Ángel Gómez Giraldo
Es nuevo como una noticia de última hora. Sabrán que es una novedad en el mundo del arte. Solo tiene 20 años de edad y se envalentona al decir que interpreta a los dioses del clasicismo griego y egipcio. Que sus esculturas en arcilla y vaciadas en yeso, sus primeras obras como alumno, también se pueden oler porque tienen su esencia y fragancia personal.
Y no me parece tan atrevido pues es tan joven que confiesa que le gustan todas las chicas pero no tiene a ninguna. “A nadie le he escrito un poema y quizás será por esto que siento que me ilumina el Espíritu Santo cuando me dedico a interpretar los dioses del arte clásico en mi calidad de alumno de licenciatura en artes visuales de la Universidad Tecnológica”. “Y todo parece indicar que le suministra buen fuego”, afirman sus amigos.
Morigerado
Si les digo que sus declaraciones le salen con un tono de voz inocente, para nada alambicadas de malicia seguramente van a reflexionar como si hubieran acabado de consumir ensalada de zanahoria.
¿Cómo puede haber hoy por hoy un joven cosido, con ese de coser, con los valores que descosieron las nuevas ideas materialistas?
Y no es un panegírico.
De una estatura enhiesta, hay estaturas torcidas, sueltas y hasta recogidas, la suya se levanta sobre un carácter sólido. Cabellos negros y abundantes con algunos teñidos de moda pero limpios para no confundir con cualquier “parcero”.
Rostro simétrico, bien formado, aún con esas líneas sutiles y tersas de la infancia. Allí mismo, sobre el rostro iluminado unos ojos oscuros que miran con el alma.
Y pensar que cuando miramos el rostro de algunos jóvenes adictos a la mariajuana, nos podemos dar cuenta que la yerba les retoña en la cara.
“Las sustancias psicoactivas no son necesarias para crear arte”.
Como si todas estas características fueran pocas, Daniel tiene todavía una voz sutil. Pareciera que hubiera nacido con un violín adentro. Podría decir que es un concertino de orquesta de cámara.
Revelo que este joven quien parece sacado de lo que ya no hay, es el hijo de Gloria López Aristizábal, la flor de orquídea de la Oficina de Información de la Alcaldía de Pereira quien a pesar de llevar 29 años ejerciendo el cargo, es flor que no marchita, y de un profesional del periodismo llamado Dagoberto López.
Recuerdos
Sin duda los recuerdos de Juan son también jóvenes e inocentes:
“De niño era feliz haciendo piques sobre motos de plástico, con la complicidad de mis primitos, en un área de ladera en la finca del tío materno”. Y es que en verdad fue “picado” por el arte y especialmente por la escultura.
“Desde niño masticaba la estética como si fuera un chicle. La belleza de la naturaleza, las personas y de las cosas me abrían los ojos y me sacaban el alma”.
Pero fue en el grado 11 del bachillerato cuando se dio cuenta que el arte lo atraía como papaya madura. Sin embargo ingresó a la Universidad Tecnológica de Pereira para estudiar ingeniería ambiental.
“De verdad que esto hacía cuando recuperé mi interés por el arte, y de inmediato pasé a la Facultad de Bellas Artes y Humanidades del mismo centro de educación superior para hacerme a una licenciatura en artes visuales”.
Actualmente cursa el tercer semestre. Y de esta manera ha sido como yeso para escultura ayudado con la orientación del maestro Gabriel Duque y en dibujo del profesor Rodrigo Verona, porque como subraya este muchacho con taller de escultor en su alcoba, “para la creatividad en las artes plásticas, el dibujo es básico.
Sobre este mismo muchacho se pronuncia y anuncia -por qué no decirlo así- ese gran artista nuestro y gran ser humano llamado Menhelberg Rendón Ramírez: “Juan nació para lo que pronto va a ser, un escultor de renombre”.
A última hora se supo que este alumno de artes visuales de la Universidad Tecnológica de Pereira será transferido en los próximos días a la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad de Antioquia con excelentes calificaciones. “Sí, para ser el artista que quiero ser”.
Ejemplo
¡Ay doña Gloria, con un hijo así para qué nietos!
Es suficiente por su talento que el mismo redescubrió al ingresar al Alma Mater a una carrera que tiene que ver con el medio ambiente pero nada con el arte.
“El verdadero arte del hombre no está en las venas sino en el cerebro”, gusta repetir Ruiz López.
Sí así es biche cómo será maduro suelen decir sus tías paternas residentes en la capital de la República.
Y dan a entender que más pronto que tarde será un escultor pereirano reconocido en todo el país.
Apenas estudiando y tiene un dios, un dios aburrido, interpretación personal de lo que es un dios que para serlo le resulta aburrido.
Inspirado en el arte clásico de los griegos, sus materiales son la arcilla y el vaciado en yeso.
¿Mucho amor a sí mismo? ¿Narcicista?
– Bueno, todo artista lo es. La obra es el reflejo de su carácter. No crea que me amo tanto. A veces siento que mi autoestima es frágil.
¿Qué tiene de particular su escultura?
-Mi esencia que es como el perfume del artista que crea una buena obra.
Interesado en el arte, entró al simbolismo y a la vida artística de la mexicana Frida Kalho. Igual se metió con Durero, el artista más famoso del renacimiento alemán y con Velásquez, pintor barroco español y uno de los maestros de la pintura universal.
Joven sin excesos es Daniel Ruiz López. Rumbero solo con el figurativismo que es arte representacional, estilo estético de las artes visuales que imita la realidad, concepto opuesto al arte abstracto.
Cosido con los hilos con que son confeccionados los valores morales y religiosos, parece convencido de que la inspiración le viene del mismo Espíritu Santo.
Pero esto no es todo, sostiene además que se entrega a la producción artística cuando está arropado con el sentimiento de la felicidad.
Su mamá Gloría López, es todo para usted, ¿como la dibujaría?
-Pues como la Virgen María.
Acierta con esta repuesta pues el bello rostro que conserva su progenitora aún le da para ser reina. Finalmente de manera imaginativa me le acerco y tomándolo con las manos por el cuello de una manera teatral y humorística, lo obligo a mover el cuerpo. Al soltarlo grita: “¡Lo mío es el arte!”

