proyectos que beneficien a los 14 municipios. Que los congresistas sean buenos, regulares o malos, ya lo sabemos y ese diagnóstico es bien conocido, algunos hacen bien su papel y dejan huella, otros solo representan a sus partidos o nichos políticos que los eligieron, otros solo hablan bonito en Bogotá y los peores se “parrandean” los recursos económicos sin que pase nada. Acá es donde los periodistas, comunicadores y líderes de opinión podemos hacer algo concreto ya, para evitar ese “laissez faire, laissez passer”, debemos cambiar el chip y la metodología de los debates políticos desde enero del próximo año hasta las elecciones de congreso en marzo. En la actualidad llegan candidatos cada día de por medio de otras regiones, allí debemos tener el libreto de nuestras necesidades para exigir algo concreto, de lo contrario no pasarán de hablar bonito. Algunos actuales parlamentarios nuestros están tranquilos pues su futuro no depende de lo que propongan sino de cómo tengan organizados sus votos, con tanta abstención se es fácil acaparar ciertos nichos y todo solucionado; por último, los nuevos aspirantes escogen tres temas de moda político e inundan las redes. Organicémonos y citemos a los debates a todos los candidatos con un libreto de lo que no se ha hecho y con un check-list de lo que nos falta, no permitamos que nos echen tanta carreta, tengamos una matriz general de evaluación y divulguémosla para que el electorado tenga una guía. De no ser así después del mes de marzo de 2026, todo seguirá igual.

