James Cifuentes M.
Columnista
Un caso exitoso es aquel proyecto o experiencia disruptiva de emprendimiento, mercadeo, civismo, de car?cter normativo o institucional, que es efectivo, que prospera, que impacta, que es rentable, que cumple sus objetivos, que perdura y por ello es reconocido y se vuelve un referente de buenas prácticas, en el campo o sector correspondiente. De muchos ejemplos posibles me referir? a algunos que me han llamado la atenci?n.
Apple, con sus computadoras, Smartphones y demás dispositivos con pantallas t?ctiles y dise?os en su momento revolucionarios, con software y sistemas operativos exclusivos pero confiables, combatiendo la uniformidad tecnol?gica, pero consecuentemente con precios alt?simos, para generar igualmente nichos exclusivos en el mercado y dar identidad a una tribu que ostenta con orgullo aparatos de bolsillo cuyo costo perfectamente puede ser igual a la cuota inicial de una casa o un carro. Apple parti? en dos el mundo de los m?viles, en el hemisferio iOS, s?lo de ellos, y en el hemisferio Android para el resto de las marcas, y, aunque suene f?til o fr?volo, eso para mucha gente es importante.
Crepes & Waffles, un proyecto de grado y un modelo de negocio que llev? a dos empresarios bogotanos más allí de nuestras fronteras, con una de las marcas de mayor crecimiento en el ramo de alimentos, con esa maravillosa combinaci?n de sal y dulce en su men?. Sin embargo, su gran diferenciador no ha sido el sabor ni la presentaci?n, que son impecables, ni los precios que son en general asequibles; no, su clave consisti? en hacer conciencia sobre la necesidad de crear oportunidades para quienes más las necesitan, las madres cabeza de familia, como una forma de hacer más justa y más democr?tica la generaci?n de empleo, y eso s? que es importante para la sociedad.
El Cambio, una consigna poco original, que utilizada en el momento preciso, llev? a Juan Pablo Gallo a la alcald?a de Pereira, con la mayor votaci?n de la historia, sin que ese fuera su principal m?rito; el verdadero impacto vino despu?s y ha sido simplemente haber cumplido sus promesas. Cumplir deber?a ser obvio, pero en realidad es algo absolutamente raro para una sociedad acostumbrada al engaño. Las obras bien contratadas y las ejecutorias bien cacareadas, son el sello de un estilo nuevo de hacer política, con una gran fortaleza de Gallo, su firmeza y liderazgo, como parte de un equipo que no se conform? para la campa?a sino desde mucho antes, en un caso de ?xito pensado para el largo plazo.
