Incendios en la noche de Bagdad, poemario de William Marín Osorio

LA BIBLIOTECA INCENDIADA
Ante la mirada imperturbable
de oblicuos soldados de arena
las lenguas de fuego
devoradoras de museos de la memoria
documentos antiguos,
cartas históricas
manuscritos de literatura árabe y otomana,
la biblioteca en llamas
huellas implacables y oscuras
de la historia de la humanidad
signos de discordias
y vorágines de miedo.

MESOPOTAMIA EN LLAMAS
La escritura, la fuente de la memoria,
bajo lenguas de fuego de la barbarie imperial.
La destrucción de tesoros arqueológicos y literarios signos de un siglo de caos y oscuridad.
Y mis rosas de tiempo
que se abren a la dicha
de tu cuerpo que amo tanto.

EL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE BAGDAD
Los arqueólogos discuten el porvenir de la memoria ante los destrozos que ha provocado una bomba en el Museo Arqueológico de Bagdad.
Los políticos y militares trazan
sus estrategias de guerra en los pliegues ajados
de sus mapas de pesadilla
manchados de sangre bajo las torpes y lentas manos.

Tú y yo al otro lado del mundo
dibujando nuestros sueños
en medio de nuestra guerra de flores
y humedades.

UN FOTÓGRAFO OBSERVA
En primer plano
Una llanta suelta y doblada
por el impacto de la onda expansiva
y un poco más allá
Los restos metálicos y calcinados del motor
los soldados y los civiles observan
imperturbables
alejados del mundo
y de sí mismos
mientras el fotógrafo eterniza
el escenario de muerte con su lente Polaroid
comprada en Occidente.

EL SOLDADO DESCONOCIDO
Un soldado sin armas
tras la columna de humo,
solo la boina
y el camuflado
revelan que fue un hombre
en otro tiempo.

EL JARDÍN DESEADO
Bagdad
un frágil jardín
bajo la bota militar
del extranjero.

CIUDAD DE LA PAZ
Ciudad de antiguos asedios
edificada tras altos muros de sueño
que conservan la memoria
del humo y sus batallas

MINARETE DE BAGDAD
Se erige soberbio
Y anhelante de infinito
en su deseo de penetrar la noche.

HOLOCAUSTO
Las manos de venas abiertas sobre el rostro
y una infancia
entre ríos de lágrimas
y un silencio de pesadilla
que ensordece
y un eco de voces y metrallas
y tus manos que acarician mi espalda
y tus hermosos ojos negros
y tus palabras
aleteando
y la ciudad
que sufre la invasión final
trazada en los mapas ajados
por las manos delirantes
de hombres de niebla habitantes del subsuelo.

En las calles de Bagdad
una madre abraza a su hijo
mientras mira con angustia
al fotógrafo quien huye de las balas
en sus tenis nike manchados de sangre.

EL AUTOR
William Marín Osorio (Pereira, Risaralda, Colombia, 1966). Magíster en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo, Formación Especializada en Historia y Cultura de América Latina de la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla (España) y el Colegio de América. Licenciado en Educación Español y Comunicación Audiovisual de la Universidad Tecnológica de Pereira. Doctorando en Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira y Doctor en Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Profesor titular en el área de Literatura de la Licenciatura en Español y Literatura en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Tecnológica de Pereira.
Autor de los libros: Cátedra de cultura regional. Viviendo la cultura (2002), Hacia una didáctica de la lengua y la literatura (2003), Análisis sociosemiótico de la novela Del amor y otros demonios (2003), La rosa de los vientos (2005), Una cita en la ciudad al final de la tarde (2008), (2010).

Ganador del Concurso de Poesía, Biblioteca Pública de Pereira, 1984. Segundo puesto en el Primer Concurso Universitario de Cuento, Corporación Biblioteca Pública de Pereira “Ramón Correa” (1987). finalista en el 7ºConcurso de Literatura “Género de cuento”, convocado por Letras de Oro, Universidad de Miami (1991), Premio Estímulos del Ministerio de Cultura (2010), Premio Estímulos del Ministerio de Cultura (2014), Mención de honor en la III Convocatoria del Concurso “Letras de Pereira para el mundo” (2014). Ha publicado artículos en revistas especializadas nacionales e internacionales. Pertenece al grupo de investigación Crítica y Creación.

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1 COMENTARIO

  1. Felicitaciones William por este nuevo trabajo editorial. Bien logrado, duro, preciso, que nos reta a no olvidar lo acontecido allá. Más que las huellas materiales destruidas de una memoria milenaria, lo que se perdió para siempre fue la gente. Necesariamente uno evoca a Don Pablo: “venid a ver la sangre por las calles”.

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