Del río a la ciudad: Magdalenas por el Cauca Con Gabriel Posada y Yorlady Ruíz

Geross

Esta es una de las mejores y más importantes expresiones del arte. Cuando puede decirse que el arte se siente, se lleva en la sangre, es el corazón el que guía y es a la reparación, a la vida y al amor al prójimo a lo que se recurre, cuando se desea crear. Por eso desde hace mucho rato hemos querido que sean ellos, Yorlady Ruíz (excepcional poeta) y Gabriel Posada (excepcional artista plástico), los responsables de este proyecto, los que a viva voz y desde el alma, nos cuenten qué han hecho y de qué se trata lo suyo.

HABLAN ELLOS

Nuestra labor artística desde hace 13 años recorre caminos trazados por la violencia llevando con nosotros una memoria personal que la confrontamos constantemente con el presente. No nos enajenamos al statu quo y creemos y vamos de la mano del común de la gente. Las acciones que hacemos procuramos ser lo más sencillas y contundentes en su accionar y mensaje.  La voz y receptividad que Magdalenas por el Cauca ha tenido en diferentes círculos humanos, nos ha permitido reflexionar y pensar desde la escucha empática, acciones que nos acercan, unen y representan con gran parte de la sociedad colombiana, en especial la más vulnerable. Nuestro radio de acción es el territorio que caminamos constantemente como ciudadanos: el lúdico, el del trabajo, el del amigo, el familiar, pasos, guías, bifurcaciones incluso que nos llevan y nos traen por este enramado de lluvias, vientos, soles y sombras que es nuestro Eje Cafetero y Valle del Cauca. La desaparición forzada nos ha trazado una línea desde el primer día con los recuerdos infantiles de Gabriel en el Cauca, viendo pasar muertos por su lecho y Yorlady a orillas del Otún, escuchando el mito de La Llorona, aguas e historias que llegan al gran río de la Magdalena, del cual tomamos su nombre por el ícono universal y religioso que representa.

Madres, hijas, amantes, hermanas y esposas, metafóricamente, navegaron por el río Cauca entre Cartago y La Virginia el 2 de noviembre de 2008, viéndolas desaparecer aguas abajo donde el río se hace rápido e innavegable, acción que nos llevó a conocer las mujeres de la Asociación de Familiares y Víctimas de Trujillo, un año después, y realizar con ellas una nueva versión de  Magdalenas con cada una de las historias a viva voz de sus desaparecidos en el Cauca y siendo ellas las protagonistas de las 7 obras que se hicieron para conmemorar los 20 años de la desaparición, tortura y muerte del párroco del pueblo, Tiberio Fernández Mafla, junto a su sobrina Alba Isabel y 23  trujillenses más, el 17 de abril de 2010. En el año 2012, desde la ventana de nuestro apartamento en Pereira viendo el Alto del Nudo despejado con un profundo azul de fondo, reflexionamos sobre lo que había detrás de él, allí nace la quebrada la Nona y se narra un mito que en la época de la Violencia en ese sitio fue asesinado y decapitado un cura y que su alma protege la reserva natural el Nudo, hilvanando esta historia con el desmembramiento del padre Tiberio en Trujillo, mentalmente las juntamos. La Nona pasa muy cerca al cementerio de Marsella y desemboca en la cabecera del Remanso de Beltrán en el Cauca. Ese 2012 Medicina Legal practicó 482 necropsias de personas no identificadas en el cementerio de Marsella,155 pudieron ser identificadas y 327 no, la gran mayoría recuperadas del Cauca en la década del 90, época donde ocurrió lo que hoy conocemos como “la masacre de Trujillo”. El 28 de noviembre de 2013 realizamos la obra “327 alumbramientos por las huellas del Olvido” gracias al documentalista Wilmer Soto. Unimos las dos comunidades, la de Trujillo que perdió muchos de sus hijos en el Cauca y la de Beltrán, que rescató cientos de personas de su orilla y en un acto simbólico, devolvimos esas 327 almas por la corriente de La Nona al sitio donde sus cuerpos fueron encontrados, clamando por su pronta identificación.

En Buenaventura, el viernes santo 3 de abril del año 2015, madres y familiares de algunos de los cerca de 1000 desaparecidos desde el año 2000, ungieron sus huellas con achiote el cuerpo de Gabriel Posada, escenificando sobre una mesa de sacrificio el cuerpo de Cristo y sacado por la comunidad metafóricamente de una “casa de pique”, para entregárselo a la Piedad personificada por Yorlady Ruiz, quién junto a Caronte – el pescador Hilario Reina-, lo conducen hacia la isla Calavera, donde cientos de testimonios afirman que allí se encuentran los despojos de sus torturados  familiares. Esta acción la llamamos “Suplicio-Sacrificio” y al siguiente año 2016 fue filmada para Señal Colombia como “Los Visitantes” en la cual además de la acción mencionada debíamos poner en Pereira una obra realizada en Buenaventura, así nace “Revelaciones“  en la casa taller del artista bonaverense Yeison Riascos y con uno de sus modelos, el joven Michelino Valencia, se hicieron 12 frotagges para dicho proyecto. Ese día acompañamos a Yeison mientras hacía parte de su trabajo fotográfico inspirado en obras de Caravaggio y otros clásicos del arte que en su inspiración e intención, reflejan los contrastes de una Buenaventura marginal y sobre todo asesinada en su Juventud. En el Barrio Punta del Este un 19 de abril de 2005, fueron sacados de sus casas 12 jóvenes, bajo el pretexto de jugar un partido de fútbol, sus madres nunca más los volvieron a ver con vida, fue así que en la casa de Yeison nuestro eco se mantuvo mientras sobre el cuerpo de Michelino pusimos pinturas terracota e hicimos una ceremonia para estos 12 jóvenes que se revelaban en su impronta de cuerpos inmaduros. La obra se expuso en la sede del teatro El Paso en Pereira, el montaje duró dos días, la filmación fugaz y escasamente 50 segundos de emisión en un largometraje llamado “El Arte: mensajero de Paz”.

El 30 de noviembre de 2020 regresamos a Buenaventura e instalamos en el parque Boulevard, la obra “El Laberinto de Ausencias”, con más de 3000 fotografías de desaparecidos del Eje Cafetero y el Valle, recogidas del archivo de medicina legal, HOPE desde que nació Magdalenas a finales del 2008. Vimos una mujer que llegó y acompañó el rostro de su hijo todo el día, también una mujer joven encendió velas por sus tres familiares desaparecidos y una honda tristeza e incertidumbre en cada uno de los caminantes del laberinto. En diciembre de ese año las noticias documentaban cómo la violencia se recrudecía contra los jóvenes de Buenaventura y es que el letrero “NOS ESTÁN MATANDO” se ha hecho más evidente en estos días de Paro Nacional en el que se hace un justo reclamo a una sociedad que ha invisibilizado la cantidad de muertos en Colombia, (solo en Buenaventura a marzo de 2021 iban 41 personas asesinadas) y paradójicamente en el Museo de Arte de Pereira, cerrado y con la exposición en sala  “NOS ESTÁN MATANDO”, cae asesinado el 4 de mayo frente a sus instalaciones, el joven marchante de 24 años Héctor Fabio Morales Henao.

LEVANTAMIENTOS EN UN CÍRCULO DE HAMBRE

La obra “REVELACIONES” la teníamos guardada esperando algún evento expositivo que se interesara en montarla y viendo, sintiendo y caminando este Paro Nacional, le propusimos al Sindicato de Educadores que nos apoyara en esta iniciativa de mostrar parte de este trabajo con los 12 frotagges que los renombramos “LEVANTAMENTOS por todos nuestros muertos ni un minuto de silencio”, ante la desazón de los violentos ataques a los jóvenes que han salido a mantener la fuerza del Paro. En un bosquejo previo planteamos un círculo rojo que llamaríamos del hambre para hacerlo con telas rojas recordando la cantidad de trapos que se exhibieron fuera de las casas en Colombia tras la pandemia, como sinónimo de hambruna y ruina. El Sindicato de Educadores nos ayudó con parte de la logística y aportó 500 velones que se encendieron para mantener el fuego vivo de los ausentes y desde una pequeña tarima al centro del hambre, 22 poetas pereiranos acudieron a nuestro llamado para levantar su voz y su palabra al mundo.

Empezamos el montaje muy temprano, empacamos el metro, la tijera, el hilo, las agujas, cuidando que no faltara nada, nuestros “ángeles clandestinos” cómo diría Raúl Gómez Jattin fueron llegando, y se asignaron las tareas: terminar de pintar las letras, coser la tela, asir los trapos rojos, poner la tarima para elevar la luz y la voz de los poetas, poner las velas, extender las telas de los levantamientos y poco a poco fuimos coordinando. Una muchacha llegó y se ofreció a ayudar y nuestro equipo, rico sobre todo en mujeres, se movía como mariposas, soñando una Colombia mejor. El parque se fue llenando de espectadores que buscaban el frío de la tierra para refrescar la caminata de la marcha, la música se encendió y el concierto de voces, letreros y consignas nos acompañó en un solo reclamo por la vida justa y con garantías, fue una amalgama de bailes y canciones pacíficos y resistentes, la lluvia de las 2:00 p.m. cumplió su cita, pero no asustó a nadie, solo alentó el chispeante sol que calentó los cuerpos de la danza.

Pasadas las 2:00 p.m., los poetas Deivi Gutiérrez, Cristian Cárdenas, Merardo Aristizábal, Albeiro Montoya, Andrés Piedrahita y Miguel Rubio pudieron leer sus poemas, la saturada agenda de la música no nos permitió compartir más palabras hechas poesía. El público se sentó y escuchó, es la manera más sencilla de explicar que los jóvenes quieren ser escuchados y no quieren estar más frente al sonido sordo contra el muro que no ofrece salidas a sus reclamos.

Miguel Ángel Rubio leyó su poema Tu Figura del Loco Feliz, un homenaje a Lucas Villa, su familia estaba ahí con la pancarta “SOMOS LA REVOLUCIÓN DEL AMOR LUCAS VIVE 1984-2021”, haciendo frente a la muerte de su hermano a pesar de las amenazas que les han llegado, nos abrazaron y agradecieron nuestro gesto desde el arte. Esa Figura del Loco Feliz en la voz del poeta nos invocó el baile de los que “sobran” en estas sociedades de “bien”, sostenidas por el pulso de la mano trabajadora.

La música indígena hizo presencia y dentro de los círculos trazados se juntaron muchos cuerpos que unieron su danza, sin conocerse, giraron sobre los cuerpos de Levantamientos, hincaron sus cuerpos en homenaje a las víctimas. Sentimos estupor y nos preocupamos por la obra no obstante la fuerza de esos cuerpos jóvenes danzando a la vida nos dieron coraje para insistir en el rechazo a la violencia, en reconocer el dolor de la familia de Lucas Villa, en la familia de Héctor Fabio Morales, en la familia de Brahian Gabriel Rojas López, este último que en circunstancias violentas el 28 de abril se lanzó al río Cauca en la Virginia (Risaralda) acosado por los gases lacrimógenos y lastimado por los golpes del ESMAD, quizá para protegerse, quizá para salvarse de la brutalidad policial, el río estaba aquella noche   crecido y de una inusual fuerza, el joven sólo fue encontrado 5 días después a orillas del Cauca, hecho que nos abruma y duele, nuestro eje de acción en estos 13 años en el departamento han sido las orillas del Cauca en La Virginia, Puerto Caldas, La Carbonera, Estación Pereira y Beltrán, eventualmente Arauca(Caldas) donde como hemos dicho, se han rescatado miles de cadáveres por décadas de violencia. El cuerpo de Brahian Gabriel pasó raudo por estos meandros y muchos kilómetros abajo de estos sitios, fue rescatado en el departamento de Antioquia. Su cuerpo pudo ser recuperado, no la misma suerte han tenido otros cuerpos que siguen como desaparecidos en Colombia.

Entrada la noche, empezamos a encender las velas y alumbramos los cuerpos que se enfrentaron sin miedo por una Colombia diferente, nos alertaron que el ESMAD estaba cerca donde los jóvenes coreaban la consigna: “no se juega, con luto no se juega” previo al partido por la Libertadores entre los Nacionales de Uruguay y Colombia y con algo de prisa y temor de que a otro cuerpo joven no le vencieran los sueños esa noche, recogimos lo que quedaba de la obra, algo sucia, quemada, derretida, como la patria misma.

Sin asombro

Poeta Cristián Cárdenas

Da vergüenza estar solosabrir los anaqueles del silencio

no exponer las vidas como sus vidas

da vergüenza.

Hasta cuándo saltaremos sobre sus cuerpos

hasta cuándo esquivaremos el dolor, la pena ajena

Cuándo es cuando pierde la razón el miedo

si sus muertes no bastan, qué lo harán

Da vergüenza mirar por la ventana

cómo marcha afuera la dignidad

Da vergüenza atravesar el puente

sobre el charco de su memoria

Cuándo perderemos el juicio

las ropas prestadas de la injusticia

Da vergüenza creer que es benevolencia

la tierra entre sus bocas

Da vergüenza decir país, amor

y no clamar sus nombres.

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