La aventura de ser cobrador en otro país

El sistema de préstamos paga a diario, más conocido popularmente como gota a gota es un invento colombiano que se ha exportado a Bolivia, Brasil y sucesivamente a los países donde llegan algunos compatriotas acostumbrados a este estilo de vida.

Pero una cosa es ser el hombre que llega en la moto a eso de la 1:00 de la tarde a pasar revista donde los vendedores ambulantes del Centro de Pereira y otra muy diferente es desempeñar esa labor en uno de los países con la guerra entre carteles más violenta de los años recientes, viene a ser como entrar a los barrios de las comunas de Medellín hace 30 años.

Volver para contarlo

El protagonista de esta historia se llamará Jaime, él es un colombiano promedio a quien la informalidad no le da mayor sustento, pero la familia, los gastos y la edad demandan cada vez más. Se enteró que un vecino viajaría a Centroamérica como prestamista y espero unos días para saber cómo le iría y qué contaban la familia y él mismo.

“El vecino finalmente mandó por mí, a los días me entregaron pasaporte, todo para hacer las vueltas, dije que iba de turista y con esa pasé. Yo sabía a lo que iba. Uno no llega a trabajar de una, primero hay que estar dos meses en clase, porque hay que saber cómo tratar las personas”, comenta el arriesgado.

Dice que si hay una señora que se llama María, la abordan y le dicen: “Mucho gusto, nosotros le podemos prestar, pero esto es un pagadiario, no es para pagar cuando usted quiera, si le sirve así, se le presta y si no mejor nos dice para evitar problemas”, el relato continúa con que a los posibles clientes hay que hablarles bien y como es, con todos los puntos en la mesa, para que después no lleguemos y nos salgan con que ‘ay, es que no tengo cuotica hoy, se me enfermó mi mamá’, eso no es problema de nosotros.

Precisa que si los clientes toman la plata en efectivo y según parece la ponen a producir inmediatamente, es por esta razón que no debe haber excusas para pagar. Los préstamos no exceden los 24 días nunca, así que si el préstamo es por $100 mil colombianos, el cliente les debe dar $5.000 cada día, hasta que finalmente pague $120 mil.

“Allá de inmediato nos reconocen por el acento y por eso nos reciben mal dicen: ‘colombianos hijos de la chingada’ y escupen. Eso es muy duro, porque aquí todo el que viene es bien recibido, en cambio nosotros así vayamos a trabajar a lo bien, seremos cosquilleros, apartamenteros o sicarios”.

Sobre la logística

‘Jaime’ viajó solo, debía llegar al D.F. un monstruo para los propios mexicanos. “México es bonito, para qué, ojalá a mí me hubieran llevado a trabajar otras cosas que allá estaba”. Después de ‘graduarse’ de los dos meses de clase, fue enviado a otra colonia. “Los créditos que se manejaban en esa placita no eran sino de 3.000 pesos mexicanos”, eso en moneda local son algo así como $525.000.

Los colombianos se van esperanzados en enviar el dinero que ganan completo, porque lo que les pagan no lo deben utilizar en manutención, ya que la ‘empresa’ que los lleva les da $600 cada lunes para comida de la semana y duermen en casas ubicadas en buenos barrios, como si fueran residencias estudiantiles. Con el paso del tiempo, los neófitos van ascendiendo y se convierten en comisionistas, ya en ese momento deben irse y pagar su propio apartamento.

Al principio los enviaban por parejas y les decían qué sitios debían evitar a toda cosa para evitar problemas, “en ese negocio la gente es buena hasta que quiere. Un parcero le prestó 1.000 a una señora y por mandarle a decir con un familiar que no se los habían regalado se formó una pelea monumental”.

Los acusaron de extorsionistas y allá ese delito da hasta 40 años, la empresa para la que trabajaban envió el abogado quien les pidió el dinero que llevaban para los préstamos y con eso le pagó a todos en la Comisaría para que los dejaran salir. Volvieron a Colombia para recuperarse y no regresaron, todo el mundo les dijo que habían vuelto vivos y eso había que agradecerlo. “Me vine triste, pero entendí que no era por ahí el camino”.

Cifra

$1.900 mexicanos le pagaron a Jaime, cada una de las semanas de los dos meses y medio que alcanzó a estar como gota a gota.

 

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -