La otra revolución del cabello blanco llevada a cabo con el único fin de volver al teñido de los cabellos en el momento que se supo del cierre definitivo de “Casa Beba”, que por más de 50 años le puso el mejor color y realzó la belleza de las pereiranas de clase alta.
Ángel Gómez Giraldo
Cuenta la historia que Ludovico Sparza encaneció en solo una noche después que fue capturado por Luis XII y que María Antonieta vio convertir su abundante cabellera en un manto blanco la víspera de su ejecución.
El fenómeno se atribuye al temor que produjo en ambos personajes la desgracia de saber que iban a morir.
Ahora la pandemia producida por el coronavirus y la cuarentena o confinamiento a que fue sometida la población urbana para evitar el contagio, no encaneció “sobre todo a las mujeres en edad de merecerlo”, sino que les destiñó el cabello tinturado con otros colores.
Entonces la mujer empezó a verla negra con su propia vanidad y a soportar los chistes que inspiraban a sus esposos y amigos, gracias a una cabeza desteñida y poco atractiva.
La moda que es una bestia desbocada había pintado igualmente el pelo de las personas más jóvenes.
Aún los niños empezaron a verse de copete fosforescente.
El milagro de tener el cabello con una combinación de colores se le debe a la tintura artificial para cabellos al gusto.
Y hubo tintura vegetal que son anilinas y otras de plomo que como si fueran de sicario dan duro en la cabeza, pero a las canas. No sé por qué, pero a estas últimas se les dice pinturas progresivas.
Están también las hechas a base de nitrato que son trato hecho con el rejuvenecimiento.
Canas rebeldes
Cuando se creó en la capital del país la rebeldía de las canas, movimiento que fue impulsado por el exministro de Estado Humberto de la Calle Lombana y la exalcaldesa de Bogotá Clara López, para exigirle al Gobierno que sacara los abuelos a la calle como si conservaran el vigor juvenil de antes, tuvo el respaldo de las mujeres de la Perla del Otún que vieron en ello la oportunidad de salir a comprar sus tintes, lo que finalmente sucedió al fallar el juez en contra de quienes demandaron el decreto presidencial que tenía encerradas en la casa a las personas mayores de 70 años.
Los más jóvenes quienes tacharon a las personalidades de la política nacional de estar haciendo chochadas que no quedan bien con sus canas, rieron de buena gana.
Era que ya en Pereira las mujeres acostumbradas a lucir el cabello rubio que es el de la juventud, estaban que asaltaban los expendios de tintes. Y con razón pensaban que ya sus esposos las veían con cabeza de nevado contagiándoles de frialdad.
Para mejor, el Alcalde Maya pensando en que no podía cargar con un comercio muerto procedió a reactivarlo gradualmente teniendo en cuenta las medidas sanitarias o de bioseguridad, y adiós canas porque todas y todos de los 40 en adelante estaban a punto de volver a pintarse el cabello.
El día jueves 9 del mes en curso pude ver en el corazón de la capital risaraldense lo que muchos vieron en los centros comerciales el primer Día sin IVA: una avalancha de compulsivos compradores arriesgando a ser contagiados con el virus por comprar lo que no les era prioritario comprar porque un colombiano por muy pobre que sea tiene en el hogar un televisor que no cabe en su alcoba.
Lo que vi
Y no es mentira, pasé dando pasos de pato, moviendo el cuerpo a lado y lado por Al Pelo-Color Fashion, la tienda de tintes para el cabello de la calle 25 con el parque El Lago. Asombrado vi una fila de 20 señoras haciendo turno para comprar tintes sin la distancia personal de dos metros, todas ellas con la nube de los años en la cabeza.
Observándolas bien pude colegir que no hay mujeres viejas sino canosas, así haya quien diga que son nobleza.
Es que a partir de los 35 años el cabello y los pelos de la persona pueden tornarse grisáceos, luego blancos.
En otro almacén de la calle 21 entre carreras 7 y 8 otra fila de señoras, similar a la que había en el anterior. Esperaban por cerámicas para decorar e hilos para bordar en casa y así evitar el ocio de la cuarentena.
“Una buena estrategia para no joder al esposo en casa y no llevarlo hasta una solicitud de divorcio”, me dijo una de las damas de allí con cierta angustia.
Beba
A punto de emprender mi regreso a casa, cuando -¡Oh sorpresa!- Me topé con “Beba”, la mujer que desde el comienzo de la década del 60 del siglo pasado y en su sala de belleza femenina, hizo de la morena y trasnochadora Pereira mujer rubia con el mejor corte de pelo y el color del oro.
Es la misma “Beba”, la mujer que ha recibido de Pereira una sobredosis de cariño y un pendiente de oro que lleva como adorno del corazón.
Su nombre de pila tiene su misma actitud sobresaliente: Teresa Beatriz Céspedes de Bobadilla, apellido que le quitó a su esposo cuando vino de Uruguay para jugar con el Deportivo Pereira.
De amores eternos, esta distinguida señora vive todavía con el del hombre que fuera su esposo ya que Bobadilla se fue hace 12 años a jugar con el equipo de fútbol del cielo.
Claro que no niega a sus otros amores: Alberto, Esther Beatriz y Claudia quienes son sus hijos.
“Beba”, la propietaria del llamado salón de belleza, dio paso a todas las mujeres de la sociedad pereirana y las atendió durante los últimos 6 años en el Centro Comercial Pereira Plaza.
Contándome su vida lo pasábamos mientras caminábamos por el corazón de la querendona, cuando de un momento a otro me hace saber que obligada por las circunstancias actuales, cerró definitivamente su salón de belleza el pasado 2 de julio.
Les juro que me sorprendió tanto la noticia, que estuve a punto de tirar las empanadas uruguayas que me había invitado a comer en su departamento, aquí en Pereira.
La famosa “Beba”, Teresa Beatriz Céspedes de Bobadilla, vino de Uruguay a embellecer aún más a las mujeres de la sociedad pereiana.



