*Armando Gil Ospina
Columnista
Una primera perspectiva indica que la realidad regional y los problemas del territorio son necesariamente grandes asuntos pol?ticos. Enhorabuena al Estado nacional por la Ley Org?nica de Ordenamiento Territorial (LOOT, 2011) y al gobierno subnacional por la Regi?n Administrativa de Planificaci?n (RAP, 2018). Con estas decisiones políticas se avizoran tiempos de esperanza, paz y desarrollo para los habitantes del Eje Cafetero. Por ello, los debates, los estudios, los aportes y las acciones sobre el territorio serán, en adelante, tema de palpitante actualidad e inter?s general.
En este orden de ideas, la cohesi?n territorial, de esencia política, deviene en un factor determinante para la realizaci?n de los nobles prop?sitos de la solidaridad, la equidad, la innovaci?n y el mejor nivel de vida de la poblaci?n; en pocas palabras, para el desarrollo humano regional. Es as? como la cohesi?n entre los territorios debe ser manifiesta, entre otras, en la dimensi?n de la política regional, y aplicada por la acci?n p?blica en distintas escalas de actuaci?n procurando efectos e impactos significativos que contribuyan a la transformaci?n física y social del territorio.
Desde otra perspectiva que precisa y complementa la anterior, la política regional debe focalizar con prioridad los evidentes desequilibrios de las zonas rurales en los distintos ?rdenes: social (salud, educaci?n) econ?mico (trabajo digno y crecimiento) y f?sico (infraestructura vial y conectividad). Esta problem?tica debe estar en relaci?n directa e inmediata con la política en el marco de la cohesi?n territorial. Desde el deber ser, la visi?n de ?reas rurales atrasadas, desprovistas de muchos logros de ?modernidad?, incluso desprotegidas y abandonadas, debe ser subrogada por una renovada concepci?n del campo como territorio vivo y din?mico que ofrece diversidad y potencialidades como activos del desarrollo socioecon?mico sostenible y humano.
En realidad, buena parte de los desequilibrios que caracterizan los territorios rurales y entre estos y los urbanos, pueden ser mejorados unos y erradicados otros, por medio de políticas p?blicas concebidas con profundo sentido ?tico y humano, buena actitud y f?rrea voluntad de elevar el nivel de vida de la gente, preservar el medio ambiente y conservar la diversidad cultural. En este sentido, los hacedores de políticas p?blicas deben estar inspirados en los principios y valores esenciales que fundamenten su construcción, aplicaci?n y evaluaci?n.
Colof?n: El nuevo año ha de ser abundante, entonces, en grandes retos, buenas intenciones, propuestas concretas y especialmente en hechos palpables de transformaci?n del territorio Eje Cafetero, en las distintas dimensiones que lo configuran como sistema complejo: f?sico-ambiental, econ?mico-productivo, pol?tico-institucional y socio-cultural.
*Docente Universidad Cat?lica de Pereira.

