De Restrepos “Pachereques” y “Platanares”

En imprenta “Linajes y Olvidos”, relato familiar que recoge acontecimientos surgidos, unos en el periodo colonial y, otros, llegados los vientos independentistas y los cuales se prolongan hasta la mitad del siglo XX. Procuraré inducir e interesar al lector a que conozca algunos hechos, escondidos por más de dos siglos y los cuales han pasado de generación en generación, vía oral. Muchos de los sucesos narrados he debido cotejarlos en confiables fuentes, asumiendo el rol de investigador, dado el misterio familiar del que fueron rodeados y de los cuales nunca se nos habló o contó por nuestros mayores. He aquí un resumen relativo al apellido Restrepo.

José Daniel Trujillo Arcila

En 1771, mi quinto abuelo, Eugenio Restrepo Zamora, inició juicio de pureza de sangre, dirigido a recuperar el derecho a ser tenido como blanco, usar capa y espada, poder ocupar en actos públicos y religiosos, sillas contiguas a las de la aristocracia del momento, en especial, estar al lado de sus primos los Restrepo ´Platanar´ y recibir el muy calificado y honroso apelativo de “Don”. También reclamó el desempeño de cargos de república, como se decía en aquel entonces a los empleos públicos, al igual que el disfrute de reputados colegios del Medellín de la época, por parte de sus hijos y herederos.

Cien años atrás, el sacerdote Juan Ambrosio Restrepo Peláez nacido en 1653, hijo de Alonso López de Restrepo y Méndez Sotomayor y Josefa Peláez Ruiz de la Cámara, recogió en el atrio de la iglesia un niño a quien bautizó como expósito o hijo de la iglesia, levantándolo con todos los derechos. La verdad, El padre biológico del expósito o espurio, era el mismo presbítero Juan Ambrosio como lo señala el historiador Vicente Fernán Arango Estrada en su obra Algunas sotanas inquietas de Antioquia.

José Tomás, nacido el dos de abril de 1679, fue el nombre dado al hijo de Juan Ambrosio y Francisca “Negra Pacha” García. Así que el vástago de aquel amor prohibido, empezó a ser llamado con el remoquete de ´Pachereques´, de Pacha, de Francisca. La otra línea Restrepo, los hijos del hermano de Juan Ambrosio fueron bautizados con el apodo de ´Platanares´, de planta, de casa, mejor dicho, legítimos. Desde entonces, estos últimos fueron de mejor familia, fustigaron a sus cercanos parientes por llevar sangre manchada; en una palabra, los discriminaron y aquellos perdieron los derechos que correspondían a los españoles, a los blancos habitantes del Virreinato de la Nueva Granada, también llamado Virreinato de Santafé o del Nuevo Reino de Granada. No le fue fácil a José Tomás contraer matrimonio dentro de la cerrada sociedad del Medellín de aquel entonces, muy a pesar de haber recibido importante herencia del cura Juan Ambrosio, quien lo ungió como heredero universal.

José Tomás ´Pachereques´, halló otra expósita como él. Su nombre: Lorenza Zamora, apodada ´Pacha Zamora´. Lo cierto, aunque bautizada con el apellido Zamora, llegado de Bogotá en cabeza de un campesino ebanista – quien la crio -, era hija del también sacerdote Miguel Jerónimo Betancur Álvarez y Lorenza López Atuesta, ambos miembros respetables de la sociedad medellinense y quienes trataron de ocultar sus pasiones prohibidas, dada la mojigata e intolerante sociedad del aquel entonces. La clandestinidad del amorío era bien conocida. José Tomas y Lorenza serán los padres de Eugenio.
Once años duró el trámite incoado, hasta que la Real Audiencia de Santafé, reconoció los derechos de los ´Pachereques´ en cabeza de Eugenio Restrepo Zamora, bisabuelo de mi bisabuelo Teodomiro Restrepo Botero, éste último, uno de los mayores troncos fundacionales del suroeste Antioqueño según los más connotados genealogistas paisas y padre de mi abuela paterna Florentina Restrepo Restrepo.

Así que el Cabildo de Medellín reconoció el derecho a Eugenio Restrepo Zamora y a sus descendientes, a ser tenidos como blancos, usar capa y espada, ocupar cargos de república, matricular a sus hijos en los más connotados colegios y de asistir en igualdad de condiciones a actos públicos y religiosos, donde estuvieren además de las máximas autoridades, sus parientes, los Restrepo ´Platanar´, amén del muy apreciado título de “Don”.
El Restrepo que llevó como tercer apellido, no llegó a Medellín de parte alguna, como sí ocurrió con tantos apellidos castellanos o judíos cristianizados. Restrepo es una distante vereda asturiana cerca de Castropol, de donde provinieron los primos hermanos Marcos y Alonso López de Restrepo, casados con dos hermanas y quienes, acosados por la insistente pregunta ¿de cuáles López son ustedes?, empezaron a llamarse López de Restrepo. El López fue desaparecido por generaciones posteriores, las que empezaron a identificarse con el apelativo ´De Restrepo´ y finalmente, ´Restrepo´ a secas. He ahí la historia del apellido.

Los descendientes de Alonso López de Restrepo, generaron las dos líneas de Restrepo mencionadas – Pachereques y Platanares -, apellido que llevan un muy voluminoso número de habitantes de Colombia. Mi bisabuelo Teodomiro Restrepo Botero, bisnieto del ´Pachereque´ Eugenio Restrepo Zamora, contrajo matrimonio con Gertrudis Restrepo Vélez, hija de José María Restrepo Jaramillo, de rancia estirpe ´Platanar´.

Eugenio Restrepo Zamora fue padre de José María Restrepo Montoya, éste de Vicente Restrepo Toro casado con María Josefa Eleuteria Botero Mejía, quienes engendraron a Teodomiro Restrepo Botero, casado con Gertrudis, padres de mi abuela Florentina Restrepo Restrepo, madre de mi progenitor José Daniel Trujillo Restrepo.

* “Linajes y Olvidos”. 20 de Julio de 1810 en Medellín. Restrepos y Trujillos después del 7 de agosto de 1819.

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