En Cartago (Pereira) en 1596, se produce el primer mapa del Chocó

Una necesaria aclaración: entre 1540 y 1691, Pereira se llamaba Cartago. 

Walter Benavides Antia

  1. La documentación de Archivo General de Indias identifica a Melchor de Salazar (1548-1623), como un “hidalgo notorio” y miembro de una familia de “cristianos viejos” de Toledo. Su carrera en el Nuevo Mundo constituye un fascinante estudio de caso sobre la ambición, la estrategia y la movilidad social en el Nuevo Mundo. Su vida estuvo inextricablemente ligada a la ciudad de Cartago, donde residió durante décadas y consolidó su poder y donde se produce el primer mapa del Chocó.

 

  1. Melchor de Salazar se establece en Popayán. En este entorno, no buscó la gloria inmediata en los campos de batalla, sino que optó por una vía más sutil y, a largo plazo, más efectiva para la acumulación de poder: el control de la maquinaria burocrática.

 

  1. Se establece como “vecino” y residente formal en la ciudad de Cartago, donde obtiene el título de Notario Real y busca comprar la escribanía de Cartago. En una sociedad donde la propiedad, la herencia, el estatus y las transacciones comerciales dependían enteramente de documentos legales, el escribano (una combinación de notario y secretario público) era una figura central. Controlaba el flujo de información oficial, redactaba y certificaba los contratos, testamentos y títulos de propiedad que daban forma a la economía y la sociedad. Este acceso privilegiado le brindó a oportunidad de información sobre disputas de tierras, deudas, oportunidades de inversión y la situación financiera de los colonos más prominentes. No es de extrañar que mientras ejercía su cargo, lograra “adquirir bienes y propiedades en el norte de la provincia de Popayán”.

 

  1. Se casa con doña Ginesa de Orellana, uniendo linajes y capitales. Ginesa era hija del capitán Francisco de Orellana, un conquistador extremeño descrito como una “persona valerosa” por su papel en las conquistas de Popayán y participante en la expedición de 1557 al Chocó. Orellana era un vecino establecido de Cartago y ostentaba el cargo de Escribano Público. La madre de Ginesa era Francisca de Obeso, lo que conectaba a Salazar con otra familia colonial establecida. Fue una fusión del “capital simbólico” de Melchor con el “capital práctico” de Orellana. Poco después del matrimonio asumió los deberes de su suegro y, finalmente el cargo de escribano. Aparecen como sus hijos, Diego de Salazar y Orellana, Isabel de Salazar, Clara Barrantes Maldonado de Salazar, Florencia de Salazar, María de Salazar y Feliciana de Salazar.

 

  1. Logra obtener una “pequeña encomienda”, contando con apenas “quince o veinte indios tributarios”. Pero en lugar de utilizar la mano de obra para una agricultura de subsistencia, la convirtió en una unidad de producción comercial. Obligaba a los indígenas a sembrar cuatro fanegas (una medida de superficie y volumen) de maíz, un producto de alta demanda, que luego, vendía en una amplia red de mercados que incluía no solo la cercana ciudad de Toro, sino también Santafé de Bogotá, Anserma, Remedios y Santa Fe de Antioquia. Su encomienda, aunque pequeña, era un activo comercial que generaba ingresos líquidos, permitiéndole financiar otras empresas y consolidar su posición económica. 

1579-1587. Durante ocho años, se desempeña como Factor y Tesorero de la Caja Real de Cartago, posiciones que le dan control sobre las finanzas de la Corona en la región, incluyendo la recaudación de impuestos y la gestión de los fondos reales. Esta experiencia financiera, combinada con su conocimiento legal, lo convirtió en una figura indispensable en la administración local. 

 

  1. Es nombrado Teniente en la ciudad de Toro, un asentamiento fronterizo, constantemente amenazado por las incursiones de los grupos indígenas del Chocó. Este cargo le proporciona una experiencia militar y administrativa directa en la zona de conflicto más importante de la Gobernación de Popayán. Es allí donde adquiriere el conocimiento de primera mano sobre la geografía física y humana del Chocó, una experiencia que se volvería fundamental para justificar su posterior nombramiento como gobernador. 

1592-1594. El 18 de febrero de 1592, la Audiencia de Santafé lo nombra Gobernador del Chocó. Fue la culminación de casi treinta años de servicio, acumulación de riqueza y posicionamiento estratégico. Salazar se presentó ante la Audiencia como un “hombre a propósito” para la tarea de someter y colonizar el Chocó: prometió no solo la conquista y “pacificación” de los pueblos nativos, sino también el establecimiento de un puerto en el océano Pacífico para facilitar el comercio y, de manera crucial, la introducción de esclavos africanos para reactivar la minería de oro. Pero una vez en el cargo, implementó una política de gobierno enérgica y militarista. En respuesta a los ataques de chocoes y noanamaes, que hostigaban los asentamientos y las minas, organizó y envió numerosas “expediciones de ‘castigo'” a los territorios indígenas, comandadas por capitanes de su confianza como García Guerrero y Simón Sánchez, además de explorar el terreno (como el curso del río Tamaná) y proteger las minas de Yarrama y Rionegro, invirtiendo su propio capital en la defensa y expansión de la frontera. Además de la acción militar directa, implementó una política de reasentamiento forzoso, buscando “reducir” a la población de chancos, yngaraes, totumas y noanamaes en pueblos cercanos al asentamiento español de Toro.

 

  1. Pero la mayor amenaza para el gobierno de Salazar no provino de la resistencia indígena, sino de la oposición de sus compatriotas. Los vecinos de Toro se opusieron rápidamente a sus mandatos, iniciando una campaña para desacreditarlo. Lo tildaron de “mal gobernador”, afirmando que llegó pobre al cargo (ahora era rico), inexperto en la guerra y despótico en su trato con los españoles. Su profundo conocimiento de la región, que le había valido el nombramiento, resultó insuficiente para navegar las complejas y traicioneras aguas de la política colonial. Las mismas cualidades de determinación y acción directa que lo hacían un gobernador eficaz desde la perspectiva de la Corona, lo convertían en un déspota a los ojos de sus rivales locales.

 

  1. En octubre de 1594, apenas dos años después de su nombramiento, el presidente de la Audiencia de Santafé, don Antonio González, lo destituyó de su cargo. La gobernación del Chocó fue suprimida como entidad independiente y su territorio fue reincorporado a la provincia de Popayán. El sueño de convertirse en el gran conquistador y pacificador del Chocó se había desvanecido, no por la fuerza de las lanzas indígenas, sino por las intrigas políticas de sus propios compatriotas.

 

  1. Despojado de su cargo y enfrentando la humillación de una investigación judicial, produjo la obra que se convertiría en su legado más perdurable: un detallado informe titulado “Planta de la tierra” y un mapa que lo acompañaba, que representaba la geografía física y humana de la región del Chocó. El momento de la creación de estos documentos es crucial. Salazar ya no era gobernador; era un funcionario caído en desgracia, sometido a un juicio de residencia. En este contexto de vulnerabilidad, se dedicó a plasmar en papel sus más de treinta años de conocimiento sobre la región. Con una humildad probablemente retórica, se disculpó por no ser un “cosmographo” profesional y describió su obra como el producto de un “hombre rrustico”. Detalló su metodología como una síntesis de múltiples fuentes de información: su propia observación directa por tierra (“vista mía”), las consultas con navegantes y otros españoles que habían recorrido la región, y, de manera significativa, la información obtenida de los propios indígenas (“rrelaçion de yndios”). La creación del mapa y el informe en 1596, debe entenderse como un acto de defensa y una apuesta por la relevancia futura. Mientras sus enemigos lo acusaban de mala gestión y despotismo, Salazar presentaba a las autoridades de Santafé y de España una prueba irrefutable de su valor. El mensaje implícito era poderoso: “Podéis juzgarme como un mal administrador, pero poseo un conocimiento sobre esta frontera crítica que es indispensable para el Imperio. Soy el verdadero experto, y sin mi conocimiento, vuestros planes de expansión fracasarán”.

 

  1. La Audiencia de Santafé nombra a Juan de Bustos como juez de residencia, y pronto se acumulan numerosas acusaciones contra en su contra. La naturaleza politizada y corrupta del proceso se hizo evidente en un episodio específico. Según Salazar, el juez López le exigió un soborno de 120 pesos de oro para garantizar que el proceso en su contra “se hecharia en el carnero” (archivado y olvidado). La negativa de Salazar a pagar esta extorsión tuvo consecuencias inmediatas y graves: fue arrestado y encarcelado en la cárcel de Cartago.

 

  1. 1597. Desde la prisión, en enero de 1597, escribe una petición solicitando su libertad. Se queja de su precario estado de salud, afirmando que tenía “una pierna herida y se encontraba a punto de quedar lisiado”. A sus problemas legales se sumó la grave acusación de fraude fiscal. El juez Juan de Bustos acusó a Salazar y a otros vecinos de Cartago de haber defraudado a la hacienda real. Específicamente, se les imputaba haber realizado transacciones comerciales por un valor de 3900 pesos de oro entre 1592 y 1596 sin haber pagado la alcabala (impuesto sobre las ventas). La misma red de comercio de maíz y otros bienes que le había permitido ascender se convertía ahora en una prueba de su presunta criminalidad.

 

  1. 1608. Su último gran acto documentado tuvo lugar en diciembre de 1608, cuando se encontraba en Cartago. Allí, rindió una larga y detallada declaración sobre las provincias del Chocó. En este testimonio, recordó que llevaba 37 años como vecino de Cartago y que había servido como factor y tesorero de la Caja Real durante ocho años. Había perdido la batalla política, pero su reputación como el mayor conocedor de la frontera del Chocó perduraba. Su vida terminó no con el estruendo de la conquista, sino con la voz de un experto, dictando sus memorias y conocimientos sobre una tierra que había intentado dominar y que, al final, solo pudo describir.

A manera de conclusión

Su gobernación del Chocó, aunque políticamente un fracaso rotundo debido a las intrigas y resistencias de sus compatriotas fue el catalizador que produjo su contribución más significativa. Despojado de su autoridad, produjo el mapa y el informe de 1596. Esta obra trasciende su contexto personal y se erige como un documento fundacional para la comprensión y posterior colonización de la región del Pacífico colombiano. En esencia, la historia de Melchor de Salazar es un microcosmos de las tensiones del Imperio español y sus contradicciones. Ilustra el incesante impulso por la riqueza a través de la explotación de los recursos naturales y la mano de obra indígena; el papel central de la maquinaria burocrática en la expansión y el control territorial; la constante amenaza de la resistencia nativa; y las feroces rivalidades internas entre los propios colonizadores, que a menudo resultaban más destructivas que cualquier conflicto fronterizo. Melchor de Salazar fue un maestro en el juego de la movilidad social colonial, pero también fue una víctima del mismo sistema volátil y competitivo que había aprendido a navegar. Su vida, marcada por un ascenso meteórico y una caída dramática, nos recuerda que, en la frontera del imperio, el poder era tan difícil de conservar como de obtener.

Historiadepereira.com.co

Bibliografía

Montoya Juan David. 2023. Melchor de Salazar: itinerario y movilidad social en las gobernaciones de Popayán y el Chocó, 1548-1623 

López Medel, Tomás. Visita de la gobernación de Popayán.  Libro de tributos (1558-1559). 

Romoli, Kathleen. “El Alto Chocó en el siglo XVI”. Revista Colombiana de Antropología, n.º 19, 1975.

Archivo Histórico de Cartago, Cartago, Colombia (AHC). Judicial (J). J/C-M/1-1, f. 33 r.

Biblioteca Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia (BNC). Libros Raros y Curiosos (LRC). Mss. 375.

Centro de Investigaciones Históricas José María Arboleda Llorente – Archivo Histórico, Popayán, Colombia (CIHJMAL-AH). Civil. Col. C I -8 h, sig. 763; Col. C I -18 h, sig. 1187.Judicial-Criminal. Col. J I -13 cr, sig. 8442; Col. J III -22 cr, sig. 12212.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
Artículo anterior
Artículo siguiente
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -