Alexánder Ríos Arboleda
Columnista
El encuentro de líderes suramericanos que buscaba reactivar la integración regional, hubiera tenido un mejor desempeño si de entrada el anfitrión Luiz Inácio Lula da Silva, no expresara dos frases lapidarias, la primera la soltó unos días antes de llevarse el encuentro en Brasilia, en donde propuso que para acabar la agresión de Rusia a su vecino Ucrania, los agredidos deberían ceder los terrenos que los invasores rusos ya se habían tomado y parte sin novedad. Y, como si semejante reflexión no fuera tan traída de los cabellos, la segunda frase fue igual de tonta, en donde afirmó que las sindicaciones al régimen dictatorial de Maduro era solo una narrativa.
Sembrados estos disensos, son muchas las voces que descalifican los pronunciamientos de Lula; El relacionado con la situación de Venezuela es inconcebible, en donde han salido expulsados 7 millones de patriotas a buscar refugio en todo el mundo; la persecución a la prensa y el cierre de cientos de medios de comunicación, es la historia de 20 años de Chaves y Maduro; El encarcelamiento y asesinato de opositores se cuentan por miles; La destrucción del aparato productivo de una nación rica que, tiene en su subsuelo la mayor reserva de petróleo del mundo, es prueba suficiente para que decenas de naciones apoyen la transición a un verdadero manejo democrático en Venezuela.
Se le olvidó a Lula que por Maduro hay un ofrecimiento de 15 millones de dólares por su captura, por temas relacionados con el narcotráfico, crímenes de lesa humanidad y violación de los derechos humanos.
Ante semejante posición desafortunada de Lula, el presidente de Uruguay de centro derecha, Luis Lacalle le advirtió que no se puede tapar el sol con las manos, ante la situación que vive Venezuela. Por su parte el presidente de Chile en público y en privado le hizo saber a Maduro, que lo que dice Lula no es cierto, que él como presidente le ha tocado ver en los ojos de los migrantes venezolanos refugiados en su país, la angustia de la violación de los derechos humanos.
Este segundo periodo presidencial del vecino brasileño, parece tenerlo trastornado, y el impulso y liderazgo que desea tener para unir esfuerzos en la consolidación suramericana, empezaría por expresar la verdad, por cruda que sea, y el valor civil de atender a un dictador, ante el cuestionamiento de muchas naciones, debe revertirlo reconociendo que allí en Venezuela están pasando cosas malas.
P.D. Desafortunadamente la sede del jefe del Estado colombiano, parece mas una casa estudio de un reality show. El capitulo de la semana se puede bautizar como el de “La niñera”, en donde se involucra a la asesora privada del presidente Laura Sanabria, a su empleada doméstica Marelbys Meza y el invitado especial el embajador Armando Benedetti, en el papel de bombero. El incendio comenzó hace algunos días cuando en el apartamento de Sanabria se perdieron 150 millones, culpando de la desaparición a Meza, a quien le chuzaron el teléfono y la hicieron pasar por el polígrafo de palacio, con la complacencia de Sanabria y el cuerpo de seguridad de la Casa de Nariño. El bombero llegó por llamado de Sanabria, pero su tradición de pirómano agravó lo que quiso ocultar Sanabria y que le costará mucho a la imagen del “cambio”.

