La Antártida es una de las protagonistas indiscutibles del cambio climático. En los últimos 40 años, el hielo derretido de la Antártida ha provocado que el nivel del mar aumente (al menos) en 13,8 milímetros. Y parece que no va a parar.
Un nuevo estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), ofrece más datos sobre el deshielo de la Antártida Oriental, situada hacia el lado del océano Índico, una zona considerada hasta ahora como “estable e inmune al cambio climático”.
Varios científicos de la Universidad de California (Estados Unidos), el Laboratorio a Propulsión a Reacción (JPL, por sus siglas en inglés) de la Nasa y la Universidad de Utrecht (Países Bajos), que han participado en el estudio, han analizado fotografías satelitales, tomadas por la Nasa -entre otras agencias espaciales- y recogidas durante ese periodo de tiempo, y han descubierto que se está derritiendo a un ritmo acelerado. Concretamente, seis veces más rápido que en la década de 1980.
El análisis realizado desde el año 2009 demuestra que la Antártida ha perdido casi 278.000 millones de toneladas de hielo por año. En comparación con el 1980, cuando perdía 44.000 millones de toneladas anualmente.
Y, en los próximos siglos, “a medida que la capa de hielo de la Antártida continúa derritiéndose, esperamos un aumento de varios metros del nivel del mar desde esta zona”, explica Eric Rignot, el autor principal del estudio, a la revista Science.
“A medida que los gases de efecto invernadero calientan gran parte del planeta y envían más calor a la Antártida, se seguirá contribuyendo al incremento del nivel del mar en las próximas décadas”, ha señalado Rignot.




La humanidad ya cruzó la línea del “no retorno”, con la tala incontrolada de árboles y destrucción de selvas en el Africa y el Amazonas, la aparición continua de chimeneas en todos los países, el aumento desenfrenado de la población en todas partes del mundo, la acumulación del CO2 en la atmósfera va en forma ascendente y la producción de oxígeno en forma descendente, esta será la última línea que cruzará la humanidad antes de la hecatombe y que a este ritmo no tardará muchos siglos; queda entonces vigente
la frase de una periodista importante en Colombia “paren de parir”; que los gobiernos frenen la tala de
bosques y selvas, filtros para todas las chimeneas y que vivan los vehículos electricos y las energías limpias, solares y heólicas para que la gente no muera de tantas enfermedades pulmonares.