Cuando un niño o un joven escribe un poema, está haciendo visible su mundo interior. Cuando un joven recita, está nombrando su existencia.
Luis Collantes
Todos nacemos artistas. Esta afirmación no es romántica, es profundamente biológica. Los niños cantan antes de hablar, bailan sin música, son dibujantes innatos, juegan con la imaginación, les encanta soñar.
La creatividad no es una rareza ni una virtud de pocos, es un instinto humano. Estamos hechos para imaginar, para inventar, para expresar, para soñar. “Si no estás preparado para equivocarte, nunca llegarás a nada original”, así lo dijo el educador británico Ken Robinson, quien dedicó su vida a demostrar que el sistema educativo debía valorar tanto la creatividad como la alfabetización.
En su célebre charla TED (2006), Robinson afirmó “Las escuelas matan la creatividad”, y agregó: “Todos los niños tienen un talento tremendo y lo estamos desperdiciando”.
El niño tiene una fe inquebrantable en su capacidad para crear, confía en su dibujo, en su invento y en su historia.
Es artista porque se atreve a imaginar sin miedo, pero esa confianza se va perdiendo en un sistema que premia lo correcto y castiga el error, relega el arte a las márgenes.
La danza es tan importante como la matemática, pero hay una visión muy limitada al otear la inteligencia y el talento.
Las artes; Un refugio ante la realidad
Todas las artes – La poesía, la danza, el teatro, la música, el cine, la escultura, la literatura- tienen una función vital: mitigar la realidad, volverla habitable, comprensible, transformable.
Donde hay dolor, aparece el arte como consuelo, como desahogo. Donde hay creación, hay alegría, el arte es una forma de resistencia, de identidad, de catarsis.
El arte es vida y salvación.
Lo dijo Eduardo Galeano “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas puede cambiar el mundo.” Y esas “cosas pequeñas” suelen ser gestos artísticos: Un verso, un mural, una obra de teatro escolar, una canción.
La educación debe ser un lugar donde se aliente, no se castigue ni se frustre.
La poesía es esencial
Me gusta esta frase de Juan Manuel Roca: “Creo que se puede crear una teoría general de las artes a partir de lo poético: Donde no hay poesía, no hay arte”.
Dentro de las artes, la poesía tiene un papel esencial y especial, es el arte de la palabra, Pues como escribió Pedro Salinas “Por eso el señorío sobre la facultad perduradora del lenguaje lo posee muy especialmente el poeta, entendiendo por tal autor de obra literaria, se prosa o verso su vehículo, que evidencian una fuerza creadora superior. Los poetas son los que usan el lenguaje en su máxima altura y para su fin de mayor alcance”.
La poesía es puente entre lo que sentimos y lo que no sabemos decir, entre lo invisible y la belleza, entre el grito y el silencio.
Y por eso, en la infancia y la adolescencia, esta es vital. Cuando un niño o un joven escribe un poema, está haciendo visible su mundo interior. Cuando un joven recita, está nombrando su existencia.
La escritora argentina Graciela Monte señala: “La poesía no es un lujo: es parte del equipaje necesario para atravesar la infancia”.
Y no solo la juventud; todos necesitamos la poesía como un espejo más honesto que el de la pantalla de un celular o un televisor, necesitamos volver a la emoción, al placer de observar un atardecer, de detenernos en un recuerdo, como una forma de entender la belleza, la tristeza y el dolor de una sociedad llena de soledad.
En palabras de Mario Benedetti: “El arte de la poesía es el arte de la palabra, de la ternura y de la memoria” ¿Qué educación puede prescindir de estas tres cosas?.
Sembrar arte, sembrar humanidad
Necesitamos más concursos, más talleres, más festivales escolares donde florezcan las artes.
Pero no para formar profesionales del arte, sino para formar seres humanos sensibles, expresivos, empáticos y analíticos.
Como decía Einstein: “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”. La escuela debe ser también ese lugar donde la inteligencia juegue. No es un lujo cantar, actuar, dibujar o escribir es una necesidad emocional.
Las artes no distraen del aprendizaje, lo profundizan, donde se canta, hay memoria,
Donde se actúa hay escucha, donde se escribe hay emoción, hay poesía, hay reflexión sobre las palabras, sobre el otro, sobre sí mismo.
Todos somos poetas
Alguien dijo que todo enamorado es poeta ¿Quién no ha mirado absorto el cielo buscando un sentido? Todos somos poetas porque todos estamos hechos de emociones e inspiración; la diferencia está en quien se atreve a nombrarlas, por eso la educación debe ayudarnos a recuperar esa voz interior que nos conecta con lo esencial.
Como concluye Ken Robinson: “La escuela debería alimentar la creatividad como alimenta el conocimiento. porque si la educación es exacta, la creatividad es libre y en esta libertad se cultivan las mentes más plenas, más lúcidas, más humanas”.
Y que así reine la creatividad y la emoción del arte, al swing de una pintura, un poema o una canción.
Y que podamos comprender que la imaginación es la fuente de todo logro humano.
Fuentes: La defensa del lenguaje- Pedro Salinas. Youtube – Versión completa: enseñar es un arte – Ken Robinson
Poeta y Gestor Cultural



