Dany, una voz con la altura del puente elevado

La historia de una joven cantante pereirana, y los grupos musicales obligados ahora al rebusque ante la falta del espectáculo nocturno.

Ángel Gómez Giraldo

Antes de que las luces multiculores del espectáculo en el mundo se apagaran por culpa de la aparición del coronavirus creando la pandemia, la luz artificial ya había sido hecha para la diversión y la recreación del hombre durante la noche.
Así era la vida nocturna en Café Moratta, ese bar con olor a tequila de la calle 23, corazón de la Perla del Otún.

Allí las luces intermitentes danzaban con el crossover y los sentimientos cual cortina de la intimidad que se abre y se cierra con prudencia.
Por esa cortina de luces se asomaba también el rostro de una mujer joven con sonrisa serena y cabellos de color castaño que la hacían mujer exótica.

Como la cantante Dany, fue presentada al iniciar su actuación.
Se destacó de ella, “que moría y volvía a revivir cada vez que interpretaba una canción”.
En realidad, luego de escucharla se puede afirmar que tiene una voz blanca ungida por la melodía. Que sube por la escala musical hasta las máximas alturas. Su voz es más atirantada y elevada que el viaducto que une a Pereira con Dosquebradas.

El nombre de cantante, Dany, se le dio para hacerla artista inolvidable.
Sin embargo carga con un nombre más largo, el de su identidad: Daniela Grisales Noreña, que según ella le proporciona las fragancias del mango verde y la mandarina. Debe ser porque es pereirana con alma de chapolera.

Su nacimiento
Llegó es este mundo sin saber a dónde había llegado, lo sabría después, más grandecita: en el año de 199l. Y como no iba a ser cantante Dany si un año antes su mamá Alba Noreña dormitaba frente al televisor escuchando a los grandes tenores, Plácido Domingo, José Carreras y Luciano Pavarotti quienes daban el concierto de cierre de del mundial de fútbol que tuvo como sede a Roma.

Dany de una sola casa que es la de sus padres, donde nació, en el sector oriental de Pereira, en los boleros geográficos de los barrios Kennedy-Pimpollo que tienen a mano el encrespado río Otún.
Sí, encrespado y molesto por ser víctima de la contaminación de la mano del hombre.

Es una tristeza grande para los ambientalistas y quienes reconocemos que el río se respeta manteniéndolo limpio.
El periodista Rubén Darío Franco Narváez, hombre de corazón verde, dice en uno de los versos de su poema al Otún: “Te miro y mis lágrimas aumentan tu caudal”.

Encanto
El mayor encanto de Dany está en su voz. Habla y es un refresco de sandía.
“Angel, canté a los 3 años y la casa toda se movió como en un temblor de tierra porque en mi familia no hay antecedentes de músicos o cantantes”.
Contó igualmente que, cuando estaba más grandecita cantaba en la casa para ahogar la voz de perro que dejaba escuchar su papá Rosemberg, cuando le daba por tararear alguna canción. “Papá era desafinado y cantaba feo”.

En el Instituto Kennedy fue más lo que cantó con el grupo musical que encontró allí que lo que estudió, pero terminó saliendo como bachiller, también con un sabor a cerveza. “Nada mejor que una cerveza fría para compartir con amigos y celebrar, sobre todo un sábado en la noche”.

Orientación
Una chica, con talento innato para la música cualquiera le da la mano, y a Dany se la dio el maestro Jorge Jiménez, y la llevó hasta una presentación en el Teatro Santiago Londoño.
Mujer de la trasnochadora y morena pero delicada como los versos de amor de Pablo Neruda.
Sus pasos seguidos fueron de triunfo, hasta en Venezuela donde otros maestros de la música le enseñaron el éxito.

Tuvo en el país vecino su primer representante: Trino Bautista, músico y director de orquesta.
Regresó a Colombia cuando una pitonisa vaticinó que el presidente Chávez moriría de cáncer y populismo engañoso.

Pereira la recibió de abrazo y los bares y clubes donde había actuado le pusieron guitarras y tiples en las manos.
En la plaza de Bolívar cayeron mangos cuando ofreció un espectacular concierto.
Asimismo cantó en Dosquebradas y fue aplaudida hasta por la luna y las estrellas, gracias al alcalde nocturno de la época que no dormía y quien la contrató.

¿Sus padres?
-Mamá Alba y papá Rosemberg, son para mí como la buena suerte: necesarios. Los amo.

¿Y el amor?
-Complicidad.

Aunque no lo diga el amor también causa dolores en las coyunturas. Mas ella es roca y resiste cualquier tempestad sentimental.
Claro que con la pandemia no pudo, nadie ha podido hasta ahora, y las luces intermitentes y multicolores del espectáculo están apagadas. No hay nuevos contratos para músicos y cantantes.

Pero Dany tenía otra alternativa, su segunda profesión: mercadeo y publicidad, y puede esperar que se vuelvan a encender las luces.
Algo es algo dijo un muerto de hambre y Dany está como artista en las redes sociales y plataformas.

En la calle
La noche del miércoles desde mi estudio en casa, escuché música de tiples, guitarras y voces que cantaban en la calle, eran los músicos dando serenatas a la espera de ayuda económica. Me eché la bendición y dije para mis adentros: “Cómo estará de tenaz este covid-19 que hasta los músicos y cantantes están en el rebusque”.

Dany, una voz con la altura del puente elevado. Dicen que cuando canta sabe morir y revivir con la melodía

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