
Alberto Rivera
La vida les dio la oportunidad de ser padres, o sea maestros del destino, o creadores de amor y abrazos y garantes de las bases de una familia que recogerá su cosecha si ha sembrado bien las palabras.
A los padres que caminan los días sin kilómetros, a quienes se disfrazan para enfentar los fantasmas de los días, a los que se arrepienten, los que se ríen y comparten y aman con toda la fuerza del universo, a los que van y vienen, trabajan, saludan, lloran, son uno y todo y lo demás, este es un día especial en el que merecen todo lo que reciban porque todo lo han entregado.
Hay quienes dejan señales como faros para llegar, o recogen de los árboles manos para amar, o le echan a la tierra el corazón para recoger cariños o riegan con esperanza los atardeceres para guardar allí la ruta de Dios para sus hijos. Son padres y tienen derecho a expropiarle a las estrellas un poco de esperanza para iluminar el camino de sus hijos.

Gracias mi viejo, por tanto amor y protección.



