Germán Ossa
Bogotano. Amigo personal de un Nobel de literatura que puso al mundo a creer que podrían venir a este planeta seres humanos con cola de marrano y que una mujer de nombre Remedios, la bella, con la ayuda de unas sábanas y un acariciador viento, podía volar por los cielos en vida, para contemplar desde allí la realidad que abandonaba en esta tierra repleta de banalidades.
Cuando no es con una cámara fotográfica, es con un pincel y un puñado de colores con apariencia y hasta sabor a crema dental, que se apresta y dispone a construir imágenes inimaginadas llenas de virtudes, a veces indescifrables y en oportunidades, únicas e irrepetibles.
Su humor e inteligencia son impresionantemente originales; tanto que, por su culpa, se ha hecho respetar además como diseñador de portadas de libros de escritores y personajes también impresionantemente complicados y difíciles, a los que ha satisfecho siempre.
Muchos de los libros escritos por ese señor de Macondo, tienen en la portada que los identifica, una composición suya que ha circulado por muchos países del mundo, invitando a los lectores a animarse también por su lectura inminente. Tarea difícil de por sí, porque una cosa piensa el que se inventa un relato y otra el que lo lee y cree que lo allí planteado puede simplificarse en un sofisticado o simple dibujo. Y Gabo siempre los hizo suyos, los aceptó como indicados.
Por todo lo anterior, Las Artes desea mostrar a sus lectores, una colección pequeña de obras de este artista que ha descubierto la forma de describir lo bello de otra manera, una muy diferente a la tradicional, donde lo hiperreal se encuentra infinitamente lejos, pero que, en su obra, está fulminantemente cerca, impactada e impactante.
Sus colores son auténticos, no son inventados, mezclados o experimentados; son los que alumbran, iluminan, llenan de vida los espacios y alegran la mirada del espectador que se enfrenta a sus creaciones. Todo es legible a primera vista, comprensible, claro, pulcro, limpio, y a pesar de la aparente distorsión de las formas, perfecto.
Es una obra con un vigor muy particular, directa, concreta, elemental y sencillamente, única e irrepetible.
No sobra decirle al Maestro Hernando Vergara que, por su obra, su inventiva, su creatividad, su amistad y cercanía con los grandes y por lo que nos regala y nos sorprende, ¡que lo respetamos y admiramos!








