nGermán Alberto Ossa E.
Primera premisa: Me encanta el jazz y algunas baladas y la música romántica. La cubana, casi toda. La música popular, o la emparentada con el aguardiente, muy poco.
Segunda premisa: Colombia tiene muchos, pero muchos personajes, de todo tipo, en todas las ciencias y en todas las artes, que valen la pena. Mucho que valen la pena como para pensar en ellos y repensarlos con respeto. Mucho respeto.
Y voy al grano.
El cine fue un maravilloso invento que sirvió en un comienzo, para demostrar que las fotografías se podían enseñar a los curiosos y observadores, señalando las imágenes capturadas, en movimiento. Ya a finales del siglo XIX la gente estaba cansada de ver fotos con lo capturado quieto, rígido, frío y hasta sin gracia, pero llegaron a este mundo los hermanos Lumiére y demostraron a los científicos de la óptica, que se podía inventar un aparato que capturaba a los objetivos en movimiento y los iba a permitir ver, de la misma manera: moviéndose. Y así, les entregaron a ellos y meses después, a un público reducido en número (30 personas), imágenes llenas de elementos que se desplazaban en espacios concretos, con la lógica de la vida normal. Hasta el viento empezó a dejar huella de su existencia en esta interesante magia del congelamiento de la realidad en un soporte especializado.
Personajes colombianos
RAFAEL PUYANA. Considerado como uno de los más grandes clavicembalistas del mundo. Se le reconoce como una verdadera autoridad en la música barroca y renacentista.
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ. Considerado no solo como el escritor en lengua española más prestigioso en el mundo, sino también el más leído. Premio Nobel de Literatura en 1982.

FERNANDO BOTERO. Considerado como el más grande pintor colombiano de todos los tiempos. Sus pinturas están en las galerías más importantes del mundo, y sus esculturas adornan los paisajes de las principales ciudades capitales.

RODOLFO LLINÁS. Medalla Albert Einstein de la Unesco, la Cruz de Boyacá y la de la Democracia del Congreso de la República de Colombia. Miembro de la Academia de Ciencias de Francia. Jefe de Investigación Cerebral en la NASA y en la Universidad de Nueva York.

MANUEL ELKIN PATARROYO. Ha adelantado valiosas investigaciones sobre la vacuna contra la malaria. Premio de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo en ciencias médicas básicas (1990), Premio Príncipe de Asturias de investigación Científica y Técnica (1994).
Estos entre otros muchos más…
Reflexión
Es tan pobre la imaginación de los creadores de historias para el cine colombiano y para nuestra televisión, que no tengamos talento, actores, actrices, guionistas y capacidad logística y técnica sino para contarnos historias de bandidos famosos (nuestros obvio) y cantantes (¿cantantes?) de música popular que lo único que han hecho es volverse famosos por los escándalos, los abusos, los maltratos, y un sinnúmero de hechos y acontecimientos que no enseñan a nadie nada y no contribuyen (o lo hacen muy poco) a mejorar la vida de nuestros compatriotas que gastan su tiempo viendo series interminables de televisión y películas de medio pelo, sin dirección y sin contenido inteligente que demuestren que hay en ellas un talento que valga la pena para mostrar tanto en el interior de nuestro país como en los demás países del mundo que desde hace mucho rato desean poner los ojos en nuestra bella Colombia.
Me perdonarán entonces las hermanitas Calle, la señorita Marbelle, Don Diomedes Díaz, el mismísimo Rigoberto Urán con su prestigioso restaurante en Cerritos y todo, doña Arelys Henao con su extensa biografía que ya va para una segunda temporada y los demás personajes que hacen muy copiosa la discografía de esa música en esta tierra otrora rica en civismo, poesía, ciencia, literatura y otras ramas de la cultura, el pensamiento, la ciencia y el deporte, que se esmera en crear cada vez, más películas y series de tv fofas, ridículas, pobres, tontas, esquizofrénicas y elementales que sólo contribuyen a nuestro absurdo empobrecimiento de una imagen que iba “palo arriba” desde que un muchacho de nombre Ciro Guerra con su abrazo serpentino y otras cositas que habían puesto a los ojos de los grandes analistas y buenos críticos de la imagen del mundo en nuestra capacidad creativa cinematográfica y televisiva.
Esos personajes que pusimos como ejemplo renglones atrás no son “taquilleros” en un comienzo, puede ser, pero merecen todo el respeto del mundo para ser tenidos en cuenta, pues una película o una serie de televisión con cada uno de ellos, además de enseñarle a nuestros hermanos e hijos y generaciones venideras con las cosas maravillosas por ellos concebidas, nos levantarían la moral mostrándole al mundo entero la otra clase de personas que este país consagrado alguna vez al Sagrado Corazón de Jesús, es capaz de dar.
Pensémoslo bien.



