Un hijo de José Bernardo y Nelson

“La Virginia con nombre de mujer”, libro-hijo de los escritores José Bernardo Arcila Alzate y Nelson Palacio Vásquez, fue presentado oficialmente en Pereira en la Biblioteca Pública Departamental Comfamiliar.

Rubén Darío Franco Narváez

José Bernardo Arcila Alzate -celianés-virginiano-escritor, poeta, pintor, historiador, abogado, investigador, goleador estelar de La Molienda; Nelson Palacio Vásquez -virginiano-periodista, pintor, fotógrafo Nepava, político azul e historiador, durante 3650 días investigaron, consultaron, grabaron, viajaron a poblaciones cercanas y recorrieron –centímetro a centímetro- los 33 Kms. cuadrados del Puerto Dulce de Risaralda, sembrando letras y fotos, hasta cosechar y madurar su fruto: “La Virginia con nombre de mujer”.

Un valioso libro histórico, editado y diagramado por Pinalgraf Pereira, en formato de 17 x 23 cms. Carátula multicolor en propalcote 300 grms., plastificada en brillante, obra “La Virginia, pueblo con nombre de mujer” de la artista Ingrid Palacio y diseñada por Eduardo Alberto Pineda, plasmando la biodiversidad virginiana, con un felino, aves, un barco sobre aguas del Cauca, vegetación, rústicas casas y perfil derecho de una hermosa mulata con vestimenta africana: tocado, zarcillo y blusa con estampados geométricos; izquierda de abajo, la firma de la autora de la obra Ingrid Palacio. En la parte superior el nombre de los autores del libro: José Bernardo Arcila Alzate y Nelson Palacio Vásquez. 

Lomo 1 cm. color café. Última carátula, sobre una obra ecológica del maestro José Bernardo Arcila, policromía, un cuadro con fondo verde y letras en negro con apreciación del escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal. 

Primera pestaña -7 x 23 cms. fotos y minibiografías de los autores: José Bernardo Arcila Álzate -La Celia, 1961, residente en La Virginia desde 1962, pintor, poeta, historiador y Juez de la República; Miembro de la Academia Colombiana de Historia, Literatura y Arte. Nelson Palacio Vásquez “Nepava” -Periodista, pintor, historiador y político (ex diputado y ex alcalde La Virginia Risaralda). 

La última pestaña: 7 x 23 cms. foto de la antigua locomotora marcada con el número 64, sentado en la parte delantera Arcila Alzate y dando un paso adelante Palacio Vásquez. “Los invitamos a viajar con nosotros en la nave del tiempo para reencontrarnos con nuestros antepasados sopingueños. Bienvenidos los amantes de secretos increíbles sobre nuestra cultura. Al decir de Humboldt: los viajes nos dan órganos nuevos para captar la realidad”.

Tiraje: 1000 ejemplares, 194 páginas: 160 (papel natural 70 grms.)  y 17 Insertos (34 páginas, propalcote 115 grams.). Coordinación Editorial y prólogo: Germán López Velásquez. Fotos: Laura y Nepava.

Dedicatoria

José Bernardo y Nelson, en la página 5, dedican su libro-hijo a los virginianos: “Dedicado a los coterráneos de la patria más chica de Risaralda, a los presentes y ausentes, a los que vendrán y a quienes se convirtieron en polvo de estrellas, a la gente más humilde y sencilla del barrio San Carlos; como al magistrado o congresista, o a quien fuera jockey en el hipódromo de techo de la capital y el chef más exquisito del Reino Unido, al ordenador del tránsito de Suiza, también al profesor de inglés en el mismo Estados Unidos; como el físico cuántico autodidacta y al profesor de la misma área en la tecnológica; al obispo y al general, a los políticos de todas las banderas para que derrotemos el olvido; a todos los virginianos. No está dedicada esta obra a quienes, como describió Tomás Calderón, solo importa el presente y nada vale el pasado para las gentes vanas”.

En la página 9, los autores agradecen a sus colaboradores, la gestación de su hijo-libro “La Virginia con nombre de mujer”.

“Esta obra surge de una investigación que iniciamos hace más de una década y, por sucesivos viajes a Belalcázar, Anserma, Cartago, Toro, Popayán, por sus muros de “bronce”, así como otros parajes para poder contarles secretos de una región maravillosa por sus gentes, sus tradiciones y sus paisajes. Varias personas ha sido indispensables a los autores en su manufactura: el filósofo y juez, Marino de Jesús Arcila Álzate, en la digitalización y recomendaciones generales al manuscrito; Leidy Fonseca Vasco y Valentina Restrepo V., en la corrección de estilo; Hernando Palomino Vélez con su apoyo documental y textos antiguos, a Evelio Palacio Vásquez por el acompañamiento a bibliotecas y poblados y la memorización  de personajes y acontecimientos y a todos aquellos que nos colaboraron  y no alcanzamos a reseñar: infinitas gracias.”

Prólogo

La Virginia con nombre de mujer, fue prologado por el abogado, periodista y escritor Germán López Velásquez: “Se trata de un libro de la mayor importancia para el Departamento de Risaralda, para Colombia, sus universidades y facultades de historia. El investigador José Bernardo Arcila Álzate ha dedicado toda su vida al estudio, las artes plásticas y la jurisprudencia. Merece, por supuesto, un lugar destacado en la cultura nacional. Son textos de largo alcance. El primero, dedicado al Municipio de La Virginia. Sus orígenes, su trasegar histórico, la vida de sus gentes, su economía, sus logros en infraestructura y desarrollos administrativos, que dibujan un lienzo cargado de hallazgos y sorpresas, que estimulan su lectura. El segundo, un formidable ensayo de alto vuelo crítico y literario sobre la obra múltiple del autor de “Risaralda”, Bernardo Arias Trujillo, cuyo epicentro es el Valle de Risaralda donde florece como en un jardín paradisiaco la hermosa ciudad de La Virginia.

Bernardo Arcila acompañado de otro activista de la cultura y periodista, Nelson Palacio, oriundo tambien de esa región, nos entrega un libro de actualidad, obligatorio en los colegios, muy necesario en estos momentos aciagos de la cultura universal donde la barbarie y la guerra han regresado con todo su ímpetu como en los tiempos de Julio César, Alejandro Magno y Napoleón Bonaparte.

Manifiesto que disfruté mucho el contenido del libro. Supe por primera vez de anécdotas insospechadas, de la vida de los areneros, de sus personajes populares, su primer vehículo, el esfuerzo de sus gentes y líderes para darle un lugar merecido a La Virginia en los libros de la geografía nacional…”.

Gustavo Álvarez Gardeazábal 

En la última carátula, la apreciación del escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal: “La Virginia es una población con nombre de mujer. Sus historias, desde los remotos Sopingas, crecidos o mantenidos bajo la sombra de los Umbras, no la perturbaron ni las espadas de Jorge Robledo, pero la nutrieron y la siguen alimentando todos los cruces posibles de las etnias que fueron haciendo a Colombia. En La Virginia hay un crisol de todos nuestros ancestros. Y todos entrecruzados. El remanente indígena, el blanco descendiente de españoles que llegó por oleadas, los negros que trajeron de esclavos y casi que la volvieron un palenque. Su historia resulta entonces igual y tan impactante que al nunca bien lamentado Bernardo Arias Trujillo le resultó suficiente para enmarcarla en su eterna novela “Risaralda”. Este libro recoge con dedicación y afecto el trasegar de La Virginia, el impulso de sus gentes y la esperanza de quienes la cuentan”.

Se ve La Virginia

En la página 13, registran las 3 ciudades desde donde se divisa La Virginia con cuerpo de mujer:

“Al salir el sol, cuando la neblina desarropa el Valle del Risaralda, desde la vía que conduce a Balboa, se admira la figura de una mujer recostada, con senos turgentes y una larga cabellera, antes lo hacía sobre el lápiz verde de la selva, ahora lo hace sobre cultivos de caña y chimeneas del ingenio…”.

Desde San José, Caldas. “La montaña Encantada”, que si algo se ufana es de su paisaje, se aprecia el lujurioso Valle de Risaralda que se desliza entre sembrados de caña de azúcar, guaduales y potreros sobre una pequeña altura, en el vértice del Cauca y Risaralda, se mira el puerto mulato de La Virginia”. (Hernándes Jiménez, Octavio).”

Desde Cartago. “Cartago era la puerta de entrada al Valle del Río Cauca y a hacia Popayán por el camino del Quindío y, en dirección al norte por la margen izquierda de ese afluente se adentraba a las selvas de Caldas (hoy Risaralda).”

Desde Pereira. “Para viajar desde Pereira a La Virginia, al occidente se pasa por Cerritos o Pindaná de los Zerillos, antigua vía hacia Medellín, se traviesa el Puente “Francisco Jaramillo Ochoa”, sobre el río Cauca y en la rotonda se gira a la izquierda al centro del poblado”.

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