Ángel Gómez Giraldo
Recuerdo que estaba inquieto como un lebretillo. Con esa zozobra que obliga a uno a estar de aquí para allá y de allá para acá. En otro molde con menos melado, ansioso.
De pronto como traída por el sentido de la puntualidad apareció la mujer con una aura de madona italiana. De poderosa estatura, traje de dos piezas, blusa debajo del blazer y sobre ésta un collar modesto pero que le combinaba con el fino y bien diseñado atuendo.
Sin bolso. Con las manos que son demasiado grandes, vacías, quizás porque las tiene que estar moviendo durante el diálogo.
No hubo presentación de tercera persona sino autopresentación pero con el mismo ritual de cogerse de las manos y ya.
Ella intuyó que yo era Ángel, el periodista-cronista de El Diario de Pereira y yo que ella era la abogada Verónica Sofía Gómez.
Mas como lo verán a continuación ella fue hasta hace pocos años, solamente él.
Acomodada en una de las salas de visita de esta empresa periodística, hágase de cuenta en su despacho de abogada.
Su charla, tengo que decirlo, es una rapsodia. Humana, intensamente humana. Inicialmente, aclara que como hoy por hoy, en muchos casos, la oficina del abogado es la calle, no tiene bufete en el centro de la ciudad.
“Ejerzo mi profesión en la calle porque en la calle están los clientes”.
Seguidamente saca de adentro toda la pereiranidad que tiene y la pone a caminar delante de mí.
“Soy Verónica Sofía pero hasta el año 2015 fui José Alberto Gómez Valencia”.
¿Y cómo fue eso?
-Gracias a los fitoestrógenos y a las hormonas femeninas…
Se las autoformuló finalizando el 2014 después de hacer un divorcio concertado con su esposa, una secretaria ejecutiva, para quedar mejor como amigos.
Fue que un médico especialista le había hecho saber que su caso era una disforia de género o inconcordancia de lo biológico con lo psíquico.
La decisión de transformarse completamente en mujer la tomó a los 52 años de edad.
Con el tratamiento de hormonas femeninas rebajó casi 100 kilos “pues cuando eso era un hombre obeso, y así, con el tratamiento pasé a tener rasgos andróginos hasta llegar a ser la mujer que usted ve hoy aquí”.
¿Y es feliz?
– Sí porque en el momento soy lo que quería ser desde cuando era niño.
En realidad es su actitud hay una expresión de felicidad, con razón la mujer que fuera su esposa por 11 años le llegó a decir que el mismo Dios le había dado ese don.
Cómo negar que Verónica Sofía ha sido una persona valiente si supo asumir esa transición de género que empezó con una androginia hasta obtener luego los auténticos rasgos físicos y comportamiento propios de una mujer. O sea que lo que no hizo la biología lo hizo la ciencia médica.
Pero como todo tiene su costo y la procesión va por dentro, ese salto al verdadero género fue traumatizante y cayó en la depresión que la llevó a un intento de suicidio.
Como consecuencia se le rompió el corazón: sufrió dos infartos, recibió dos Stent Coronarios y le sobrevino una hipotermia.
Sinembargo recuperó la salud de su corazón pero vive con un cardiodesfibrilador. “Alcancé a caminar por el túnel hacia la otra vida pero me encontré con Dios y me mandó de regreso a la vida”.
Cuando los amigos de toda la vida empezaron a asumir su metamorfosis, le decían que era raro, pues nunca había mostrado conducta homosexual, ni mostraba afeminamiento ni se les había insinuado. Valientemente les respondía:
“Amigos, es que el tema mío no es de atrás sino psicológico, de haber nacido hombre con un sexo psíquico de mujer”.
Recuerda ahora la abogada, que cuando era un muchacho estudiaba en el Instituto Educativo Benjamín Herrera, luego Derecho en la Universidad Libre hasta hacerse una abogada. Era igualmente “Pepe”, con cariño entre sus compañeros de estudio y amigos.
Claro que hizo otros estudios como economía industrial, diseño gráfico y comunicaciones y artes audiovisuales en la Universidad Tecnológica, sin grados.
Como abogada que es, ejerce especialidades como el administrativo, el civil y el laboral.
Nunca en la época de adolescente y de adulto fue travesti público. Sin embargo revela que de niño lucía en casa los atuendos y accesorios de la mamá.
Aún recuerda que cuando estaba casado se ponía la ropa de la esposa en momentos que ésta se ausentaba de la casa.
“Sepa usted, que nunca he sido un hombre transvestido ni disfrazado de mujer. Solo que siempre me he sentido una mujer”.
De una familia prestigiosa de Pereira, los Gómez del Sacatín ya que su abuelo Juan de la Cruz Gómez tenía la fórmula para fabricar el Ron Viejo de Caldas en Pereira.
Familia con todos los colores de la pereiranidad y la etiqueta del civismo que le dieron nombre y fama a la trasnochadora y morena a comienzos del siglo pasado.
“Fue la segunda esposa de mi padre a cuyo lado crecí la que me formó el carácter. Me levantó con corrección y correa”.
De los padres heredó la fidelidad y la lealtad y por eso rechaza este mundo supersexualizado y promiscuo que tenemos hoy.
“Hoy no hay sexo sino pornografía”, exclama con repudio. Tal vez será por esto que Verónica Sofía no tiene pareja desde que optó por un cambio extremo.
“Actualmente no tengo pareja pero tengo muchos pretendientes del sexo masculino. Y le aseguro que no voy a terminar sola”.
¿De familia católica?
Sí, Dios siempre me acompaña…
A pesar de esto tuvo una iglesia y fue pastor evangélico. Ese Dios despierta la generosidad en sus amigas que le obsequian cosméticos y trajes de moda para que sea una mujer fashion. Constantemente se le sale el humanismo en la frase que es como su oración favorita: “La persona que no vive para servir no, sirve para vivir”. Y claro, es consejera del Colectivo Prisma, representante de la comunidad LGBTI en el Consejo Territorial del Municipio de Pereira.
Política
Así su imagen de mujer carismática se proyecta también en un arco iris para anunciar que aspira a una curul en el Concejo de la ciudad. Y lo es con el aval del movimiento político creado por Carolina Bustamante, Pereira nos une, y donde aparece el nombre de la dirigente como candidata a la Alcaldía.
Amante del ser humano le gusta tocar frecuentemente el tema del hombre: “Debemos amar a otro ser humano y disfrutar de su compañía siempre”.
Verónica Sofía no tiene hombre de compañía, por esto le pregunto:
¿Cuál es su tipo de hombre para hacer pareja?
-Un negro fortachón pero con fósforo en el cerebro o sea inteligente. Entiéndame que no me refiero al negro del WhatsApp ya que nadie se enamora de un pene o de una vagina sino de una persona en su conjunto y proporción de las partes.
¿Sus nuevos proyectos?
– Estoy escribiendo una novela autobiográfica y su título será “Metamorfosis”.
Esta mujer que es como un verso, tiene que escribir poesía. “Me inspira la naturaleza, el hombre…” Finalmente para Verónica Sofía también hay cielo por todas las luchas internas y externas, y las vicisitudes que pasó para lograr ser ella misma.
El hombre de ayer, la mujer de hoy.



