La Perla Negra del Oshún, Un libro de cuentos que reinvidica el aporte afro a la historia de Pereira

Por décadas la historia, y los historiadores -por cierto-, han ignorado el aporte que la etnia afro le ha hecho a la historia, al pasado y al presente de Pereira. Eso lo confirma el hecho que Guadalupe Zapata, su nombre y su legado, permanecieran muchos años en el anonimato, a pesar de que ella ya estaba establecida en estas tierras cuando el padre Cañarte regresó a refundar la villa de Robledo sobre las ruinas de la antigua Cartago. Incluso participó en la misa inicial oficiada el 30 de agosto en una de las esquinas de la hoy plaza de Bolívar. Y ese legado, apenas de manera parcial, está comenzando a ser reconocido. Así lo señala Dora Inés Maturana Maturana, autora del libro “La Perla Negra de Oshún” que en un lenguaje sencillo y en versión de cuento ilustrado, trata de reinvidicar esa injusticia. Todo comenzó por una petición que su hija Madiba le hizo acerca de un libro de cuentos que debía llegar al colegio, aunque la génesis de este proceso viene de mucho más atrás, como se lo contó a EL DIARIO:

“Soy activista de derechos humanos desde hace muchísimos años en Bogotá, pertenecí al movimiento Cimarrón y luego con unas compañeras creamos una organización de mujeres en temas de derechos étnicos, pero con un enfoque de género, que decidimos llamarla Guadalupe Zapata, conocíamos un poco la historia de ella por todo ese movimiento que se gestó a partir de la inclusión de este personaje en la historia por parte del historiador Alexander Cuervo que fue quien la rescató. Pero a mí siempre me quedaba la inquietud de por qué esta historia era tan poco conocida, siempre pensé que era una historia demasiado importante  que debía ser más difundida y me encontraba con el inconveniente que incluso las mismas mujeres afro de Pereira desconocían a Guadalupe Zapata”.

¿Cuál fue la motivación del libro y qué papel jugó allí su hija?

“En el jardín infantil donde estudia mi hija Madiba en Bogotá le pidieron un libro de cuentos porque les iban a enseñar a leer y a escribir a los niños, un libro de cuentos sobre cualquier tipo de historia. Obviamente yo como activista y con el tema de la conciencia étnica y social pues me incliné por buscar un libro que refleje una historia de personas afrodescendientes, que las dignifique, que las muestre como ser es capaces y valiosos y no como siempre nos han contado esa historia de la esclavitud y del servilismo. Salí a buscar ese libro y no lo encontré por ningún lado, hay dos extremos en los textos escolares: uno encuentra o las fábulas que son como las historias de animales muy bonitas pero que dejan un mensaje de un valor de teatro con el que ninguna persona se identifica y están los otros textos muy regionales, pero dado que el tema afro es muy del Pacifico o del Caribe, no tenemos esa imagen del afro en territorios andinos o del centro del país. Yo buscaba una historia en un lenguaje que mi hija pudiera entender y en un contexto que para ella fuese conocido y no lo encontré.

¿Qué ocurrió, entonces?

Compré un libro de Mary Grueso Romero, una escritora afrocolombiana a quien admiro y quiero profundamente, y lo llevé al colegio porque tenía que cumplir con este requisito, pero quedé con la sensación de que esa historia tampoco reflejaba necesariamente lo que yo quería. Entonces dije, de manera jocosa, yo voy a escribir un libro que cuente una historia que yo creo que es importante contar. Eso fue a principios del año 2020 y a finales del año cuando estábamos en plena pandemia, con las mujeres de la asociación decidimos hacer un taller de escritura creativa porque estábamos como encerradas y para no dejar morir nuestras actividades. Se trató de un taller virtual y el requisito era escribir un cuento, un poema o una narración sobre una mujer afrocolombiana y yo escribí el cuento de Guadalupe Zapata para darle apertura al taller y al leerlo en la asociación gustó muchísimo.

 

 

Madiba Vergara, la inspiradora del libro, y su prima Isabella Pino.

 

 

 

 

¿De ese cuento inicial se hizo algún impreso o una pieza audiovisual?

A principios de este año, en mayo, debíamos hacer la actividad conmemorativa en el Mes de la Afrocolombianidad y decidimos narrar a varias voces este cuento, hacer un video y sacarlo por redes sociales, no se imaginan la acogida maravillosa que tuvo y ahí me impulsé más y dije: esto hay que hay que publicarlo, no se puede dejar perder. Contacté una persona afro que yo conocía y que tiene una productora de medios audiovisuales y arrancamos con el proyecto. Entre mayo y agosto se elaboró  este cuento, me tocó obviamente volver a escribir y complementar la historia,  meterle mucha información adicional que no estaba en la primera versión del cuento y se publicó el libro “La Perla Negra del Oshún” el pasado 30 de agosto.

¿Hablemos del porqué este título?

Quienes somos de Pereira sabemos que la ciudad es conocida cariñosamente como La Perla del Otún. Indagando un poco más en la historia encontré que la palabra Otún -que es el nombre del río- proviene originalmente de la palabra africana Oshún con la cual se denomina una de las diosas africanas de la religión Yoruba, es la diosa de las aguas dulces, de la lluvia, de los lagos. Encontré ese dato en los escritos del historiador Víctor Zuluaga y continué indagando sobre el tema para identificar el componente afro o a las personas afro desde el mismo nombre de la ciudad. Al poner la perla negra estoy incluyendo el componente afro y al cambiar la palabra Otún por Oshún estoy resignificando un poco el término. También para dar a conocer a los pereiranos que ese nombre, del que nos sentimos tan orgullosos, tiene su origen en las tradiciones africanas traídas por los esclavizados a América Latina

¿En el ámbito educativo qué pasó con su hija y este cuento?

El cuento llegó al colegio un año después porque la solicitud la hicieron a principios del 2020, luego vino la pandemia y cuando el libro sale al mercado este año lo llevé a la institución educativa y se lo obsequié a la docente y a la rectora quienes están encantadas de que el libro haga parte de lo que van a enseñar en el colegio, el cual refleja la identidad afrocolombiana. De hecho mi niña es la única afro de ese colegio de más de 300 alumnos.

En Pereira más de un 15% es una población afro ¿considera que temas como éste deben hacer parte de la realidad que se enseña allí?

La Ley de Etnoeducación exige que las instituciones educativas oficiales implementen la cátedra de estudios afrocolombianos, es una medida de inclusión, y que se transversalice en el currículum el tema de los aportes de la comunidad afro a la construcción el país. Eso ya es un mandato legal, lo difícil es implementarlo, sabemos que hay unas personas designadas en la Secretaría de Educación de Pereira para el tema de la cátedra, son Iván Vergara y Américo Portocarrero,  ellos están haciendo este trabajo con las distintas instituciones educativas, pero  sabemos que esto no se puede dejar solamente en cabeza de una o dos personas, esto tiene que ser una apropiación por parte de los docentes de las instituciones educativas y de todas las áreas.

 

Acerca de la autora

Dora Inés Maturana Maturana, es afro-pereirana. Su padre era natural de Istmina (Chocó) y su madre de Santa Cecilia (Risaralda). Nació en Pereira pero está radicada en Bogotá en donde reside con su hija Madiba Vergara Maturana de seis años. Dora Inés es abogada de la Universidad Libre de Pereira, especialista en Derecho Administrativo, con estudios de maestría en Derechos Humanos y está adelantando el doctorado en Derechos Humanos en la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Desde hace siete años trabaja en la Secretaría Distrital de la Mujer en Bogotá en el área de Defensa Judicial de Mujeres Víctimas de Violencia.

 

Guadalupe Zapata

En el libro “Mujer, subordinación y poder: Guadalupe Zapata y la narrativa histórica de Pereira” el historiador Alexander Cuervo ubica a Guadalupe como una de las fundadoras de Pereira por su participación en la misa de refundación de la ciudad en 1863, por aparecer en el censo poblacional de 1867 y por ser beneficiaria de la titulación de 35 hectáreas en el proceso de entrega de tierras a los fundadores. (Tomado de la columna de Lina Arango)

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