Gossa
Guiomar Minota es de esas artistas que trabaja en silencio en su taller/casa de manera permanente. Independiente de la música que suena al fondo y a lo largo y ancho de su casa-museo (está repleta de obras del Maestro Mario Bustamante, para envidia de muchos y de ella misma), y de si hace calor o frío y de si se acerca la Navidad o es un mes cualquiera, tiene siempre consigo la musa que le acompaña y la visita; y en la memoria, todas esas cosas bellas que aprendió con el gran artista Mario Bustamante, mientras estudió su pintura, su dibujo, su escultura y muchas otras manualidades a su lado, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Tecnológica de Pereira, con muy buenos resultados académicos, a la sombra o mejor, al lado, de ese artista que dejó una muy profunda huella en ella, por la gran cantidad de cosas que de él aún conserva en su memoria, y utiliza en todo lo que hace.
Esta muestra de trabajos que ahora presentamos al azar, de lo que la artista Guiomar hace y ha guardado desde hace años, es una demostración de la forma como un artista puede crear y hacer para perpetuar un estilo, una manera de construir arte y multiplicar aquello que, siendo muy particular y único, puede ayudar a impedir que desaparezca.
Su intención no es copiarlo, no es hacer lo mismo que hace, crea y recrea ese gran artista del color, la composición y la originalidad muy única, como lo es lo de Mario Bustamante, no, su intención es seguirle los pasos, con todo ese respeto que él enseñó y que se merece. Y dado que lo respeta tanto, lo suyo, igual, es impresionantemente original.














