Alejandro Matamoros, nueva voz literaria

DIENTE DE LEON

?Qui?n soy?

 

Me condenas a una imposibilidad con tu pregunta, hace mucho tiempo busqu? esa respuesta y no hallí más que recuerdos de lo que he sido, pero en este preciso momento c?mo podráa decirte quien soy, si a?n sigo aqu?, a?n respiro, aun siento. Si quieres una respuesta puntual, mira t? reloj, a mi d?jame volar que para eso tengo gran habilidad, he renunciado a la respuesta de esa pregunta, he renunciado a definirme, vivo en la imposibilidad de lo posible, en la inexactitud del ahora.

 

?Vivo?

Ya no s? si lo estoy, cre? vivir cuando cre? saber qui?n era, pero al d?a siguiente fui otro y al siguiente otro y otro más, luego, fui uno que recordaba haber sido todos y se avergonzaba, al tiempo que so?aba con ser uno que estaba por llegar; Normalmente no ten?amos dificultades, hasta que este, aparec?a con el misterio de lo desconocido.

 

Esto puede sonar extraño, pero normalmente todos la pasamos bien, creamos una conexi?n.? Al punto de so?ar frecuentemente que todos observamos un frasco de vidrio viejo, de esos donde las madres guardan las especias, pero en lugar de estas, se encuentra lleno de agua, sellado con un corcho que impide la circulaci?n del aire, dentro de ?l, hay una vela encendida que nunca deja de crepitar? la cual se ha derretido casi en su totalidad pero nunca llega apagarse.

 

En ocasiones pensamos como idea ut?pica, ?c?mo seráa el d?a despu?s de la ?ltima p?ldora?? ?Cu?l de nosotros seráa el preso?? ?C?mo seráa el cielo dentro de la celda?? Fue tanta la angustia y la soledad que sentimos al pensarnos en esos lugares, que siempre dormimos juntos esas noches.

 

Ustedes tienen la costumbre de ligar la locura al rechazo, la verdad yo estaba mejor cuando estaba loco, desde de la partida de las voces, estoy más solo. Creo que era importante ante ustedes, solo cuando yo era diferente, porque ahora que soy igual, parece que no existo.

 

Estoy por pensar que el loco no era yo.

*****

LA EXQUISITA COMEZ?N DE UNA HERIDA

Me suda el cuerpo, como a un buen hombre a punto de perder su virginidad en el gatillo, podráa decir que hace aproximadamente dos horas me ata?a la incertidumbre de saber si estoy por sufrir un derrame cerebral, puesto que la parte derecha de mi cabeza se ha entumecido y erizado como la espina dorsal de un felino en peligro y la parte frontal ha tomado el peso de un bal?n medicinal, me tiemblan las manos y creo que la palidez torna ins?pido mi rostro.? Entre tanto las aguas de un r?o poco caudaloso juegan a mi favor golpeando ruidosamente contra las rocas, manteniendo este lugar libre de la perturbaci?n que pueda generar cualquier tercero.

 

A lo lejos, las d?biles luces de algunos veh?culos que cruzan el puente, irrumpen en la noche. Mi noche, noche de grillos, noche de luna, noche de lobos, noche de viento endemoniado que azota las ca?as y los tejados;? creo que si la vida se moviese dentro de un tiempo circular donde se desligue? la sentencia de un fin;? no tendráa ning?n problema en vivir este momento de placer y tedio una y otra vez por toda la eternidad;? y es que el simple hecho de ver como mi dolor mengua con el danzar del l?quido? entre sus venas, alterando su ritmo cardiaco, apagando su mirada lentamente e introduci?ndolo por primera vez en un sue?o hedonista con retorno incierto a la conciencia, causa una exquisita comez?n en mis heridas y me lleva a escudri?ar en atesorados recuerdos sin lograr hallar un instante de vigilia en el cual disfrutar? de otro sue?o que no fuese mi sue?o, de ver dormir a alguien a plenitud en el más profundo silencio.? Tengo la esperanza puesta en su despertar, lo custodio y vigilo como a un ni?o que reci?n nace y duerme tiernamente, asegur?ndome que no haya nada que me quite el privilegio de saber que volver? a so?ar; Pues de no ser as?, de no despertar, nada de esto tendráa sentido; cada decisi?n tomada, cada sonrisa fingida, las largas horas de atenta escucha en la banalidad de sus historias, de nada habr? servido aprender a vestir la hostilidad de un lobo con la vulnerabilidad de un tierno cordero.

 

No me resisto a las formas del humo, bocanada tras bocanada las busco contra las luces amarillas que nacen en la lejan?a de un pueblo que ignora lo que aqu? acontece; una tos seca y descontrolada acapara mi atenci?n, marcando el inicio de su retorno, pausadamente veo como regresa el movimiento en los dedos de su brazo perforado, regresa la voluntad de su cuerpo, de su conciencia, con gran dificultad escucho su voz seca y susurrante que entre t?midas sonrisas me pregunta cu?nto tiempo ha transcurrido y me manifiesta también su deseo de ir a casa.

 

Debo reconocer que me alegra su disfrute, gozo infinitamente de su bienestar, pero a?n más de saber que no será yo, si no su cuerpo quien le pida y le exija su retorno al sue?o.?

 

Ahora que descansa plenamente en su cama no puedo evitar ser invadido por siluetas que llegan a mi mente, de sus cuerpos danzando de excitaci?n sobre estas s?banas; de carne rozando con carne, de capullos que florecen, no s? si en esta silla, o en esa pared, o contra esa puerta, realmente no tengo la certeza de lugar alguno, pero hay una parte de m? que disfruta este cigarrillo tanto como el hecho de imaginarla? sonriendo, sonrojada y jadeando, apretando con sus piernas la cintura de quien entre en ella una y otra vez.

 

?Alto! ?alto! esto no est? bien, no puedo seguir as?, perdiendo el control de esta manera, o bueno no lo s?, creo que lo mejor es regresar, son casi las dos de la mañana y el deber est? cumplido mi mente est? cansada y creo que me estoy hiperventilando, aunque en realidad me siento bien; asustado, pero bien, siento como ha ido aflorando en m? una condici?n humana diferente, una ra?z más pura y extra?a y no logro entender lo que me est? pasando.

 

?Por qu? me siento bien si me siento otro?

?Por qu? recuerdo mi ayer y me desconozco?

?Por qu? me siento estoico como el tule?

*****

Atentamente NADIE

Me llamas ?Nadie?

Pero a?n as? me piensas y a?n as? me nombras

De esta manera no soy un ?Nadie?

De esta manera existo como un ?Algo? que mal llamas ?Nadie?.

??

Seguro estoy de no ser la ?Nada? porque la ?Nada? no ?Es?

Soy el del costal, soy el del and?n

Soy el que ayudas con tu limosna, para sentirte mejor persona

Soy la improductividad hecha carne

Soy la inmoralidad que enaltece tu moral

Soy el agua turbia en la que te comparas, para sentirte un ?Alguien?

Para definirte, para construirte.

?Porque dependes de un ?Nadie? para sentir que ?Eres??

Y si ya eres ?Alguien?, ?qui?n eres?

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