Hilos de sangre y otras historias

Según Castillo, a diferencia de otros países, donde varias familias conforman la élite, en Colombia proviene toda de un solo linaje originado por Jerónima y Francisco Maldonado.

“… A estas alturas, en Colombia, había apellidos plenamente establecidos por la oligarquía insipiente, los que se habían sembrado desde la Conquista en este lado del océano: los Maldonado de Mendoza, con quienes muchos buscaban emparentar; los Ospina, los Venegas, los Berrío, los Caicedo, los Dávila, los Ponce de León, los Pastrana y los Ocaris. Después, caminando en el tiempo, esa oligarquía se seguiría ensanchando con los Vélez de Guevara, los Sanz de Santamaría, los Ricaurte y los Camacho. Los Herrera Sotomayor, los Prieto de Salazar, los Ortega, los Lozano de Peralta, los Álvarez de Casal, los González Manrique, los Portocarrero, los Nariño, los Groot, los Carbonell, los Leyva, los París y los García Olano.
Estos apellidos fueron el alimento preciso para esa oligarquía que, con paciencia y con el pasar de los años, se comenzó a abrazar para afirmar la nómina oficial, organizar la Revolución de los Comuneros cuando les convino y lanzar el Grito de Independencia cuando se hizo necesario, así como declarar la emancipación de España para que la nueva oligarquía no fuera importada sino netamente criolla. 

Después, por descendencia e hilos de sangre, llegarían los Mosquera, los Lleras, los Valencia, los Cabal, los Iragorri, los López y otros, quienes continuaron trabajando para no perder la nómina conquistada y para que el movimiento político y administrativo girara en torno de los herederos de esa nueva oligarquía establecida por los criollos puros hasta nuestros días. 

Lo sorprendente es que todos estos apellidos, sin importar la época, se aglutinaron en torno a la familia establecida por el conquistador Antón Olalla, quien vino con Gonzalo Jiménez de Quesada, “fundador” de Bogotá. Es así como a lo largo de los años una sola oligarquía establecida mediante una línea ininterrumpida se ha apoderado de nuestro país, nuestro contorno y nuestra vida”, dice el autor.

El libro

Con esta obra, publicada por Ediciones Aurora, Gilberto Castillo ofrece una mirada crítica a la formación de la oligarquía en Colombia, analizando hechos históricos marcados por violencia, pactos y exclusión. Con un enfoque profundo y documentado, Castillo se enfoca en revelar las raíces del poder elitista en el país.

Castillo explicó que en todas partes existe una oligarquía, y que en Colombia esta tiene un origen singular. El escritor señaló que muchas figuras históricas, desde el Marqués de San Jorge hasta quienes lideraron el grito de independencia, descienden de una misma familia: la de Jerónima de Orrego, hija de un conquistador.

“Este es un libro para ilustrar, no para agredir. Entonces, aquí destapamos lo que es esa Edad Media de la historia colombiana, en donde se forman las clases sociales”, afirmó.

Época colonial

Esta descendencia formó una clase social privilegiada en la época colonial, basada en criterios como la pureza de sangre y el color de piel. Según Castillo, a diferencia de otros países, donde varias familias conforman la élite, en Colombia proviene toda de un solo linaje originado por Jerónima y Francisco Maldonado.

Explicó que en su libro evitó usar adjetivos para que cada lector forme su propia opinión con objetividad. No quiso emitir juicios, pero afirmó que el país actual fue creado por una oligarquía, con sus aciertos y errores y destacó la importancia de conocer la historia, desde la fundación de Santafé de Bogotá, cuando los conquistadores permanecieron para establecer una nueva clase social.

Insistió en que la historia no tiene ideología ni emociones, y que su obra es fruto de ocho años de investigación rigurosa.

“Colombia ha sido un país construido con mentiras completas y verdades a medias. Y yo, en estos libros que llevo, trato de mostrar una época que desconocemos, que va desde la fundación de Bogotá hasta la Revolución de los Comuneros”, dijo.

¿Quién fue Francisco Maldonado de Mendoza?

Francisco Maldonado de Mendoza fue capturado en la Florida y retenido por caníbales durante seis años, quienes le tatuaron el cuerpo. Participó en la fundación del puerto de San Agustín, el más antiguo de Estados Unidos.

Luego llegó a Bogotá, donde conoció a Jerónima Olaya de Orrego, una mujer muy rica y única heredera de Antonio Olaya, considerado el primer cacao. A pesar de múltiples pretendientes influyentes, fue Maldonado quien se casó con ella.

De esta forma, surgió una descendencia poderosa ligada a la Hacienda del Novillero, una herencia de gran tamaño que aún conserva apellidos reconocibles.

 

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