Tiempos de ?tica

Alfonso Guti?rrez Mill?n
Columnista

Aunque algunos cient?ficos sociales lo duden, desde hace bastante tiempo asistimos a un retorno o prevalencia de lo ?tico tanto en el lenguaje pol?tico como en el econ?mico. Algo que no extra?ar?a Adam Smith, un fil?sofo moralista que escribi? el primer tratado moderno sobre econom?a como respuesta a un interrogante de innegable contenido ?tico: ?C?mo hiceron los habitantes de ciertas naciones, como Inglaterra, para volverlas ricas?
Esta enorme pregunta se encuentra asociada con el grado de corrupci?n que afecta a todos los pueblos.

 

Hist?ricamente, la mayor riqueza de las naciones parece proporcional al aumento de la corrupci?n y la explotaci?n. Esto sucedi? en Atenas, Roma, en la Espa?a conquistadora o en ese victoriano imperio brit?nico que Dickens asocia en sus novelas con la degradaci?n de buena parte de su poblaci?n. Algo que no desanimar?a a te?logos cristianos, como Pablo de Tarso, para los cuales nacemos en pecado original y solo por la intervenci?n directa de Dios podráamos salir de tan defectuoso estado.

 

El racionalismo moderno logr? separar ciencia y ?tica, formulando leyes y principios que condenar?an a buena parte de la especie. Como sucede con esa oferta y demanda de bienes y servicios, que no se rige precisamente por fundamentos ?ticos: si alguien necesita tanques o aviones avanzados, prostitutas, petr?leo o coca?na, siempre encontrar? quien los suministre en el sagrado mercado. Y algo peor: otros cient?ficos propusieron nuevas ?leyes hist?ricas? seg?n las cuales para superar esa lamentable situaci?n seráa indispensable crear ciertas ?dictaduras del proletariado? que, en la práctica, han ocasionado incontables desgracias en pa?ses como Venezuela.

 

Pero las leyes econ?micas no parecen ?ticamente tan intocables como las físicas. As? como podráamos afirmar que con los viajes espaciales hemos ?vencido? la gravedad; lo mismo podráa decirse de un mercado que hoy parece susceptible de ser controlado o al menos direccionado, como sucede con los actuales dirigentes chinos.

 

Para la mayor?a de los cient?ficos sociales contin?a, pues, siendo axiom?tica la muy ?tica sentencia de Prot?goras seg?n la cual ?El hombre es la medida de todas las cosas?. ?Una propuesta cient?fica por excelencia!

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