Sofía Gaviria
Columnista
Hace ya varios años que dejé de comer carne de la misma forma que lo había hecho toda mi vida. Fui una carnívora fiel y dedicada durante cerca de seis décadas y tengo que decir que el sabor de la carne me sigue pareciendo muy atractivo. Hoy en día como muy poca carne, pero si voy a comerme un trozo de vaca necesito que sea algo muy especial. Que venga de una res que haya sido tratada compasivamente, criada sin antibióticos ni hormonas, sacrificada siguiendo las mejores prácticas, expertamente madurada y cuidadosamente cocinada, preferiblemente al carbón.
Lo cierto es que en la sección de verduras de mi supermercado o de la plaza, consigo alimentos que mejor se acercan a lo que me despierta el apetito. Y estas verduras resultan mucho mejores para mi salud y la del planeta y pueden resultar absolutamente deliciosas, especialmente si las cocemos al carbón o sobre una plancha de hierro y las servimos con una salsa especial.
Recientemente encontré una receta que me ha hecho experimentar con grandes tajadas de coliflor, enormes hongos portobello e incluso espárragos, que luego de ser sometidos al fuego de mi plancha de hierro, sirvo acompañadas de esta untuosa y poderosa salsa.
En un tazón mediano combine unas cuatro cucharadas de salsa de tomate de frasco con cuatro cucharadas de salsa de soya y cuatro cucharadas de salsa inglesa. Mezcle bien con un batidor de alambre y añada cuatro cucharadas de vinagre balsámico y cuatro cucharadas de mostaza a la antigua. Combine una cucharada de panela en polvo con dos cucharadas de agua en una cacerola pequeña y caliente la mezcla hasta que la panela se haya disuelto. Agregue a la mezcla anterior junto con una cucharadita de ají preparado. Si encuentra ají hecho con chile chipotle, ésta es la mejor opción, porque el sabor ahumado complementa muy bien los otros ingredientes e irá de maravilla con las verduras asadas.
Pique una rama de cebolla larga y añádala a la salsa junto con varias vueltas del molino de pimienta. Si lo desea, agregue un diente de ajo, finamente picado o media cucharadita de ajo en polvo. Ponga la mezcla en una olla pequeña al fuego y cocine con calor suave durante diez o quince minutos. Retire del fuego, enfríe por completo y pase la salsa a una salsera. La salsa puede conservarse en la nevera hasta durante dos semanas.
Antes de cocinar la coliflor, córtela en tajadas de unos tres centímetros. Espolvoréela por los dos lados con sal y luego báñela con una buena cantidad de aceite de oliva. Hágales el mismo tratamiento a los hongos portobello y a los espárragos.
Caliente la plancha durante unos cinco minutos antes de poner las verduras a asar. Cocínelas hasta que estén tostadas por fuera y tiernas en su interior, páselas a una bandeja y báñelas con la mitad de la salsa. Lleve la otra mitad de la salsa a la mesa para que los comensales añadan más a su gusto.


