Este libro es una invitación para descubrir por qué la vida es una historia de amor narrada por un ciego.
Alberto Rivera
El primer libro de Deniris Daza, Diario de una acuariana, dibuja a través de doce historias reales el cosmos personal de la escritora. Bajo la visión de los arquetipos del zodiaco, la fuerte influencia de la magia y las fábulas de sus abuelos, esta autobiografía ficción, nos presenta un caleidoscopio que deja ver cómo la escritora crece a través de cada personaje y su vínculo con el amor que cada uno ha representado en su vida.
Una reflexión sobre nuestra forma de relacionarnos y de atravesar el amor. En cada signo, la autora nos cuenta desde una narración personal la vivencia de otros que engrandecen su paso por el mundo, por la conexión con lo genuino y pinta las diferentes versiones de sí misma. La buena, la amante, la villana, la inocente, la niña, mezclando todas en una narradora mucho más sabia y consecuente con la visión sanada del hoy.
Es su primer libro, autobiográfico además… ¿cómo le fue con esa experiencia?
Ha sido muy retador. Escribir no ficción siempre representa la honestidad absoluta con uno como autor y con el lector. En esta autobiografía de ficción quise “ilustrar” mis amores a través de doce relatos que cuestionaran mis distintos vínculos amorosos. La relación con mis abuelos, mis padres, mis primeros amores románticos y quizás, atreverme a buscar nuevos adjetivos para describirlos. Fue un viaje a mi origen y explorar mi crecimiento como mujer a través de cada personaje fue transformador.
¿Cómo logra crecer en cada personaje y cuál es su vínculo con el amor?
Describir mi vínculo con el amor es un proceso que no para y que espero nunca se detenga porque hoy puedo decir que es evolución. Hoy el amor en mi vida es mucho más empático y menos rígido que antes. Librarse de las calificaciones que se esperan de ciertos vínculos es sanador, entender que el amor no es perfecto me ayudó a ponerme en paz con varias historias personales. Siento que mi crecimiento se dio por el cambio de perspectiva que cada personaje me entregó. Poder desligarme de mi vivencia personal y darle un rol y una voz a cada persona que he amado me ayudó a empatizar desde otros frentes, con ellos y conmigo misma. Poder enmarcar la vida de mi madre y su viaje a convertirse precisamente en “mamá” me ayuda a comprender mejor sus propias limitaciones y aspiraciones. Redescubrir mi pasión por la escritura a través de la historia de Capricornio, que es el relato donde habló de mi padre, me ayudó a madurar esa herencia de las letras.
¿Es un libro que le sirvió para sanarse de tantas cosas que nos atormentan?
No solo a mí, a cada lector que le llegue le plantea el camino a sus sombras y le hace pensar en cómo estas han sido precursoras de sus momentos más iluminados. Somos un todo, somos dolores, alegrías, buenos y malos recuerdos; en este diario trato de recopilarlos todos, ponerlos en orden y darles un sentido. Ubicarlos cada uno en su lugar. En mi caso personal (y tal vez el de muchos) la sanación viene del reconocimiento, el ponerle nombre a relaciones que tal vez nunca tuvieron, el ponerle a simple vista heridas que nos hacen vulnerables y saber que también nos vuelven más fuertes. La sanación que transita en Diario de una Acuariana viene de la verdad de reconocer que amar está bien y que forma parte de nuestra experiencia humana.
¿Cómo fue “pintarse” las diferentes versiones de sí misma?
Divertido. Durante muchos momentos de mi proceso de escritura me encontré riéndome de la Deniris niña, ocurrente y funcional para atravesar momentos tristes o solitarios. Me enterneció poder ver también cómo me ocultaba en ciertas actitudes de adolescente o me topé con una Deniris adulta llorando, reconociendo la tristeza de la partida de su abuelo. Me sentí niña nuevamente. Recordé con mucha ternura a mi primer novio, volví a encontrarme con la nostalgia por amores inconclusos. De cierta manera, la escritura tiene la magia de generar movimientos, de hacer evidente el cambio, el paso del tiempo y vivirlo desde diferentes sensaciones.
¿La Maestría en Creación Literaria le sirvió para el libro? ¿Cómo fue eso?
Sí, aunque cuando comencé hace un año ya tenía prácticamente listo el libro, pero me ayudó a ajustar mucho en la reescritura de Diario de una Acuariana. Usé muchos elementos que me ayudaron a pulir algunas ideas. También me ayudó a descubrir autoras de no ficción que tienen ideas potentes con las que me siento muy identificada. El máster también me reafirmó que una de las principales cualidades de un escritor es la valentía y la osadía para narrar.
Usted es guionista, productora, locutora y creativa publicitaria. ¿Por qué decide hacer un libro?
Porque es mi expresión original. La escritura me da algo que el resto de expresiones no y es ese carácter introspectivo, el viaje lento, la visión panorámica de la vida. Escribir me exige con calma. Me gusta que no me invita a la premura, sino a la profundidad de cada idea. Desde niña tengo una relación muy emocional con la palabra escrita, en el libro lo narro en varios de los capítulos, fue mi forma de salvarme una y otra vez. Todas las demás expresiones artísticas o creativas en las que me vi sumergida han sido parte de mi espíritu creador rebelde pero, si tuviera que escoger alguna, la escritura siempre será mi raíz.
Sobre Deniris Daza
Nació en la Unión Soviética. Estudió Comunicación Social en la Universidad Rafael Belloso Chacín, en la ciudad de Maracaibo, Venezuela. Hoy vive en Bogotá. Ha trabajado como guionista, productora, locutora y ha desarrollado la mayor parte de su profesión como creativa publicitaria. Ha sido consultora creativa para diversos proyectos y participante de los Talleres Distritales de Idartes. Cursa una Maestría en Creación Literaria en la Universidad Internacional de Valencia, España. “Soy una soñadora con causa. Una mujer que ha descubierto que el cambio es constante en ella. Una mujer que busca incomodarse todas las veces que sea necesario para explorar historias nuevas. Es una apasionada de la escritura que vive eternamente con una niña interior rebelde y divertida soplándole al oído el camino a su propia verdad.



