La poes?a infantil de Jorge Emilio Sierra

Bogdan Piotrowski (*)

(Pr?logo al libro ?El Angelito -Poemas a la muerte de mi ni?a-?, del escritor risaraldense Jorge Emilio Sierra Montoya)?

Antes de compartir algunas apreciaciones sobre la creaci?n l?rica de Jorge Emilio Sierra, resulta importante se?alar que la literatura para ni?os en Colombia tiene una honrosa tradici?n en Hispanoam?rica. Rafael Pombo es un autor admirado por generaciones, no s?lo por las de lengua española sino también de otros idiomas. Igualmente, conviene recordar su magistral labor de traductor del ingl?s al español. Sus poemas son le?dos y rele?dos, siempre con gusto, tanto por ni?os como por adultos. ?Qui?n deja de disfrutar la lectura de La pobre viejecita, El renacuajo paseador, Sim?n el bobito y tantos otros? El autor bogotano es un cl?sico y, si reconocemos que sus versos desde hace siglo y medio todav?a siguen atrayendo la atenci?n de los ni?os de hoy, podemos valorar mejor sus aportes art?sticos.

En el panorama colombiano de la literatura infantil, es preciso mencionar a otros escritores de gran val?a: David Mej?a Velilla y su Peque?o Eliot, Eduardo Santa y El pastor y las estrellas o Jairo An?bal Ni?o, exitoso autor de Zoro, Dalia y Zazir, La hermana del Principito, La noche de colibr?es y muchos t?tulos más. Desde luego, hay otros autores en esta luminosa estela. Jorge Emilio Sierra luce en ella con su libro El Angelito, un sentido homenaje a su hija María Fernanda (fallecida hace veinte años), cuyos poemas manifiestan claramente la intencionalidad de su creaci?n al escoger al ni?o como receptor de su mensaje.

Esta presentaci?n aspira a se?alar algunos de los rasgos particulares de su poes?a.

 

El mundo de los ni?os

Como suele ocurrir en la literatura infantil, el ni?o es su protagonista, pero también, siempre, en todos los poemas se recrea el mundo infantil en que el ni?o se siente a gusto, puede jugar, re?r y gozar feliz, como en estos versos iniciales de ?Cancioncilla?:? Un ni?o sali? cantando, / cantando con su canci?n. / Llevaba en sus manos blancas / una esperanza y un sol.

En esta forma, el autor contribuye con sus versos a la construcción de un mundo donde reinan la alegr?a y la luz, y al que los colores hacen más vibrante y din?mico. Es un mundo lleno de deseos e ilusiones; un mundo que despierta los sue?os y las ganas de actuar y de conocer cada vez más. En ?Tus cantos?, entre otros poemas, el espacio se extiende y eleva al cielo: T? le cantabas al r?o / que juguetea en el agua, / y a las nubes que en lo alto / cruzan radiantes, felices. Ac? se revela una imagen alborozada, al tiempo que los movimientos le dan un aspecto din?mico. Es el mundo feliz para el ni?o feliz, y es el ni?o feliz en el mundo feliz.

Pero, el mundo del ni?o también es el mundo de la naturaleza. El poeta invita a sus peque?os lectores a conocerla, vivirla y disfrutarla. El poema ?Mira la naturaleza? resulta ser una infinita fuente de los contactos con la realidad. Se inicia con la siguiente recomendaci?n: Mira c?mo cae el agua / en la cascada de allí: / su espuma es bastante blanca, / como la espuma del mar. M?s adelante hallamos el prado verde y un lago tranquilo con sus suaves ondas, los ?rboles y p?jaros, el rosal y sus bellas flores, las estrellas y el sol. Visiones paradis?acas ofrecen, en fin, una generosa invitaci?n a la vida. Abren la imaginaci?n y la fantas?a que promueven actitudes de optimismo y apertura.

El mundo infantil empieza a crecer, ya lo sabemos, en el ?mbito familiar. Para Sierra, este aspecto es fundamental y, por esa raz?n, en muchos poemas est?n presentes la mam?, el pap? y hasta los hermanos. Su poes?a ayuda a valorar los lazos de parentesco. En ?Los primeros pasitos?, leemos:

Da un pasito, ni?o bello. / Un pasito, nada más. / Eso es. Dalo solito / que t? puedes ser capaz. / Mam? te lleva en sus manos; / ella no te va a soltar. / Mira c?mo sus ojitos / brillan de felicidad. / (?) / Da un pasito, ni?o bello. / Y dale un beso a mam?.

La relaci?n madre-hijo permite expresar la carga emocional de cari?o que deber?a caracterizar al v?nculo familiar en todas las circunstancias. El acto de los primeros pasitos adquiere dimensiones de gran significado que aprecia la mam?, aunque su protagonista, a pesar de su empe?o y los esfuerzos realizados, no est? totalmente consciente de su importancia. Los diminutivos pasitos y ojitos recalcan el creciente amor y hacen inolvidables y entra?ables los momentos descritos que seguir?n evocados en el futuro por los recuerdos.

Mas, Jorge Emilio Sierra consigna muy a menudo su profunda fe en Dios que quiere transmitir a los ni?os como el tesoro más preciado. Hasta se puede afirmar que la presencia de los motivos metaf?sicos se extiende en casi todas las p?ginas, aunque con diferente intensidad. El mismo poema termina con el siguiente consejo: Mira hacia arriba, hacia el cielo, / donde el Padre Dios est?. / ?l ha creado el sendero / para que puedas pasear. De este modo, ?Los primeros pasitos? despierta inquietudes sobrenaturales y adquiere evidentemente los matices de toda una filosof?a de la existencia humana.

Mensajes educativos

La poes?a infantil de Jorge Emilio Sierra acude a muchos procedimientos did?cticos que pueden ayudar al ni?o a ir conociendo las complejas circunstancias de la realidad. El poeta trata de hacer entender que lo maravilloso del d?a cotidiano puede traer igualmente los obst?culos o hasta las dificultades que el hombre debe superar. As? despliega una visi?n formativa que prepara al joven a las inevitables exigencias futuras de la vida. Poco a poco se revelan las maravillas y los desencantos que traen las acumuladas experiencias. ?El vuelo de la cometa? refleja estos vaivenes:

Una cometa sub?a, / sub?a y sub?a al cielo. / Su larga cola flotaba / sobre monta?as y cerros. / Iba detr?s de una nube, / empujada por el viento; / iba en b?squeda del sol / que la esperaba a lo lejos. / (?) / Pero se elev? tan alto / que rompi? la fr?gil cuerda, / mientras un ni?o muy triste / la desped?a en silencio.

Por medio de la lectura, se va forjando la madurez conceptual y de las emociones. El poema termina con una moraleja: Nunca llores, amiguito, / por las perdidas cometas, / pues todas las noches brillan / como estrellas y luceros. Este conocido e importante recurso, por lo general, es reiterado al final de las poes?as, en varios t?tulos, como, por ejemplo, en ?Mira la naturaleza?: Nunca olvides la lecci?n: / Con s?lo mirar las flores, / la belleza toda, entera, / te llega hasta el coraz?n.

Desde el siglo XVIII y, especialmente, bajo la influencia de la teor?a pedag?gica de Jean Jacques Rousseau, el didactismo estaba muy presente en la literatura juvenil e infantil. Su af?n de educar hizo que se volviera, hasta ahora, uno de los rasgos considerados más pertinentes de la literatura infantil.?

 

?El Angelito?

Es necesario detener también nuestra atenci?n en la secci?n El Angelito que le da el t?tulo a este libro. No puede extra?ar que el autor lamente la muerte de su hijita en cada uno de los veinte poemas, escritos durante el per?odo de intenso luto durante un año despu?s de su fallecimiento. El yo l?rico se identifica con el estado infantil y, como portavoz del poeta, confiesa en ?La ausencia?: Como un ni?o, te busco en la inocencia / de los m?gicos cuentos infantiles.

Los recuerdos parecen interminables y se revelan a trav?s de los versos, entremezcl?ndose con los pasajes compartidos y las alusiones a los juegos, lecturas y todas las posibles manifestaciones infantiles en que el Ni?o Jes?s parece mantener la esperanza. En una de las estrofas del poema ?Tu recuerdo?, leemos: Tu recuerdo est? vivo / en todas las iglesias / donde el Ni?o Jes?s / con pastores y ovejas, / dormido entre pajitas / en medio del pesebre, / sue?a en el Padre Santo, / parado en una estrella.

En ?El Angelito? podemos seguir el complejo proceso ps?quico del padre despu?s de la muerte de la hija, pero ella contin?a siendo la protagonista y el centro tem?tico de los textos. No faltan los elogios a María Fernanda: En las noches iluminas / con tus ojos de cristal / que titilan a lo lejos, / sin apagarse jamás. El poeta compara a la ni?a con una estrella, uno de los s?mbolos más elevados en el universo y en el imaginario colectivo.

Otros versos desatan los lamentos despu?s de la gran p?rdida. En el poema ?Tus ojos verdes?, el recuerdo de su ?ltima mirada resulta imborrable:

Pero antes de despedirse / me miraron a los ojos / con tanto amor y ternura / que nunca podrán borrarse / en el fondo de mi alma, / alma sin paz?

Sin que se elimine del todo el dolor, llega también la necesidad de aceptar la inevitable situaci?n. Esta necesidad tiene el matiz de consolaci?n. En ?Siempre viva?, se consigna este testimonio: Tan lejos, pero tan cerca; / tan muerta, pero tan viva; / tan triste, pero tu risa / alegra hasta mi tristeza.

 

Sencillez de su expresi?n

Despu?s de un intenso per?odo de dolor, el poeta asume en su creaci?n l?rica la actitud estoica, apoyada por un sistema de valores de larga tradici?n humanista. La sencillez de su expresi?n favorece los sentimientos tiernos caracter?sticos de la ni?ez, pero que no son lejanos al cari?o que pueden sentir los adultos.?

La poes?a de Jorge Emilio Sierra es cercana a la vida y, por esta raz?n, ni siquiera intenta negar la presencia de la muerte en la literatura infantil. Une el coraz?n con las razones l?gicas, y las palabras, con los silencios; canta las vivencias del alma en todas sus manifestaciones; acude a los motivos que universalmente son expresi?n de la belleza y del bien porque ayudan a alabar el asombro que roza el misterio de la vida; permite ahondar en la tradici?n colombiana, pero también modela los sentimientos de los ni?os e influye en su actitud frente a la realidad.

Este libro es una ancha puerta que ofrece la belleza del mundo.

(*) Decano de la Facultad de Filosof?a y Ciencias Humanas en la Universidad de la Sabana y Miembro de N?mero en la Academia Colombiana de la Lengua.

 

G?nesis del libro

A la muerte de su hija menor, María Fernanda, cuando ella apenas ten?a diez años de edad, Jorge Emilio Sierra Montoya empez? a escribirle una serie de poemas para recordarla, sentirla de nuevo, jugar otra vez y escuchar sus cantos, gozando de su alegr?a e imagin?ndola en el Cielo, convertida en angelito, ?un angelito de amor?, junto a pap? Dios.

Ese poemario se prolong? hasta cumplirse el primer aniversario del fallecimiento de la ni?a y en gran medida le sirvi? de consuelo a su padre, quien luego reconocer?a que solo sus creencias religiosas, cristianas, le permitieron superar el dolor y alcanzar una visi?n trascendente de la vida y de la muerte, la cual quiere ahora compartir con los lectores, sean ni?os o adultos.

Por ello, Sierra Montoya quiso rendirle un homenaje a María Fernanda, al cumplirse veinte años de su desaparici?n física -no espiritual-, con la publicaci?n del libro ?El Angelito (Poemas a la muerte de mi ni?a)?, cuyos poemas, escritos en su memoria, se identifican con la fecha respectiva.

Aqu? se incluyen, además, otros poemas para ni?os -algunos de ellos, in?ditos- que también le fueron dedicados en su primera edici?n (aparecida a comienzos de 1999, hace igualmente dos d?cadas), as? como un an?lisis literario de la poes?a infantil de Jorge Emilio Sierra, elaborado por Bogdan Piotrowski, Miembro Numerario de la Academia Colombiana de la Lengua.? ?

Las ilustraciones estuvieron a cargo de Carlos Vacca, joven dibujante y dise?ador gr?fico, que complement? de manera ejemplar los textos escritos.

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