Alejandro Llanos; fuerza, talento y precocidad

Geross

Me gusta mucho cuando James Llanos lleva a su hijo a la galería de arte que de manera incidental se ha creado en los pasillos del Salón del Ciudadano de la Alcaldía de Pereira allá en Torre Central. Primero, porque observo con atención, la manera como Alejandro, su niño, mira también con atención todos y cada uno de los trabajos allí dispuestos. Toca las esculturas, mira los dibujos, se les acerca a los trabajos al óleo, a las acuarelas, a los hechos en acrílico y obvio, a los que están elaborados en blanco y negro, que son muy familiares y allegados a los que él a diario trabaja, elabora, construye, destruye, crea y recrea sin parar.

Y me gusta mucho más, cuando me pide papel y lápiz para trabajar sus cosas, mientras con James y otros contertulios, hablamos de las marchas, de los presidentes de Colombia (que son varios), de las injusticias, de la cultura en general y de esas películas y músicas que tanto nos gustan.

Pero, y bueno, ¿a qué apunta nuestra inquietud? Nos ha gustado a Llanos y a mí querer saber por qué a un niño le da por dibujar, rayar, crear y embadurnar una hoja de cartulina de cien pesos con infinidad de animales reales o inventados, cosas,  fantasmas y garabatos que muchas de las veces son agradables, poderosos, mágicos y valiosos y no a dañar las cosas que tiene a su alrededor, a no perturbar una supuesta calma, a no aburrirse en medio de conversaciones “de mayores”, sino a encontrar placer en el arte, con el arte y con esas actividades que pareciera sólo se han inventado para ser usadas por los grandes, esos que se supone, son los de cerebros más desarrollados…?

Para mucha gente el concepto de arte infantil aparece como parte de una unidad creativa que se transforma permanentemente. Con ello se busca descubrir y establecer vínculos emocionales con las realidades de los pequeños artistas, tomando como referente plástico al pintor Henry Matisse (1869), quien considera la pintura infantil como expresionista. Es así que el niño usa los lápices y los colores sin ninguna intención representativa o simbólica de sus sentimientos. Los niños pintan y dibujan con el fin de disfrutar y salirse un poco de su realidad, o talvez de generar narraciones mediante los colores y las formas. Por lo tanto, se hace necesario conocer los procesos de creatividad en los que el niño descubre y experimenta diferentes herramientas, texturas y materiales. De esta manera, el niño descubre su universo en las acciones motrices y en el acto de jugar a crear dibujando, pintando.

La creatividad ha existido desde siempre, es una habilidad del ser humano y, por lo tanto, vinculada a su propia naturaleza. Sin embargo, por mucho tiempo, la creatividad como concepto fue un tema no abordado y por lo mismo poco estudiado, es hasta años recientes donde surgen teóricos que se animan a profundizar sobre el tema y se desarrollan trabajos y aportaciones alusivas a este concepto.

En este sentido, el arte es un medio de expresión y experimentación, ya sea desde la pintura, el dibujo, la música, el teatro o la danza. Entender el universo mediante las manifestaciones gráficas y, a la vez, cómo estas intervienen en los procesos creativos, que, para este caso, son procesos pictóricos en los que el niño hace una reconstrucción del universo de forma distinta y de esta forma expresa su realidad, y donde el “estilo creativo de una persona parte del modo en el cual utiliza la información para estimular su creatividad. Cada estilo creativo prefiere un método distinto para generar y evaluar ideas”. Por ello, los universos que construyen los niños desde su pensamiento creativo son expresados de diferentes manaras. Viktor Lowenfeld (1984) relaciona esto con el desarrollo del arte infantil, asignando nueve etapas al desarrollo cognitivo: 1) Etapa del garabato (2 a los 4 años), la representación intuitiva de los objetos; 2) Etapa del garabateo desordenado: el niño comienza a garabatear en torno a los 18 meses; 3) Etapa del garabateo controlado: el niño se va dando cuenta de las líneas que traza y de la afectación que tienen en el papel; 4) Etapa del garabateo con nombre: el niño busca dar significado a los garabatos; 5) Etapa preesquemática (4 a los 7 años): el niño reconoce su acción dedicándole un mayor tiempo de trabajo; 6) Etapa esquemática (7 a los 9 años): el niño genera una semejanza con la realidad; 7) Etapa del realismo (9 a los 12 años): representación del dibujo en líneas en las cuales le da un sentido a la imagen; 8) Etapa del pseudonaturalismo (12 a los 13 años): los dibujos tienen mayor detalle y se observa mayor detalle sexual; 9) Etapa de la decisión (13 a los 14 años): hay una búsqueda de técnicas artísticas y pulimento de las imágenes.

Teniendo en cuenta las edades de las niñas y niños, varían sus intereses en la elaboración y atracción por la elaboración de los dibujos. Para ello se requiere del uso de diferentes materiales y de espacios que permitan potenciar la imaginación y la creatividad. En este proceso artístico incide la creatividad y la libre expresión.

Jean Jacques Rousseau manifestaba que el niño debía identificar sus errores por sí mismo, sin la presión de un adulto haciéndole ver sus dificultades, lo cual permite el desarrollo y fortalecimiento de la autocrítica. Así, el arte es un camino al autoreconocimiento: en la construcción de dibujos que buscan narrar o contar una realidad, el niño y la niña van revelando sus pensamientos con plena libertad.

Eso es lo que Llanos procura hacer con su hijo, ese pequeño artista que a veces, hace trabajos más interesantes que los que en muchas oportunidades hace él, pues le ha dado toda la libertad del mundo para que haga garabatos, los borre, los reelabore, los cuestione él mismo, pese a su cortísima edad y se defienda solo, frente al arte y a la vida, porque hemos descubierto con los años, que el arte, ha sido lo mejor que Dios, la naturaleza y el mundo que nos rodea nos ha puesto en el camino, para ayudarnos a sobreponernos al dolor, la duda, la envidia, la rabia y todo lo negativo que parece ser, es lo que mejores espacios ganan para incomodarnos.

Si Alejandro sigue su camino gastando las minas de los lápices inventando héroes y sueños, ya grande, los invitará en la vida real para que le acompañen a disfrutar la vida de una manera muchísimo más agradable, de eso estoy completamente seguro.

Las personas creativas encuentran en el entorno cultural que les rodea, estímulos de todo tipo para el desarrollo de pensamientos originales y enriquecen el inventario de soluciones creativas que han ayudado a dar más calidad de vida a la sociedad. Ello es impajaritable!

 

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