Vivir la vida con propósito, uno mas allá de despertar en cada amanecer envuelta en los afanes: correr, comer, trabajar, producir, dormir; fines necesarios pero vacíos. Un propósito más allá de ti, de los paradigmas, más allá de las barreras sociales, un propósito tan intangible como incalculable: La edificación de tu propio ser. Un propósito que me mantenga alerta, que me invite a luchar, que me haga sentir viva y poderosa. Un propósito donde no quepa sólo yo, o los míos, uno amplio, lleno de fuerza, luz y esperanza para muchos.
Una razón para brillar con el sol cada día y para no claudicar cuando el camino se torne pedregoso. Una semilla para sembrar en la tierra que toquemos, que germine con el agua y se esparza con el viento. Que sea contagioso y saludable al mismo tiempo.
Todos debemos encontrar ese propósito, que no esta en lo que nos enseñaron en la escuela o en lo que nos han dicho los abuelos. Es individual, viene a la medida de tus sueños; un propósito para permanecer vivo aún después de haber muerto.

