Y Petro otra vez al senado

Oscar Alberto Díaz Garcia

Columnista

Con Petro en el senado, evento muy probable de ocurrir en dos  semanas, la primera línea entraría en acción destructiva de nuevo.  Petro jamás reconocerá el triunfo de Rodolfo Hernández, así que el país debiera prepararse para confrontar la subversión con normas efectivas, con propiedad, con decisión. Sin la alcahuetería del sistema judicial, o mejor aún, a pesar de ella.

Y el país debiera preparase para confrontar la subversión urbana, apoyada desde afuera por las disidencias en las regiones rurales y  los territorios cocaleros, con propiedad y decisión, sin las ambigüedades de un congreso arrodillado al narcotráfico y a sus intereses. Mejor aún: a pesar de eso.

Para poner a Petro de nuevo en el senado, la tarea es titánica; no podemos confiar en las cuentas matemáticas, en las estadísticas y en las probabilidades. Las maromas del día Marzo 13, que le otorgaron tres curules gratuitas a Petro, quedaron impunes. El asunto no es sacar dos millones más de votos, el asunto es poner en evidencia el andamiaje fenomenal del grupo conformado por el CNE, Vega, Indra, que hizo su tarea ante la indiferencia de unos partidos que reaccionaron tardíamente y de un jefe de estado que les avaló la maroma.

La manera como se desarrolló el pre conteo y el conteo  de Mayo 29 fue legal  en apariencia. Tanto, que preocupa; bien puede ser una  diseñada estrategia maquiavélica, tal cual lo  afirma Eduardo Mackenzie en su periódico digital desde Paris, el colombian News. Estrategia que desde la falsedad genera confianza, pero que les allana el camino a los tramposos.  No olvidemos que los comunistas predican y practican el postulado de Mao Tse Tung para dar  validez a la obtención del poder usando todas las formas de lucha.

Desmontar la tramoya de Indra es muy difícil a estas alturas; pero neutralizarlos es factible, si Rodolfo Hernández se apoya en un equipo tecnológico efectivo, para confrontarlos con éxito. Y seria magnifico que Hernández también salga a desenmascarar  de frente las mentiras de Petro, para lo cual le sobran argumentos y razones.

¿Y cuál la línea a seguir después del siete de Agosto? El nuevo jefe de estado, para cumplir su mandato constitucional, no puede arrancar a gobernar presionado por la opinión internacional de la izquierda,  no puede arrancar a gobernar dejándose presionar  por la ineptitud de un congreso corrupto, no debe arrancar a gobernar bajo los dictados del aparato judicial prevaricador y amenazante, que pretende imponer la  dictadura del llamado por ellos, ´El siglo de los jueces´.

Así, a partir de ese glorioso día, podremos ver cumplida la ilusión de un nuevo país, con una reforma constitucional desde un referendo popular  que modifique  de forma y  fondo el nido de Ali Baba, nido de corrupción y origen de  todas nuestras desgracias: el congreso.  Incluido Petro y sus veinte… senadores.

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