Angel Gómez Giraldo
La noche del lunes 8 de abril los gatos no jugaron sobre los techos de las casas de la ciudad porque estaban húmedos por las lluvias que regresaron para recordarnos que el Fenómeno de La Niña sigue al de El Niño.
Mas a la mañana siguiente correspondiente al 9 de este mismo mes de abril, la población despertó con inquietud y el primer café del día quemó gargantas porque los noticieros de radio y televisión hicieron su show anunciando que la fecha era para celebrar el Día del Beso en todo el territorio nacional.
Así el sol alcanzó a sonreir pensando en lo esquiva que es la luna con él.
Y de verdad que los medios informativos recordaron que el Día del Beso surgió gracias a que una pareja de telaineses unieron sus bocas en un evento, y como si se hubieran quedado pegados, permanecieron besándose 58 horas.
Seguramente cuando se despegaron escupieron sangre.
De esta manera se vino a constatar que el beso erótico que hierve en un caldo de gratas sensaciones es lo más parecido que existe a una transfusión de sangre.
Feliz despertar
A muchas personas la inquietud con que despertaron tal día les llevó a consultar en el diccionario, y entonces encontraron que besar es tocar, oprimir los labios por una atracción fatal entre los seres humanos.
Otra cosa, los enamorados le atribuyen al beso un sabor a piña, y de ahí que besar en la boca también es “chupar piña” en su forma más vulgar.
Algo más, se tiene la convicción de que el beso es un intercambio de saliva con bacterias.
Sin embargo esto no es de preocupación ya que la enciclopedia médica anota: “Si es cosa sabida que la boca contiene gran número de microorganismos traidos por el aire inspirado de los que algunos son patógenos, también es cierto que la saliva ejerce sobre los microbios un poder bactericida que les impide desarrollarse”.
Aquí aplica igualmente la frase que “Dios da la llagay también la medicina”.
Tenía yo un amigo tan “carnicero” que terminó adicto a besar mujeres pero solo a las de labio lesbo, que es tener el labio inferior más voluminoso que el superior.
A escondidas
Hay que tener en cuenta que cuando el beso se da a escondidas, y todavía no había salido de la alcoba matrimonial, era costumbre que los enamorados se besaran con los ojos cerrados.
Esta acción romántica desapareció en el momento en que el hombre abrió los ojos buscando la sinceridad sentimental en la expresión del rostro.
Lo bueno del beso es que no se compra sino que se da.
Si los besos se compraran los individuos más pobres se verían obligados a aguantarse las ganas y morirían de resequedad en la boca.
Sabemos que casi todos los pintores tienen el beso en un lienzo. Lo tiene el pintor austriaco Gustav Klimt en un óleo con laminillas de oro y estaño sobre una tela de 18×1,80 centímetors.
Otros le cantan al beso como señal de amor carnal y el quedura hasta que dura hasta cuando el corazón quiere, pues se comprobó que eterno no es.
Otros sostienen más poéticamente que “el amor dura hasta que se acaba”.
Hemos constatado que los besos más falsos, por lo interesados, son los besos de la prostituta.
Cuando se le acercan a un hombre jubilado le mandan primero la mano al bolsillo y si no le encuentran dinero, huyen de su lado.
Se ha visto que de esta manera actúan las trabajadoras sexuales quienes durante el día permanecen a la sombra de los árboles de mango de la Plaza de Bolívar que dan a la calle 20 con carrera. 7a.
Son las mismas que viven a la caza de viejitos verdes con pensión generosa.
Y fue el 9 de abril un buen día para el beso en la boca ya que veníamos de una restricción del mismo, originada por el coronavirus que fueron cerca de 3 años sin besos ni caricias.
¿Se imaginan ustedes a los espososy parejas de enamorados compartiendo alcoba y cama, evitando los besos que son el mejor alimento para el amor?
Duro de verdad si tenemos en cuenta que necesitamos de las expresiones y manfiestaciones de amor y afecto.
Francamente, los enamorados fueron los que más cayeron en la depresión como consecuencia de rechazo al beso.
Fue la enfermedad del Covid-19 la que acabó con muchas vidas. Asimismo con muchos amores, pues hubo quienes prefirieron tirarlos por la ventana antes que caer en el contagio.
Algunos sobrevivientes a la pandemia se atrevieron a declarar su circuntancia personal con esta aterradora frase: “No hay nada más horrible en la vida que tener que decirle adiós a una persona que uno no quiere que se vaya”.
¡Dios, de verdad que no hay otro dolor igual!



