Más de ancho que de largo en la moda actual. Del miriñaque al jean bota campana.
Angel Gómez Giraldo
Miriñaque es una palabra que suena graciosa y divertida propia del siglo XVIII.
Según la historia, apenas fue un armador de varillas que llevaban las mujeres debajo de la ropa.
El tal miriñaque no lo usaba cualquier panadera sino mujeres ricas y acomodadas a la moda, que es cíclica o sea que se repite de tiempo en tiempo, nos ha dicho la diseñadora pereirana Rossy Salazar.
De esta manera era mucha la tela que se desperdiciaba para que la falda tuviera forma aglobada.
La que usaba el miriñaque apenas podía caminar en los aristocráticos salones de baile de la nobleza y palacetes de familias de buena economía.
Eran los tiempos en que la fémina tenía más tela sobre el cuerpo que labia.
Al entrar el siglo XX el pudor de la mujer siendo tan grande permanecía entre telas.
Una moda sobrecargada de tela de la cintura a los pies.
Cómo sería la cosa que cuando en el año de 1.918 llegó la moda con la falda de las mujeres 10 centímetros arriba de las rodillas, los hombres de Santafé de Bogotá se encabritaron y excitaron de tal manera que en la noche se bebieron más de una cantina y elevaron cohetes.
Consecuencias
La diversión tuvo graves consecuencias para los capitalinos ya que al día siguiente amanecieron estornudando que daba miedo, como pasó con la pandemia producida por el coronavirus, que apenas faltando pocos días para los tres años en el país, todavía nos produce pánico ya que las autoridades de la salud sostienen que no ha desaparecido del todo el covid-19.
Ese constante estornudar en Bogotá fue síntoma de una patología de gripa tan fatal que en 12 meses de vida que tuvo el virus fallecieron más de 1 mil personas.
Y don estornudo en verdad es de respeto así no estemos en pandemia y así es mejor huir del que lo produce.
Aquí se nos puede atravesar una pregunta estridente: ¿qué es el estornudo?
Según los médicos consultados, el estornudo es un reflejo involuntario constituido por una inspiración espasmódica brusca, inmediatamente seguida de una espiración violenta, con expulsión de líquido por la nariz y por la boca, y el ruido particular se debe al choque del aire contra las paredes anfractuosas de la cavidad nasal.
Es de riesgo de contagio para las personas vecinas a quien estornuda puesto que absorben mocousidades que contienen microorganismos, especialmente de gripe.
Ahora, si nos paramos frente a la fecha, febrero del año 2.023, y que como ya dijimos se mantiene con el coronavirus aunque sin la severidad del comienzo, vemos cómo la moda tampoco se va del todo y la que se impuso en años atrás regresa suelta o ajustada al cuerpo, con poca o mucha tela.
Hoy por hoy la podemos ver mejor ya que las lluvias de más de cinco años cesaron y la calle está caliente.
La tendencia
De manera pues que la tendencia de la moda femenina actual, aunque también con mucha tela, está lejos del miriñaque o crinolina, así como baselina.
Se trata del regreso a la bota ancha o del jean bota campana que repicó en la década del sestenta en el siglo pasado, esta vez modificada con exageración para que no parezca campana sino carpa de circo.
Con esta moda, a las tiendas de textiles les llegó su agosto pues no parece haber tanta tela para el pantalón de moda.
El pantalón bota campana del momento es de tanto furor en la perla del otún que, colabora con las escobitas de Atesa en el barrido de las calles.
El hombre las mira con ojos de cicatero, pues piensa que a más tela mayor es el precio de la prenda.
Con sus pantalones de bota exageradamente ancha, la mujer quizás esté enviando el siguiente mensaje al varón: “Esto es para que no nos coja cortico”.
La masaculina
Ahora, la moda es asimismo masculina, y al hombre joven le volvieron los pantalones anchos de cintura y descaderados para andar mostrando las cuatro letras, y que los demás vean que la masculinidad va de culos.
Pantalones cantinflescos para el muchacho, así los llevaba el humorista y actor de cine mexicano, pero bien amarrados para evitar accidentes.
Si abrimos más los ojos vemos que los viejos están llevando la moda de los más jóvenes:
Minipantaloneta ancha, camiseta blanca sacada de la ropa sucia, gorra con la bisera para atrás, chanclas de caucho desgastadas por el uso, y a veces morral con mortaja a la espalda.
Las que si salen bien puestas a la calle son las damas, señoras de estrato 3 en adelante:
Falda de tela fina o pantalón pitillo, blusa de seda, chaqueta de algodón con manga larga, cartera de mano y zapatos de cuero. Todo en un diseño para mujer joven.
Por esto los exclusivos almacenes de ropa para señoras mayores pero pudientes de años atrás, tuvieron que cerrar puertas.
Todo por culpa de la filosofía de que para llevar la moda cualquier edad es igual.
Según los expertos, la moda es cíclica o sea que se repite de tiempo en tiempo.
La bota pito, estrecha, le da pazo al pantalón bota ancha.



