Alexander Ríos Arboleda
En el listado de gastos de una campaña para obtener una curul en el Senado de la República o la Cámara de Representantes, hay un componente publicitario a ojos vistos de quien transita a pie, en carro o moto, y son los avisos, unos en imponentes vallas, ubicadas por las compañías del sector en estratégicos sitios, paso obligado de miles de ciudadanos; los pendones de plástico y resistentes al clima, se pegan en esquinas bien posicionadas, en barrios y veredas; el afiche más pequeño y personal, se observan en la ventana de las casas, y finalmente los microperforados bien pegados en el cristal trasero de los automóviles, vehículos que deambulan para arriba y para abajo en el trascurso del día. Hoy en Risaralda se tienen cientos de este material descrito, pero por su costo son pocos los candidatos que han logrado financiar esta estrategia electoral. Destacándose y de lejos la publicidad de la candidata al Senado por el partido de La U, María Irma Noreña y una de sus fórmulas a la Cámara de Representantes Franyela Bermúdez. Son tantos los elementos de este material publicitario que deja la pregunta ¿Cuánto dinero se están gastando? Porque en su mayoría permitir la instalación de un aviso tiene costo, en favores o plata, desde las imponentes vallas, pasando por el microperforado en los taxis, tarifa mensual y compromiso de contratación del servicio de transporte el día de elecciones, hasta las esquinas privilegiadas que sus dueños saben que deben cobrar por la instalación de la propaganda.
Otros competidores en contienda no se acercan al apabullante número de María Irma y Franyela, y los aspirantes más modestos en recursos, no tienen con que pautar en ese espacio, en donde el transeúnte pueda reconocer un logo, y una cara asociada a un número. La reflexión para igualar el tablero de las justas electorales, en un sistema democrático como el colombiano, vuelve por el camino de la democratización de los partidos, en donde internamente se carneticen sus militantes, escojan sus candidatos y en lista cerrada se presenten a los comicios; El voto obligatorio por 20 años, ahuyentará en buena proporción la compra de votos; la designación de cupos departamentales para el Senado de la República encaminarán una mayor participación ciudadana, por la defensa de los intereses del territorio en esa corporación; finalmente la ley anti clanes, no permitirá que la esposa, los hijos, padre y hermanos, vuelvan la política en una empresa de negocios familiares.
P.D. La equivocada política del gobierno del Cambio en acabar la salud con interventores corruptos, desfinanciación del sistema, no dar información financiera, y liderarlo con un ministro incompetente, ya tiene los resultados con la muerte de miles de personas por falta de tratamientos y suministro de medicamentos, el más reciente y cruel episodio, la minimización por parte del presidente y su ministro de la muerte del niño Kevin Acosta.

