El expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica, figura emblemática de la izquierda latinoamericana, se encuentra en fase terminal de un cáncer de esófago, según confirmó su esposa y exvicepresidenta de Uruguay, Lucía Topolanski. El veterano dirigente, de 89 años, está recibiendo cuidados paliativos para transitar esta etapa de la manera “más digna y tranquila posible”.
Topolanski hizo público el delicado estado de salud de Mujica en declaraciones a la emisora local Radio Sarandí, donde detalló que la enfermedad ha avanzado significativamente, por lo que el exmandatario ha suspendido cualquier tratamiento agresivo. “Estamos haciendo lo necesario para que viva el último pasaje de su vida lo mejor posible”, expresó con serenidad.
Mujica ya había anunciado en enero que padecía un cáncer con metástasis y que, dada su edad y su condición médica, no se sometería a más intervenciones. Desde entonces, ha reducido al mínimo sus apariciones públicas.
Su ausencia en las elecciones regionales del pasado domingo 11 de mayo —en las que la coalición de izquierda Frente Amplio retuvo el gobierno de Montevideo fue notoria. Su compañera explicó que su participación fue desaconsejada por razones médicas. “El traslado era mucho para él, su médica le recomendó que no fuera”, explicó Topolanski.
El presidente uruguayo Yamandú Orsi, considerado un heredero político de Mujica, pidió públicamente respeto y tranquilidad para el exmandatario. “Todos debemos aportar a que en todas nuestras etapas de la vida la dignidad sea la clave. No hay que enloquecerlo, hay que dejarlo tranquilo”, afirmó Orsi en declaraciones tras conocerse la noticia.
Mujica, presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, es reconocido mundialmente por su estilo de vida austero y su discurso crítico del consumismo. Vivió durante su mandato en una modesta chacra en las afueras de Montevideo, rechazando las comodidades del poder, lo que le valió el mote —que él nunca reivindicó— de “el presidente más pobre del mundo”.
Su legado político y humano trasciende fronteras, y mientras enfrenta este último tramo de su vida, múltiples voces en América Latina y el mundo expresan su admiración y respeto hacia quien supo encarnar con autenticidad los ideales de justicia social, sobriedad y compromiso político.



