Angel Gómez Giraldo
El domingo 17 de abril de este segundo año de la pandemia, amaneció con el cielo abierto.
Un canto de aleluya se escuchaba con tanta alegría que acabó con puertas y ventanas de las viviendas del pueblo católico. La vieron subir y bajar escalas.
Era la aleluya de la resurrección de Cristo, la magna conmemoración del pueblo católico con que termina la pasión del Señor y da comienzo a la pascua.
En realidad, por los sucesos de que se dieron, fue una semana mayor en Pereira y Dosquebradas.
“Asistencia masiva a los actos de semana santa”, fue el titular que destacó El Diario de Pereira en primera página.
En algunos lectores de dicha edición fue causa de sobre salto del cuerpo.
Lectores que a partir de ese momento quedaron con ojazos y con la visión mejorada.
Día también de color rojo vivo en la iglesia. Alegría exultante como la pedía el poeta Mario Benedetty.
Esto a pesar de que la enfermedad del Covid-19 no ha pasado aún y lo que se advertía con la permanencia de la mascarilla entre los asistentes al templo, algunos de ellos, los más atrevidos, todavía saludando con beso y abrazo.
Pude ver que el sacerdote encargado del curato de la parroquia Los XII apóstoles de la comuna El Poblado de Pereira se mostraba de corazón contento.
El mismo lo dijo: “Gracias por la participación y la generosidad tan abundantes en la liturgia de semana santa”.
El religioso se vio obligado a multiplicar bancas de fina madera y sillas Rimax para acomodar tanta fe católica.
Llenó el templo que convirtió en botón de oro de la Diócesis de Pereira.
Atrio y plazoleta para una sola aglomeración.
Padres de familia con hijos niños y jóvenes adolescentes, parejas en amor dormido cerca al altar como viviendo una aparición histórica.
¿Quién dijo que los más jóvenes no van a la iglesia?
Es que la parroquia de Los XII apóstoles está en buenas manos.
En las del presbítero Iván Darío Roldán Velez, tan buen orador que no necesita de amplificación para ser escuchadas sus homilías.
Alguien que lo oye todos los domingos se atrevió a decirme que, “tiene voz para romper vitrales”.
Ese mismo domingo 17 de abril del año 2.022 , el tan popular Padre Pacho, ahora en la parroquia de Nuestra Señora de la Valvanera cantó con el alma afuera pero su hermano Alfredo, igualmente sacerdote, se veía agotado.
Estando en ayuno no se había levantado un solo día de la semana santa del confesionario de la Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza.
Fue pues esta mañana de resurrección de color al rojo vivo, misa, música y procesión de regocijo. El día más grande de los cristianos, todos.
Dosquebradas
En los templos de Dosquebradas de igual manera retumbaron las aleluyas.
En la iglesia San Marcos Evangelista de la parroquia fundada por el Obispo Darío Castrillón Hoyos, de grata recordación en la Diócesis de Pereira en el año de 1.990 para un barrio de 207 manzanas y con nombre de santa: barrio Santa Isabel y cuya fiesta celebra la iglesia el 4 de julio, los aplausos y gritos de regocijo ascendían y gritos los de regocijo ascendían hasta las aturas del paraíso eterno.
El párroco aquí es Nelson Duque Marín, paisano del Obispo Rigoberto Corredor ya que ambos nacieron en el corregimiento de Arabia, municipio de Pereira.
Luego de los actos religiosos se cerraron todos los templos, incluido el de San Marcos Evangelista, que antes, permanecían abiertos. Además los párrocos contrataron servicio de seguridad privada, no para que jueguen “naipe” con los sacristanes sino para que sumando musculatura asusten a quienes intenten profanar la casa del Padre Celestial.
Ojalá Colombia nunca caiga en manos de un presidente ateo.
Fogaje
El párroco Nelson Duque Marín luego de los oficios religiosos de la mañana del domingo de pascua, se aseguró cerrar bien el templo. parece que minutos después empezó a sentir un “fogaje”raro pero no le dio importancia.
Por su parte Adriana, la piadosa y expresiva secretaria del despacho parroquial se dio cuenta que le escaseaban las palabras y creyó que iba a perder la voz.
“!Más qué va! Ya todos se fueron, hasta el padre, y no hay con quién hablar”.
En muchas casas a esa misma hora se quemó la olla arrocera y el almuerzo estuvo para la hora en que la mayoría de las familias están cenando.
Se pensó que había sido cosa de un sobre voltaje de la energía eléctrica.
El Cuerpo de Bomberos de Dosquebradas recibió tres llamadas falsas de emergencia en las primeras tres horas de este domingo de resurrección.
Mientras tanto en el templo de Santa Isabel, cerrado y trancado, ardía la fe en un velón que alumbraba al Santísimo en el altar principal.
La semana santa había finalizado con un revivir de la fe como sucede en los tiempos de la guerra y la peste.
Y estamos viviendo y sufriendo por una pandemia que según la O.M.S ha matado no 6 sino l6 millones de personas en el mundo. ¡Qué barbaridad!
Ardió tanto esa vez la fe en San Marcos Evangelista que hubo fogarada en el interior de la casa del Señor. ¡incendio!
Los gritos de, “llamen al padre” hizo regresar al párroco que iba a descansar y almorzar.
La secretaria Adriana también para atrás.
Desesperados se arriesgaron a entrar a un templo cuyo interior ardía en llamas.
Rescataron la imagen del resucitado que ya aparecía bronceado y la cruz del triunfo de la vida sobre la muerte que portaba el resucitado.
-Angel, recuperé de las cenizas la cruz del cristo triunfante- me dijo después el padre Nelson con voz convaleciente ya que todavía no le ha pasado el susto.
El religioso como Adriana, resultaron ilesos mientras que del templo no quedó sino su estructura.
Y eso que una mujer con el cargo de comandante del Cuerpo de Bomberos de Dosquebradas llegó “volando” al sitio de la tragedia con un buen tanque y chorro de agua.
Su nombre tiene ritmo: Lina María Marín.
-¿Padre Nelson, de verdad cómo quedó el templo?
-De reconstruir.
Quiero destacar que el padre Nelson es además de misa, de armas tomar. Mientras levanta la iglesia improvisó altar para celebrar en el garaje y dispuso del salón despacho parroquial.
Decisión que según Adriana no la incomoda para nada.
El Pastor
De otra parte, el Obispo que sabe con qué se reconstruye un templo, no demoró ocho días para un viacrucis de solidaridad y ordenó a todos los curas de su diócesis, recoger los diezmos pero con destinación propia: pro reconstrucción del Templo del barrio Santa Isabel en Dosquebradas, para que vuelva a tener símbolo de su catolicismo.
Al domingo siguiente, 24 de abril, llovieron las donaciones para darle nuevamente vivienda digna a Dios, allí en Santa Isabel.
Al fin y al cabo la iglesia celebró en esta fecha el domingo de la Divina Providencia. Se trató de una colecta diocesana.
Muchos recuerdan aún hoy los gritos de la gente al ver arder la casa del Señor: “Llamen al padre, llamen al padre”.
Estoy seguro que contará con suficiente presupuesto para darle nueva iglesia al barrio.
El levita Nelson Duque, hay que decirlo, ha tenido sufrimientos: el 21 de julio del año 2.021, peores días de la pandemia, 6 demonios se le metieron a la casa y después de atarle las manos y amordazarlo lo robaron. No lo mataron porque estaba bien acompañado: Jesús, María y José.
Como es sabido que Dios no se queda con nada, los delincuen tes fueron luego aprehendidos por la policía que muchos “mamertos” ven como los malos de la película de acción y guerra que vive nuestro país, y se los comen con la mirada.
Y como alguna vez escuché decir al padre Jesús Arcangel Ramírez que fue profesor mío y cuarto párroco que tuvo Santa Isabel, “dejen las cosas en las manos de Dios que todo lo puede.
Entonces ahí le dejamos esta “tareita” al Padre eterno: la de reconstruir el templo en pocos días.



