¿Un ministro de comercio chino para Colombia?

Tan descuadernado está el país que la norma es la falta de normas. Lo más reciente es la intervención pública del embajador de china Zhu Jingyang, en favor del desmonte de aranceles a los hilos, textiles y partes de calzado provenientes de China, lo que va en desmedro de la producción de Colombia. 

Ahora bien, al embajador corresponderá defender en privado los intereses de su país, pero es evidente acude al intervencionismo cuando intenta dictar cátedra a Colombia en sus decisiones internas, como bien señaló Humberto de la Calle en la red social X. Luego no es genuino ni cierto, concluir que, disminuir o quitar aranceles al ingreso de estos productos chinos, significa pensar en el consumidor colombiano, ¡cuento chino y neoliberal! Con similares artilugios vendieron los gringos la firma del TLC, anunciando al consumidor como “un gran beneficiado”. Sin embargo, hoy se atestigua la quiebra de la producción nacional, los costos y la dependencia externa de productos que antes cosechábamos, como el algodón, y la pérdida de trabajo y de la rentabilidad nacional. Al respecto, conocido es el balance nacional entre lo importado y lo exportado. Para mayor fundamento, expone el profesor Aurelio Suárez en su más reciente libro “Cambio en Reversa. ¡No más Petros!”, los cálculos de la balanza comercial relativa (1990-2023), indicando que, mientras en 1990 era positiva +4,78 para 2023 el índice negativo fue -26. 

También coincido, el embajador viene malacostumbrado a opinar bastante sobre asuntos internos de nuestro país. No recuerdo uno proveniente de China, de lengua y manos tan ligeras. Cabe recordarle, más allá de la “solera” de la sociedad petrista, todavía hay en Colombia quienes abogamos por la soberanía. Si bien no olvidamos que durante decenios, como ilustró Francisco Mosquera Sánchez, los mandatarios colombianos han venido disminuyendo el apoyo a la actividad productiva de los estratos empresariales, sin perder intento por arrebatarle a las masas laboriosas sus contados derechos… menos aún perdemos de vista la recurrencia a las avenencias del libre intercambio comercial, senda en la que continúa Petro y que ahora el embajador agita animado por el “progreso de Colombia”, asegurándose eso sí, que este sea sobre la base de facturar “Made in China”.

No es cuestión de coser y cantar como lo quiere hacer ver, se trata de la soberanía nacional. Por consiguiente, aciertan los obreros, empresarios, gremios, cadenas productivas y dirigentes políticos, cuando salen a defender la producción colombiana que el presidente pretende entregarle a China, y algo a otros países que, por lo menos, no permiten a sus embajadores cacarear intereses propios al interior de naciones ajenas.

Adenda: A propósito de aranceles, nada que nos enteramos de las medidas del Ministerio de Comercio Exterior para investigar las importaciones de café a Colombia. Lo más reciente fue criticar a la Federación por advertir los riesgos de la posible triangulación de café brasilero usando nuestra bandera y solicitar que el café colombiano no tenga aranceles en el exterior.

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