Hasta este miércoles 30 de abril, las estadísticas de criminalidad en la ciudad de Pereira mostraron una cifra de 71 personas asesinadas en diferentes circunstancias. Según el secretario de Gobierno de Pereira, Jorge Mario Trejos, quien rindió un informe ante los diputados de la Asamblea de Risaralda, la mayoría de estos crímenes están relacionados con el microtráfico; por ende, el mayor número de personas víctimas de estos casos estaría vinculado con hechos delictivos.
Para algunos diputados, como Jackeline Fernández, si bien el microtráfico es una causa, no puede convertirse en una justificación, por lo que es necesario intensificar las acciones para disminuir el número de homicidios y mejorar la seguridad en general en la ciudad y el área metropolitana.
En cuatro meses, 71 personas asesinadas es, sin duda, un número muy alto; sin embargo, no se puede desconocer el avance que, a lo largo del tiempo, se ha logrado en la ciudad en cuanto a la lucha contra la criminalidad y, en general, para mejorar la seguridad de la Perla del Otún.
Hace tan solo dos semanas, se conmemoraron los 15 años de creación de la Policía Metropolitana de Pereira, y se realizó un balance de los resultados obtenidos durante todo este período. Aunque parezca paradójico, la seguridad que tenemos hoy, pese al número de homicidios, es la consecuencia de la acertada decisión de crear la Meper.
Tal vez muchos ya no lo recuerdan, pero hace 15 años, en materia de seguridad, la capital era un caos, peor aún, un verdadero campo de batalla con la más alta cifra de homicidios, y la criminalidad pululaba en cada esquina.
Recordemos que Pereira, en 2005, llegó a ser la ciudad con el mayor número de homicidios por cada 100.000 habitantes (99) del país e ingresó en la deshonrosa lista de las ciudades más peligrosas del mundo, ranking del cual solo logró salir en 2016.
Debido a la preocupante situación de seguridad, los mandatarios de la época tomaron decisiones trascendentales que empezaron a dar resultados en la mejora de la seguridad, aunque el proceso tomó su tiempo.
Algunas de estas decisiones fueron el aumento del pie de fuerza, la construcción de Centros de Atención Inmediata (CAI), la dotación de medios de movilización y equipos a la fuerza pública, y la instalación de las primeras cámaras de seguridad. Además, se propuso la creación de una policía metropolitana que se concentrara en las necesidades específicas de los centros urbanos más poblados del departamento (70 % de la población).
De los uniformados que, antes de 2010, laboraban en la región y pueden dar testimonio de la realidad que se vivía, quedan pocos. Uno de ellos es el intendente jefe Arlex Mauricio Flórez, quien lleva 20 años en la institución, de los cuales 15 han sido en esta zona del eje cafetero.
El intendente Flórez recuerda muy bien que, antes de 2010, se vivía la transición de una ciudad con un arraigo muy campesino y comercial a una turística, con la llegada de miles de personas del resto del eje cafetero y la creación de más sitios de entretenimiento, viviendas y centros comerciales. La población asentada en la capital creció, y también lo hizo la población flotante.
Este crecimiento poblacional fue determinante a la hora de crear la policía metropolitana, pues, en palabras del intendente Flórez, “no todos los ciudadanos son educados, no todos conviven en armonía, eso hizo que la policía rediseñara la manera de atender los sucesos que se presentaban; asimismo, se vio la necesidad de optimizar los recursos y el talento humano en los tres municipios a los que llegó la gente que vio esta región como una oportunidad para crecer, gracias a su vocación comercial y a la amplia oferta educativa que también atrajo al público”.
Antes de la creación de la policía metropolitana, el Departamento de Policía Risaralda estaba distribuido en distritos: Pereira y Dosquebradas, Santa Rosa y Marsella, Belén, Mistrató, Guática, Quinchía, San Clemente y Santa Ana, y el distrito La Virginia, conformado por este municipio, Apía, Balboa, Santuario, Pueblo Rico y Santa Cecilia.
Los recursos eran inferiores, porque se debían distribuir para una jurisdicción muy amplia. Reaccionar ante cualquier suceso violento o accidental era un desafío debido a las distancias. Las especialidades de policía, como la Policía Judicial o el Gaula, estaban concentradas en la capital, y los desplazamientos a los municipios más distantes eran engorrosos y demorados.
El intendente jefe Flórez recuerda que, en el campo de la criminalidad, la ciudad y el departamento en general eran complicados. Hechos como los ajustes de cuentas, vendettas y control territorial eran pan de cada día. Esta fue la época de la consolidación a sangre y fuego de la banda criminal Cordillera y la aparición de organizaciones delincuenciales tan dañinas como los RX, especializados en el fleteo.
Dice que el uso del arma blanca era común en la generalidad de la población, por lo que se daban muchas lesiones personales, lo cual ha ido disminuyendo gracias a las leyes y campañas de transformación cultural y de reconstrucción del tejido social.
Recuerda el intendente que “en 2006 salían siete patrullas a recorrer las calles y cubrir toda la ciudad; hoy en día salen alrededor de 80 patrullas, lo cual es un gran avance en el mantenimiento de la seguridad”.
Agregó que la evolución del servicio de policía también mejoró con la policía metropolitana y los cambios que la institución ha hecho en el país. “Antes no teníamos definidas unas funciones, una jurisdicción. El Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes, que nace en 2006, nos dice que debemos trabajar de una manera orientada, con unos protocolos de atención al ciudadano, de uso de la fuerza y atención a los casos. En 2011 se crea el Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes, que es la reestructuración de ese plan, y ahora estamos viviendo otra evolución de acuerdo con el Plan de Desarrollo del Gobierno Nacional. Estamos reestructurando el modelo de vigilancia porque las necesidades ciudadanas han cambiado. Antes no teníamos los delitos cibernéticos; el uso del celular era mínimo…”
Policía Metropolitana
La Policía Metropolitana tiene jurisdicción en Pereira, Dosquebradas y La Virginia, y está compuesta por un comando, ocho estaciones, 23 subestaciones, 19 centros de atención inmediata (CAI), dos puestos de policía, con personal de todas las especialidades.
Comandantes
En estos 15 años han liderado la Meper los coroneles Huber Alfredo Penilla, Gonzalo Ricardo Londoño, Eduardo Cárdenas Belis, Ricardo Augusto Alarcón, Jaime Alberto Escobar Henao, Gustavo Hernando Moreno Miranda, Manuel Gilberto Salcedo Reina, Juan Carlos Morales Castro, Aníbal Villamizar Serrano, Javier Raúl Gallego Duque, Ruth Alexandra Díaz Gómez, y en la actualidad está al mando la general Yurián Romero Murte.



