Jorge Eliécer Zapata Bonilla
El ingeniero Alfredo Cardona Tobón ha elaborado un amplio ejercicio de micro historia en toda su producción intelectual que ya es grande y aporta noticias muy importantes al esclarecimiento del pasado en la vasta región de Antioquia y el Gran Caldas que tienen en común muchas cosas desde las épocas de la conquista y mucho más en las calendas de la colonización, por lo que se entiende tenemos muchísimos sucesos que nos han sacado a flote y otros más que aún nos atormentan, pero que de todas maneras nos dan identidad y nos posicionan en la historia general del país.
El nombre de la obra Crónicas de Opirama está centrado en una altura del municipio de Quinchía epicentro de muchos sucesos amargos y difíciles que se dieron por la manera como a través de los siglos se ha tratado la población indígena desconociendo de paso los grandes aportes de los raizales al desarrollo de la identidad que fue surgiendo en estos pueblos fruto de la mestización de tantas comunidades que ha dado forma a una amplia provincia destacable en todos los aspectos de la vida nacional, pero igualmente marcada por las oleadas de violencia de las muchas que han signado a Colombia desde sus mismos orígenes.
El libro de Cardona Tobón está dividido en tres estadios: Sotanas, los aportes aventureros de sacerdotes como el padre Marco Antonio Tobón luchador por la tierra de los colonos, el padre Daniel María López, fundador de pueblos o el padre Antonio José Valencia, creador de monumentos nacionales y forjador de grandes deportistas, pasando por el Beato Esteban Maya, el obispo Ezequiel Moreno y veinte tonsurados más que dejaron huella en la historia regional. La influencia de la iglesia católica marcada en obras positivas y negativas, pero al fin y al cabo, pasos en la vía hacia el progreso.
El segundo cuerpo del libro está dedicado a los Guapos, la historia de hombres y mujeres famosos cuyos nombres quedaron para siempre en la memoria de las comunidades. Seres que lo dieron todo por un ideal, pero al lado de ellos la historia de bandidos que sembraron el miedo en trochas y caseríos imponiendo su fuerza y sus ambiciones. Nombres como los de Pedro Brincos, Manuel Quintín Lame, María Cano muestran como ha sido de desigual nuestra historia, y como luchadores sociales han quedado hermanados en la memoria colectiva con seres infernales.
El tercer capítulo de la obra titulado Guarnieles es un ameno recorrido por elementos de la vida rural que ayudaron en el proceso de civilización de comunidades diversas, blancas, mestizas, indígenas puras y afro colombinas que son los grupos de los que está poblado el amplio territorio que hoy conforman los tres departamentos de lo que llamamos el Gran Caldas más el suroeste de Antioquia.
Este libro, Crónicas de Opirama, es una visión de territorios, sucesos y personajes que hacen parte del pasado de nuestra región y nos dan argumentos para comprender el entramado difícil y amargo de la amplia geografía que nos recoge como de la composición humana que hoy lucimos, pues somos fruto de ese endiablado proceso en el que intervinieron hombres de bien y científicos, bestias humanas y líderes analfabetos, santos y demonios, hombres de visión y mujeres aguerrida y luchadoras, de todo, como en toda parte del mundo, pero estos que estamos comentando, aquí en la sala de nuestra casa o en la cafetería de la esquina.
CARDONA TOBÓN, Alfredo. Crónicas de Opirama. Editorial Gamma, Pereira, 2019, Pp. 279.



