“Confesiones desde el abismo”, la novela

En un estilo literario limpio, con descripciones perfectas de los escenarios donde
ocurren los hechos, el autor muestra a un joven que esconde a su familia lo que
en verdad es.

 

José Miguel Alzate
Jorge Ancízar Mejía es un caldense que hace más de treinta años se fue a vivir a
los Estados Unidos. Nacido en Manizales, se crió en Aranzazu, pueblo a donde lo
llevaron cuando apenas tenía dos años de edad. Por esta razón, no se siente
manizaleño, sino aranzacita. Lo dice porque prácticamente en este pueblo de
montañas brumosas despertó a la vida. Allí hizo su primera comunión, y en las
aulas de la vieja escuela Manuel Gutiérrez Robledo, al tiempo que aprendió sus
primeras letras, jugó en su patio con quienes fueron sus primeros amigos y en sus
corredores de madera con chambranas de macana corrió detrás de una pelota.
Terminado el bachillerato, se fue para Medellín, donde estudió topografía. Sin
embargo, desde niño su sueño era ser escritor.
La ilusión de publicar un libro la hizo realidad Jorge Ancízar Mejía en el año 2015,
cuando dio a la luz pública Tres cartas bajo el puente, una selección de cuentos
que lleva prólogo mío. Allí digo, entre otras cosas, que escribir es tener la intuición
de que con la palabra se pueden construir historias que despierten asombro, y que
todo escritor busca, cuando se sienta frente a la pantalla del computador para
exorcizar sus fantasmas, transmitirle emoción al lector a través de un lenguaje
manejado con destreza narrativa. Pues bien: este amigo de la infancia, que fue mi
compañero de estudio, publicó a finales del año anterior su segundo libro, una
novela titulada Confesiones desde el abismo.
Personaje
El personaje central de esta novela es un joven que participa en competencias de
motocross. Se llama Johnny Medina, pero todos le dicen Manicero. Le ponen este
sobrenombre porque, cuando era niño, vendía maní en la escuela. Aunque hace
parte de una familia tradicional, formada en valores, toma el camino de la
delincuencia. Se convierte en miembro de una banda de sicarios al servicio de un
narcotraficante. Y cumpliendo sus órdenes, participa en secuestros y asesinatos.
Jorge Ancízar Mejía cuenta en Confesiones desde el abismo cómo Johnny Medina
inicia su carrera delictiva. En un estilo literario limpio, con descripciones perfectas
de los escenarios donde ocurren los hechos, el autor muestra a un joven que
esconde a su familia lo que en verdad es.
En diálogos fluidos, matizados con el habla propia de ese ambiente en que se
mueven los delincuentes, Jorge Ancízar Mejía logra interiorizar el alma de los
personajes al hacerlos expresar, en su propia voz, sus angustias, sus alegrías y

sus temores. En las páginas de esta novela están expuestos los miedos de
quienes accionando un gatillo acaban con la vida de un ser humano, los retos que
imponen los jefes mafiosos para lograr que hagan parte de su círculo delincuencial
y los peligros que corren los sicarios para cumplir las órdenes que les dan. Todo
narrado en una prosa limpia, bien hilvanada, de buena contextura idiomática,
donde el manejo del lenguaje se ciñe a ese querer narrar los riesgos que viven
quienes cometen estos delitos.
Polifónica
Confesiones desde el abismo es una novela polifónica. Está estructurada con las
voces de quienes hacen parte de la historia narrada, y su argumento se centra en
la vida del sicario, no en la del capo, como siempre ocurre con las novelas de este
tipo. Motivado por el deseo de formar un hogar con La Pelusa, la mujer de quien
se enamora, y con quien tiene una hija, Johnny Medina recapacita sobre su vida.
Está cansado de lo que hace. No desea que su familia siga viviendo la zozobra de
que algún día les digan que lo mataron. Por esta razón, quiere renunciar a seguir
siendo sicario. Lo hace por el amor a su hija. Pero se encuentra con la negativa
del capo del narcotráfico. Al final, por intervención de su esposa, logra lo que
quiere. Pero la vida se le convierte en un infierno porque lo buscan para matarlo
Jorge Ancízar Mejía logra en Confesiones desde el abismo que el interés del lector
no decaiga en ningún momento. Logra que siga ahí, pegado al libro, queriendo
saber cuál es el final de la historia. Aunque en ese final de la trama novelística hay
un vacío argumental que el lector advierte fácilmente. Ocurre cuando se muestra
que el sicario ha quedado libre por intervención de su esposa y no se narra cómo
fue el encuentro de la mujer con el capo, que tendría un interés especial porque
ella es hija de él. A ella la mamá nunca le dijo quién era su padre. Tanto que una
fotografía donde aparecía él, la cabeza estaba cortada. La mamá no quería que la
muchacha se enterara de que su padre era el renombrado capo. Fue el mismo
Jhonny Medina, su marido, quien lo descubrió.
Mantiene la atención
En el prólogo que escribí para el primer libro de este aranzacita que ha recorrido
Europa en varias oportunidades y que cada año viaja a su pueblo para
permanecer un mes en una finca que allí tiene, dije: Las historias que el autor
narra, sean reales o ficticias, deben mantener en vilo la atención de quien tiene en
sus manos el libro. Lograr que el lector viva el relato como si estuviera
descubriendo un mundo, que se mantenga vivo el interés por la historia narrada,
que la vista no se levante de la página son trucos literarios que deben dominarse
en el arte de escribir. En Confesiones desde el abismo Jorge Ancizar Mejía logra
lo que escribí entonces. Y no necesita que sea una novela truculenta. Lo que
requiere es manejar bien la historia narrada, y eso lo alcanza en este libro.
En la dedicatoria el autor proporciona una clave para entender por qué escribió
esta novela. Dice que está dedicada “al entrañable amigo que perdí por las balas
de un sicario anónimo” y “al joven familiar que, como muchos, cayó ante el fuego
amigo”. Esto quiere decir que Jorge Ancízar Mejía se inspiró en estos dos casos

para darle forma a la novela. Aunque el argumento es una ficción basada en una
realidad, no está magnificando los hechos. Lo que narra ocurre todos los días en
cualquier ciudad de Colombia. Simplemente, tomó a Medellín como espacio
geográfico porque conoce la ciudad toda vez que allí hizo su carrera profesional.
Confesiones desde el abismo ayuda a entender ese fenómeno social que se dio
en la capital antioqueña como consecuencia del auge del Cartel que lideró Pablo
Escobar.

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