El pasado viernes 18 se lanzó en Pereira un libro que recoge la esencia misma del estallido social-juvenil que se desató a partir del 28 de abril y que tuvo como motivación inicial una onerosa reforma tributaria que el gobierno nacional estaba incubando en el Congreso de la República. El libro “Nos recordamos en los corazones” va mucho más allá del diagnóstico de ese inédito pasaje de la vida del país a partir de una mirada a las expresiones artísticas y culturales que surgieron en ese contexto. Este trabajo de investigación y de exploración social, que fue elaborado por el Centro Latino Americano de Educación e Investigación Ser, CLEIS, resultó ganador de la Convocatoria de Estímulos de la Secretaría de Cultura de Pereira. Sobre el tema hablamos con Nancy Eugenia Cárdenas de la Corporación Cleis, Centro Latino Americano de Educación e Investigación Ser, CLEIS.
¿Cuál es el eje central del libro que acaba de lanzar CLEIS?
El estallido social. Nosotros aplicamos para la beca de la Convocatoria Estímulos para hacer una sistematización de las expresiones artísticas y culturales, ya que el patrimonio cultural e inmaterial ya no es catalogado única y exclusivamente como los objetos o las infraestructuras, sino que son las expresiones culturales y artísticas. Y en ese sentido, lo que tratamos de hacer fue una sistematización en términos de la comunicación y las expresiones artísticas en el estallido social, las músicas que lo acompañaron y también hablamos sobre las Primeras Líneas.
¿Quienes conformaron este equipo de trabajo?
El grupo estuvo integrado por Víctor Vergara de la corporación CLEIS; Mónica Espinosa; profesora de la Universidad de las Américas y quien está haciendo su Maestría en Comunicación Educativa y de hecho está trabajando precisamente sobre el conflicto; Wilmar Geovanny Cárdenas quien viene del tema cultural; Laura Restrepo, una chica muy joven que está empezando universidad y escribe poesía y estoy yo, Nancy Eugenia Cárdenas, docente de la Universidad Tecnológica con Maestría en Comunicación Educativa y que me ha interesado el tema de la comunicación y los medios desde hace algún tiempo.
¿Cómo fue la dinámica de esta investigación?
La totalidad de los integrantes del grupo, de una u otra manera, habíamos participado en el paro nacional, o sea, en el estallido social, ese es uno de los elementos que tuvimos en cuenta allí porque las vivencias en el paro nos podían dar ciertos elementos para hablar de ello. Se hizo un trabajo de campo en toma de fotografías de los grafitis, de lo quedaba después del paro, en la sistematización de ello realizamos conversatorios en diferentes temáticas, por ejemplo, uno con las mujeres en el estallido social, otro que hablaba de los músicos en el paro, uno con periodistas y comunicadores sociales muy jóvenes de la Universidad Católica y también de la Cola de la Rata y de Baudó donde nos contaron sus experiencias. Eso fue un material que nos sirvió de insumo para escribir los textos y obviamente hubo muchas personas que hicieron parte del estallido a los cuales entrevistamos. Nosotros teníamos una dinámica de reunión semanal y la información que recogíamos la discutíamos colectivamente y así íbamos construyendo los textos, a partir de la mirada colectiva, aunque el proceso de escritura era individual, cada uno escribía su texto pero el trabajo siempre fue muy colectivo, fue a partir de los conversatorios, de los diarios de campo, de los registros visuales y ya cada uno lo escribía.
¿En cuánto tiempo se desarrolló el trabajo?
El tiempo para hacerlo era realmente corto porque la beca tenía que ser en dos meses, pero el hecho de que, por ejemplo, Mónica Espinosa viniera trabajando en su tesis del grafiti, de que yo venía trabajando en la comunicación y que Wilmar Jeovany viniera trabajando en su tesis doctoral el componente de acción colectiva y su existencia juvenil pues daban ciertos elementos para poder escribir el texto, porque de lo contrario hubiera sido muy difícil escribirlo.
¿Cuál es la conclusión central de la investigación?
Digamos que este es un hecho político inédito en Colombia y en la región, y eso evidencia un protagonismo juvenil a partir de las acciones colectivas y está mostrando nuevas subjetividades y otros niveles políticos de los jóvenes en la localidad y, obviamente, se evidencia la crisis de un modelo que genera unas desigualdades muy grandes pero que no tiene una oferta laboral ni cultural para un sector tan protagónico como es el juvenil, no solo en la localidad sino a nivel mundial.

¿Los jóvenes han sido relegados o han sido los jóvenes los que se han relegado?
No, es evidente que los jóvenes han sido relegados. Se habla mucho del escepticismo de los jóvenes, pero precisamente el estallido social muestra que los jóvenes fueron los que asumieron un protagonismo y un liderazgo, fueron los que estuvieron en los bloqueos. Incluso a mí como docente me angustiaba mucho la vida de los jóvenes y yo llegué a decirle a algunos chicos de la Primera Línea que no salieran en las noches, que no se arriesgaran pues ya llevamos dos muertos aquí,
pero el convencimiento era tal que me decían: no, es que nosotros en la casa no tenemos comida, aquí por lo menos podemos comer, no tenemos trabajo, o sea sus situaciones eran tan adversas que eso los llevó a ejercer un liderazgo y a decir: vamos a cambiar la sociedad y somos los jóvenes, y si nosotros no somos los que cambiamos, nadie lo va a hacer.
¿Sin embargo en escenarios de actividad política para ellos, como la elección de los Consejos de Juventud, la participación de los jóvenes fue muy baja…
Sí, pero digamos que los Consejos Juveniles, aunque son un avance importante y significativo en el tema de democracias, realmente son más un ejercicio como político y de participación, pero no de transformación y de una incidencia real de las políticas de la región. O sea, todavía no hay espacios donde los jóvenes puedan tomar decisiones y transformar desde la percepción institucional la realidad social, entonces muchos de ellos son escépticos frente a la institucionalidad porque muchas veces ésta solo los busca en momentos electorales o en momentos en que hay que conseguir resultados. Pero digamos que no hay una política que contemple de manera seria la participación, el empoderamiento de los jóvenes y las ofertas laborales y educativas para los jóvenes.
¿Sin embargo la Primera Línea se sentó a negociar con el gobierno de Pereira?
Muchas de las Primeras Líneas estaban muy molestas, porque no se sentían recogidas en esas medidas de diálogo o sea que no fue un proceso de negociación con todas las Primeras Líneas realmente.
El contenido del libro
Capítulo 1. Movimientos sociales, estallido social y jóvenes. Un contexto por abordar. Nancy Eugenia Cárdenas Ramírez
Capítulo 2. Arte y expresiones culturales en el estallido social-juvenil. Acción colectiva, resistencia y memoria. Wilmar Jeovany Cárdenas
Capítulo 3. Comunicación y estallido social-juvenil. Nancy Eugenia Cárdenas
Capítulo 4. El grafiti mural y pintura en el estallido social-juvenil. Mónica Espinosa
Toloposungo ACAB-:-1312: Respuestas callejeras ante la barbarie. Laura Camila Restrepo
Capítulo 5. Expresiones juveniles, música y estallido social. Víctor Vergara León
Capítulo 6. Las Primeras Líneas. Historias taciturnas de las y los jóvenes de las Primeras Líneas. Deliana Cardozo-.



