Hace 35 años, Rodrigo D No Futuro llegó para marcar un antes y un después en el cine colombiano. Hoy, esa película de culto, que retrató la crudeza de la Medellín de finales de los ochenta, revive en una exposición fotográfica que, lejos de ser un simple homenaje, se convierte en un espejo incómodo de nuestra historia reciente.
“No Futuro”, inaugurada en Casa Betsabé del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, reúne 20 fotografías en blanco y negro tomadas por Hernando Tejada Ángel (Q.E.P.D.), quien, mientras trabajaba como microfonista en el rodaje, capturó un tras escena cargado de simbolismo. Entre cables, miradas perdidas y momentos cotidianos de los actores, emergen las imágenes de una juventud atrapada entre la violencia, la música y la desesperanza.
Tatiana Tejada Sánchez, comunicadora y guardiana de este archivo, decidió compartir el legado de su padre para abrir preguntas sobre la Medellín de hoy:
“Esta exposición es un homenaje a la memoria y a las vidas fuera de la ficción. Es una reflexión sobre lo cíclico de la violencia que vivimos y las múltiples posibilidades del arte para encontrar nuevas rutas y caminos fuera de ella.”
La exposición, que podrá visitarse durante un mes en Casa Betsabé, busca ser un espacio de encuentro para cinéfilos, melómanos, periodistas y movimientos culturales que han alzado la voz en medio del caos, mientras replantea el papel de la música como testigo y detonante de protesta.
La inauguración será el próximo viernes 18 de julio a las 5:00 p.m. e incluirá una vinilada a cargo del Tour del Vinilo HagalaU, además de una conversación entre Caliche, de Los Desadaptadoz; Patricia Valencia, investigadora del punk, y Gio Rendón, de P-NE, banda que aparece en la película. Un espacio donde cine, punk y memoria se cruzan para preguntarnos: ¿qué nos dicen hoy esas fotos sobre nuestra realidad?, ¿qué nos sigue diciendo la banda sonora de Rodrigo D después de tres décadas?
Tras su paso por Cali y Bogotá, “No Futuro” llega por primera vez a Medellín con el propósito de generar no solo conversación, sino una revisión sobre cómo la música y el cine se convirtieron en refugio y resistencia en un país que continúa enfrentando viejas violencias con rostros nuevos. Las 20 fotografías no solo retratan un detrás de cámaras, sino que reafirman la importancia de rescatar la memoria de las calles, las comunas y los jóvenes que, entre guitarras y cámaras, encontraron una forma de existir en medio del “no futuro” que les tocó vivir.




