En las próximas elecciones, La Registraduría habilitará cerca de 112. 000 mesas en 12.500 puestos de votación, donde más de 39 millones de electores decidirán el futuro del Congreso. Con la divipol definida, el censo electoral depurado y los candidatos inscritos, es importante resaltar la responsabilidad de los 727.823 jurados de votación que prestaran sus servicios el día de las elecciones. Colombia ha mejorado los procedimientos para realizar elecciones con transparencia, tratando de brindar por medio de la logística electoral, el ejercicio del voto. El costo de las tres jornadas electorales podría estar alrededor de 1,6 billones de pesos, recursos invertidos en personal, logística, instalaciones y sistemas de procesamiento y transmisión de información; En mi experiencia como Ex registrador en diferentes departamentos, podría decir que a pesar de tal inversión y los avances en materia de tecnología e información, esto no es suficiente para lograr unas elecciones claras y trasparentes con la democracia. El pensar del ciudadano es que las elecciones son responsabilidad de la registraduría y si algo sale mal, la culpa es de esta entidad, pero esta afirmación no es del todo cierta, La Registraduría solo pone la logística e infraestructura electoral para garantizar la realización de dicha jornada, pero los que cuentan los votos, expiden los resultados y dejan en firme la elección son los jurados de votación y las comisiones escrutadoras, siendo estos los responsable de los resultados. Sin embargo todavía hay muchas deficiencias en el conteo y registro de la información; Risaralda es un departamento sano y juicioso en el ejercicio realizado, sin embargo en otros departamentos pude evidenciar grandes falencias y vicios electorales; por ejemplo, fuera de los delitos comunes en Colombia como el constreñimiento al elector, la compra de votos y el carrusel con la tarjeta electoral, existen otras prácticas que me dejaron impresionado, la primera se denominada la preñada de la urna y se trata que en algunas mesas, en el momento de cerrar las bolsas electorales, bajo el consentimiento de los jurados, se introducen votos adicionales, fuera de los que ya habían sido depositados por los ciudadanos y registrados en los diferentes formatos, entonces en el caso que en la mesa (X) hayan votado 100 ciudadanos, antes de cerrar la bolsa introducen 20 votos de más, posteriormente al encontrase esta anomalía en escrutinios, para nivelar la mesa tendrían que revolverse las tarjetas y escoger 20 al azar para ser incineradas, situación que no lograría esclarecer cuales fueron los votos introducidos ilegalmente que le estarían sumando a algunos candidatos; De realizarse esto sistemáticamente en diferentes mesas, le sumaría votos ilegales a candidatos. Otra práctica es la llamada el salto del canguro, la cual es realizada en escrutinios zonales, dicha práctica consiste que cuando en las comisiones escrutadoras están leyendo los datos registrados por cada uno de los candidatos según la información del E-14, la persona que está digitando la información de manera rápida, le suma más votos al candidato (X) que se encuentre leyendo, situación que es difícil de detectar por los testigos de escrutinio ya que estos la mayoría de veces de manera imprevista solo están interesados en los números leídos de sus candidatos y no en otros números; Por tal motivo para evitar esto, es muy importante el compromiso del factor humano de los jurados y comisiones escrutadoras, donde la biometría mejora los controles y reduce los riesgos.
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